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El consumo de pollo ya supera a la carne vacuna

Con cerca de 50 kilos por habitante al año, se convirtió por primera vez en la proteína animal más consumida del país.
Domingo, 05 de julio de 2026 01:32
La mesa argentina cambió y el pollo pasó a liderar las preferencias, relegando a la carne vacuna.

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El pollo alcanzó un hito histórico en la Argentina: por primera vez se convirtió en la proteína animal más consumida del país. Con un promedio cercano a los 50 kilos por habitante al año, desplazó a la carne vacuna de un liderazgo que durante décadas parecía inamovible en la mesa de los argentinos.

Para Carlos Sinesi, director ejecutivo del Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA), el cambio no se explica solo por el precio, sino por una transformación profunda de la industria, basada en innovación, eficiencia y adaptación a las nuevas formas de consumo.

El dirigente sostuvo que el sector atraviesa un buen momento tras recuperar el estatus sanitario luego de los brotes de influenza aviar. Además, destacó el trabajo conjunto con el SENASA para sostener las exportaciones.

"Hoy estamos libres nuevamente de influenza aviar desde hace un par de meses y tratando de restablecer los pocos mercados que todavía permanecen cerrados, como China y la Unión Europea", señaló en declaraciones radiales.

Sinesi remarcó que Argentina cuenta con un sistema de zonificación sanitaria reconocido internacionalmente, que permite continuar exportando aun cuando aparezca algún foco aislado. "Tenemos más de 70 destinos que aceptan la zonificación. Si aparece un brote, solamente se restringe esa zona y el resto del país puede seguir exportando", explicó.

Según el titular de CEPA, el crecimiento del pollo en la dieta local responde a múltiples factores. Si bien el precio influye, aseguró que el proceso comenzó hace más de dos décadas.

"Desde principios de los años 2000 empezamos un crecimiento muy fuerte. Pasamos de producir 700 mil toneladas a más de 2,5 millones y multiplicamos los mercados de exportación", recordó.

Cambios en el consumo

También cambiaron los hábitos de consumo. "Antes se compraba un pollo entero una o dos veces por semana. Hoy la gente compra pechuga, milanesas, alas, patamuslo o productos listos para cocinar. Hay mucha más segmentación y practicidad", indicó.

Esa facilidad para preparar el producto, dijo, fue clave: "Llegás a tu casa, cocinás una pechuga en cinco minutos y ya estás comiendo".

Sinesi también desmintió la vieja creencia de que a los pollos se les inyectan hormonas para acelerar su crecimiento. "No hablamos de un mito porque los mitos suelen tener algo de realidad. Acá no hay absolutamente nada de realidad", afirmó.

El rápido desarrollo, explicó, responde al mejoramiento genético, la alimentación balanceada y la tecnología aplicada a la producción.

El directivo detalló que un pollo destinado al mercado argentino alcanza un peso cercano a los tres kilos en apenas 44 a 46 días. Además, reveló un dato que muestra la magnitud del sector: "En la Argentina nacen mil millones de pollitos bebé por año".

Aunque el consumo interno llegó a niveles récord, Sinesi sostuvo que el gran desafío está en la expansión internacional. Argentina exporta distintos cortes según cada mercado: garras hacia Asia, pechugas a Europa y Medio Oriente, alas a países asiáticos y carne mecánicamente separada a África y Rusia.

"El verdadero potencial de crecimiento está en seguir conquistando mercados internacionales", concluyó.

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