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Pizetti: "La salida de Adorni llegó tarde"

El consultor espera que el Gobierno relance ahora la gestión.
Domingo, 28 de junio de 2026 01:57
El analista Julio Pizetti dialogó con El Tribuno.
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El analista político Julio Pizetti consideró que la renuncia de Manuel Adorni a la Jefatura de Gabinete era una decisión que el Gobierno nacional debió haber tomado antes, cuando el desgaste todavía no había escalado hasta convertirse en un problema central para la administración de Javier Milei. A su criterio, la salida del funcionario fue "la crónica de una muerte anunciada" y expuso una demora política que terminó afectando directamente la agenda oficial.

"En cualquier proceso de un gobierno nacional siempre hay que cuidar al presidente. El resto de los funcionarios son todos prescindibles", planteó Pizetti, al analizar el impacto de la renuncia. Para el consultor, el caso había tomado una dimensión que volvía insostenible la permanencia de Adorni en el cargo. "Quizás esta renuncia tendría que haber llegado antes, antes de que suba tanto el agua", dijo a El Tribuno.

Según su mirada, más que una decisión personal del ahora exjefe de Gabinete, la salida habría sido consecuencia de una presión interna dentro del propio Gobierno. Pizetti recordó que una primera señal se había dado con la designación de un nuevo vocero presidencial, lo que implicó un recorte de funciones y anticipó el desenlace. "Evidentemente más que renunciar porque él quería, seguramente recibió una presión y una orden de que ya tenía que irse", señaló.

El analista también fue crítico respecto de la estrategia comunicacional que adoptó Adorni en los últimos meses. Sostuvo que el funcionario "perdió el rumbo" y quedó atrapado en sus propias contradicciones públicas. En ese sentido, remarcó que distintas declaraciones del exjefe de Gabinete comenzaron a chocar con el archivo y con explicaciones anteriores.

"Cuando uno empieza a cotejar el archivo histórico contra lo que va declarando, aparecen muchas contradicciones", afirmó el consultor. Como ejemplo, mencionó las idas y vueltas en torno al supuesto pendrive, sus conocimientos sobre criptomonedas y las explicaciones que fue dando a medida que avanzaban los cuestionamientos. "Me parece que se convirtió en víctima de sus propias estrategias de comunicación", evaluó.

Otro de los puntos centrales del análisis fue el costo que el caso tuvo para la gestión. Según Pizetti, durante los últimos meses el Gobierno dejó de hablar de gestión porque la agenda pública quedó absorbida por las versiones, denuncias, explicaciones y derivaciones vinculadas a Adorni. Lo que debía ser una etapa para instalar buenas noticias terminó dominada por el desgaste político del jefe de Gabinete.

"El Gobierno tuvo oportunidad de dar muchas buenas noticias en todo el camino y se tuvo que privar de esas buenas noticias por toda esta situación que empañaba el escenario", explicó. Para el consultor, ese fue uno de los principales daños: el caso no solo golpeó la imagen de un funcionario, sino que terminó condicionando la comunicación general del oficialismo.

Sucesión

De cara a la sucesión, el nombre de Diego Santilli aparece como uno de los principales apuntados para ocupar la Jefatura de Gabinete. Pizetti consideró que podría ser una alternativa lógica por el rol que el dirigente viene cumpliendo dentro del oficialismo, especialmente como articulador político y negociador con gobernadores.

Sin embargo, advirtió que una eventual llegada de Santilli también abriría otro problema: quién ocuparía el lugar que dejaría vacante. "Me parece que sería bueno alguien como Santilli, pero ahí aparece el problema de la sábana corta: a quién ponen de ministro de Gobierno", señaló. Para el analista, concentrar demasiadas responsabilidades en un mismo funcionario puede generar desenfoque, sobre todo cuando se trata de áreas tan exigentes como la relación con ministros y la negociación con los gobernadores.

Finalmente, el analista planteó que la salida de Adorni debería ser leída como el inicio de una nueva etapa para el Gobierno nacional. A su criterio, la administración de Milei buscará utilizar los próximos días para ordenar el gabinete, cerrar frentes abiertos y preparar un relanzamiento político de cara al segundo semestre.

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