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Una alerta nacional se activó en las últimas horas tras el robo de una cápsula con material radiactivo en Rosario. La Autoridad Regulatoria Nuclear informó que fue notificada el 16 de junio por un usuario autorizado para el uso de material radiactivo sobre la sustracción de una fuente de calibración de Cesio-137, empleada para la verificación de equipamiento en Medicina Nuclear.
El hecho encendió las alarmas porque, aunque se trata de una fuente de calibración y el riesgo radiológico fue calificado oficialmente como muy bajo, el material no debe ser tocado, abierto ni manipulado por personas no autorizadas. La advertencia apunta a evitar cualquier exposición innecesaria y, sobre todo, impedir que el elemento sea dañado o sacado de su blindaje.
Tras la denuncia, la ARN activó su Sistema de Intervención en Emergencias Radiológicas, conocido como SIER, y dio aviso a la Agencia Federal de Emergencias y a la División Riesgo Radiológico y Nuclear de Bomberos de la Policía Federal Argentina. Desde allí se comunicó la situación a los organismos locales de respuesta en Rosario, donde se inició la búsqueda del material.
Qué fue lo que robaron
La fuente sustraída fue descripta oficialmente como una fuente radiactiva de calibración de Cesio-137. Es decir, no se trata de un explosivo ni de un elemento diseñado para causar daño, sino de un material utilizado en ámbitos médicos y técnicos para verificar el funcionamiento de equipos de Medicina Nuclear.
Según la descripción difundida por las autoridades, la fuente tiene forma de gel, se encuentra contenida en un envase plástico transparente y estaba dentro de su blindaje correspondiente. Medios rosarinos indicaron que el blindaje sería una pequeña cápsula o recipiente de plomo, de aproximadamente 12 centímetros de alto por 10 centímetros de ancho, diseñado justamente para reducir la exposición a la radiación.
Ese punto es clave para entender el nivel de riesgo. Mientras la fuente permanezca contenida, cerrada y dentro de su blindaje, el riesgo informado por la ARN es muy bajo.
Qué pasa si es abierta
El peligro aumenta si alguien intenta abrirla, romperla, manipularla, transportarla sin cuidado o extraer el material de su contenedor. Por eso la recomendación oficial es clara: no tocarla bajo ningún concepto y avisar de inmediato.
Qué es el Cesio-137
El Cesio-137 es un isótopo radiactivo artificial del cesio. Se genera como subproducto de procesos de fisión nuclear, como los que ocurren en reactores nucleares o en detonaciones de armas nucleares. Tiene una vida media de alrededor de 30 años, lo que significa que su actividad radiactiva disminuye lentamente con el paso del tiempo.
Este material emite radiación beta y gamma. La radiación gamma es especialmente importante porque tiene gran capacidad de penetración y puede atravesar materiales y tejidos si no hay una protección adecuada. Por esa razón, las fuentes de Cesio-137 suelen estar encapsuladas, selladas y protegidas con blindajes, muchas veces de plomo, para evitar la exposición directa.
El Cesio-137 puede tener usos médicos, industriales y técnicos. En pequeñas cantidades se utiliza para calibrar equipos de detección o medición de radiación. En mayores cantidades, históricamente fue usado en dispositivos de radioterapia, esterilización médica e instrumentos industriales para medir espesores, niveles o flujos. En todos los casos, el principio es el mismo: se trata de una fuente que debe estar controlada, registrada, blindada y manipulada únicamente por personal autorizado.
El problema no es la existencia del material en sí, sino su pérdida de control. Una fuente radiactiva fuera del circuito autorizado deja de estar bajo supervisión técnica y puede terminar en manos de personas que no saben qué es, que la confunden con chatarra o que intentan abrirla por curiosidad. Esa es la situación que las autoridades buscan evitar.
Qué riesgo tiene para la salud
La ARN fue prudente y aclaró que, en este caso, el riesgo radiológico es muy bajo. Sin embargo, eso no significa que el elemento pueda ser manipulado sin consecuencias. La advertencia de no tocarlo responde a una regla básica de seguridad radiológica: ningún material radiactivo debe ser manipulado por personas no capacitadas ni fuera de condiciones controladas.
La exposición externa a grandes cantidades de Cesio-137 puede producir quemaduras, síndrome agudo por radiación y, en casos extremos, la muerte. Además, la exposición a radiación gamma puede aumentar el riesgo de cáncer. Si el material ingresa al organismo por inhalación o ingestión, el riesgo cambia de escala, porque el Cesio-137 puede distribuirse en tejidos blandos y exponer al cuerpo desde el interior.
En el caso de Rosario, la fuente informada es de calibración y se encontraba protegida por su blindaje. Por eso el riesgo fue considerado muy bajo. Aun así, la recomendación es terminante porque no se puede saber en qué estado se encuentra el objeto una vez robado, si fue abierto, dañado, descartado o vendido como si fuera chatarra.
Por qué piden no manipularla
La principal indicación de las autoridades es simple: si alguien encuentra la cápsula, no debe tocarla ni moverla. Tampoco debe intentar abrirla, guardarla, trasladarla, venderla, tirarla a la basura o acercarla a otras personas. Lo correcto es alejarse del lugar, impedir que otros se acerquen y comunicarse de inmediato con la Autoridad Regulatoria Nuclear.
La razón es que el riesgo puede aumentar con la manipulación. Si el blindaje permanece cerrado, la exposición puede ser limitada. Pero si el recipiente se abre o se rompe, la fuente puede quedar expuesta y generar un peligro mayor. En este tipo de situaciones, la distancia, el tiempo de exposición y el blindaje son claves: cuanto menos tiempo se permanezca cerca, mayor distancia se tome y más se respete el contenedor original, menor será el riesgo.
La ARN difundió teléfonos de la Guardia SIER para reportar cualquier hallazgo: 011 1544718686, 011 1544703839 y 011 1544214581. Esos números deben ser utilizados ante cualquier dato concreto sobre la cápsula o si aparece un elemento compatible con la descripción oficial.
El antecedente de Brasil: el accidente de Goiânia
El caso de Rosario también hizo volver a la memoria uno de los accidentes radiológicos más graves de la historia: el de Goiânia, en Brasil, ocurrido en septiembre de 1987. La comparación debe hacerse con cuidado, porque no se trata necesariamente del mismo nivel de riesgo ni de la misma cantidad de material, pero sirve para entender por qué las autoridades insisten tanto en que nadie manipule una fuente radiactiva fuera de control.
En Goiânia, una fuente de Cesio-137 perteneciente a un equipo de teleterapia médica quedó abandonada en una clínica en desuso. Dos personas ingresaron al lugar, retiraron parte del equipo sin saber qué contenía y luego el material fue manipulado, roto y distribuido. El Cesio-137, que en ese caso se encontraba en una fuente de alta actividad, terminó contaminando personas, viviendas, espacios públicos y objetos.
El accidente provocó cuatro muertes, decenas de personas con lesiones por radiación y una enorme operación de descontaminación. Hubo casas demolidas, remoción de tierra contaminada y miles de metros cúbicos de residuos radiactivos generados por la limpieza. Lo más dramático fue que muchas personas estuvieron expuestas porque no sabían que aquel material representaba un peligro: algunos lo tocaron, lo llevaron a sus casas o lo mostraron a familiares y vecinos.
La enseñanza de Goiânia es clara: una fuente radiactiva puede ser segura mientras está controlada, blindada y bajo supervisión técnica, pero puede convertirse en un riesgo grave si se pierde, se rompe o queda en manos de personas que desconocen su naturaleza. Por eso, aun cuando el caso de Rosario haya sido calificado como de riesgo muy bajo, la respuesta oficial fue inmediata.
Una alerta preventiva, no una alarma para generar pánico
El robo de la cápsula radiactiva en Rosario debe ser tomado con seriedad, pero sin caer en el pánico. La propia Autoridad Regulatoria Nuclear informó que el riesgo radiológico es muy bajo. Esa aclaración es importante porque evita sobredimensionar el caso y permite enfocar la información en lo verdaderamente relevante: encontrar el material, impedir su manipulación y mantenerlo bajo control de especialistas.
La alerta nacional tiene una finalidad preventiva. En situaciones de este tipo, la velocidad de respuesta es clave para evitar que la fuente se extravíe más, llegue a un circuito informal de compra y venta de metales, sea descartada en la vía pública o termine en manos de personas que no sepan qué hacer con ella.
Por eso, la recomendación a la población es concreta: si alguien encuentra un objeto similar a una cápsula cilíndrica o a un recipiente blindado de plomo, no debe tocarlo. Debe alejarse, evitar que otras personas se acerquen y comunicarse con los teléfonos oficiales de la Guardia SIER. La manipulación del material debe quedar exclusivamente en manos de equipos especializados.
Qué se sabe hasta ahora
Hasta el momento, la información oficial indica que la fuente radiactiva fue sustraída en Rosario y que la ARN tomó intervención tras ser notificada por un usuario autorizado. La fuente era utilizada para la verificación de equipamiento en Medicina Nuclear y contenía Cesio-137. La búsqueda continúa bajo el protocolo de emergencia radiológica.
La situación combina tres elementos que explican la alerta: se trata de material radiactivo, está fuera del control autorizado y puede representar un riesgo si se lo manipula de manera incorrecta. Sin embargo, el dato central también debe quedar claro: según la ARN, el riesgo radiológico de este caso es muy bajo mientras se respeten las recomendaciones y nadie intente tocar, abrir o trasladar el elemento.
El antecedente de Brasil muestra por qué la prevención es fundamental. La diferencia entre un incidente controlado y un problema mayor puede estar en una decisión simple: no manipular la cápsula y avisar de inmediato a las autoridades.