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La morosidad en los préstamos a las familias argentinas alcanzó en mayo el 12,7% y encadenó su decimonovena suba consecutiva, según un análisis de la consultora 1816 elaborado sobre datos del Banco Central. El deterioro en la capacidad de pago ya dejó a casi 7 millones de personas fuera del circuito formal de financiamiento, en medio de una fuerte restricción del crédito y de mayores dificultades para sostener deudas.
El informe advierte que el sistema financiero atraviesa un proceso de exclusión sin antecedentes desde el fin de la Convertibilidad. En menos de dos años, la tasa de mora se multiplicó por más de cinco: pasó del 2,5% en octubre de 2024 al 12,7% registrado en mayo de 2026. El salto expone el impacto de la pérdida de poder adquisitivo, el encarecimiento del financiamiento y el estrés financiero de los hogares.
El problema golpea con más fuerza a los sectores más jóvenes. Entre los menores de 35 años que tienen préstamos activos, cuatro de cada diez registran irregularidades en los pagos. La mora alcanza al 42,8% en la franja de 18 a 25 años, se ubica en el 39,3% entre los 26 y 35 años y llega al 31% en el grupo de 36 a 45 años.
El reporte también marca diferencias entre entidades. Mientras la banca pública sostuvo el nivel de préstamos para evitar una contracción mayor, los bancos privados redujeron de manera significativa la oferta de crédito durante los primeros meses de 2026. La situación más delicada se observa en las entidades no financieras, que concentran el 17% del mercado familiar y registraron una morosidad del 32,2%, frente al 10% de hace apenas un año y medio.
Pese al deterioro, los analistas dicen que el impacto macroeconómico podría ser acotado por el bajo peso del crédito en la economía local. A futuro, el mercado sigue de cerca los datos de junio y julio para determinar si el aguinaldo permitió cancelar deudas y frenar una tendencia que acumula 19 meses de subas ininterrumpidas.