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Argentina se ubica entre los países con mayores dificultades del mundo para acceder a una vivienda propia. Según el ranking de asequibilidad elaborado con datos de ONU Hábitat, el país ocupa el puesto 169 entre 181 naciones, con lo cual quedó dentro del grupo de los quince mercados inmobiliarios menos accesibles.
El indicador utilizado por Naciones Unidas mide la relación entre el precio de una vivienda y el ingreso de un hogar. Calcula cuántos años de ingresos familiares completos serían necesarios para comprar una propiedad. Cuanto menor es la cifra, mayor es la accesibilidad.
En Argentina, esa relación alcanza los 22,7 años de ingresos, el doble del promedio mundial, que se ubica en 11,2 años. El dato refleja la distancia entre la evolución de los salarios y el valor de las propiedades.
La comparación regional también muestra una situación desfavorable para el país. Brasil registra una relación de 18,3 años, Perú de 19, Venezuela de 18,9, Colombia de 17,5, Chile de 15,6 y Uruguay de 13,7. Incluso Bolivia y Ecuador -economías más chicas que la argentina- presentan mejores indicadores, con 10,5 y 11,1 años respectivamente.
Asia con problemas
La dificultad para acceder a una vivienda no es exclusiva de economías en desarrollo, como la Argentina.
China, la segunda economía mundial, registra una relación de 34,6 años, una de las peores del ranking, debido al fuerte aumento de los precios inmobiliarios tras décadas de urbanización y demanda de inversión.
Otros países asiáticos como Corea del Sur, Tailandia, Vietnam y Filipinas también aparecen entre los mercados menos accesibles. En contraste, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos muestran los mejores indicadores, con apenas 3 años de ingresos necesarios para comprar una vivienda.
Construir es caro
La dificultades para acceder a la vivienda propia en Argentina también se refleja en el costo de construir. Un relevamiento de la Asociación Pymes de la Construcción de la Provincia de Buenos Aires (Apymeco) estimó que levantar una vivienda de 100 metros cuadrados requiere una inversión de $228.617.063.
Al compararlo con el salario neto promedio de un trabajador estable, que en junio fue de $1.590.179, se necesitan 143,76 salarios completos para cubrir ese costo. Esto equivale a casi 12 años de ingresos destinados exclusivamente a la construcción, sin incluir terreno, impuestos ni otros gastos.
El crédito hipotecario tampoco resuelve por completo la brecha. Simulaciones sobre préstamos para una vivienda de 100.000 dólares muestran que los ingresos familiares exigidos pueden ubicarse entre $3,24 millones y $4,69 millones, según las condiciones del préstamo.
Los datos internacionales y locales muestran un mismo escenario: la distancia entre los ingresos de los hogares argentinos y el valor de una vivienda continúa siendo uno de los principales obstáculos para acceder al techo propio.