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En los últimos años las páginas webs de apuestas ilegales crecieron de manera exponencial y su llegada alcanzó niveles nunca antes vistos. La gran preocupación, además de la adicción, está asociada a la presencia de adolescentes que ingresan y no pueden salir. Una de las tantas historias es la de Pedro, quien ahora tiene 18 años, pero cuando tenía 16 empezó a apostar con sus amigos, diversión que se volvió al poco tiempo un calvario.
Un informe de U-Report / UNICEF refleja que 8 de cada 10 adolescentes accedieron o conocen a alguien que haya apostado online. De ellos, 4 de cada 10 ingresan a sitios o aplicaciones de apuestas muy seguido o todos los días.
Ansiedad y malestar por las apuestas
Datos preocupantes también surgen del Observatorio Humanitario de Cruz Roja Argentina, cuyo análisis remarca que 7 de cada 10 menores reportan cuadros de ansiedad y malestar, vinculados a las apuestas.
A su vez, se destaca que más de la mitad de los jóvenes ingresa a las páginas con la expectativa de ganar “dinero rápido” y que el 44% fue motivado a apostar por bonos promocionales de bienvenida.
Dicho Observatorio desglosa además que las apuestas comienzan en la adolescencia temprana, con 13 o 14 años, y aumentan de forma sostenida hasta los 17 y 18. Esto se debe a que las amistades y pares son la principal vía de iniciación y acceso al juego online.
Acerca del medio de pago utilizado, el 83% de quienes ingresan utiliza billeteras virtuales y un 43% accedió a través de intermediarios que le facilitaron el acceso a la práctica.
La Consultora Analytica realizó un informe en el que se pudo establecer que en julio de 2026 “subió en términos reales 27,8% mensual la recaudación por apuestas online”, tratándose de la suba mes a mes más alta desde que hay registros.
“En la comparación interanual el aumento fue de 50,5%. Durante los primeros siete meses del año acumula una suba del 40% interanual”, destaca el escrito.
Ante este grave escenario que presenta la realidad, la agencia Noticias Argentinas conversó con Pedro (nombre inventado para ocultar la identidad real) quien ahora tiene 18 años, pero que cuando tenía 16 años empezó a apostar con sus amigos, diversión que se volvió al poco tiempo un calvario del que no pudo salir hasta que sus padres se enteraron.
¿Cómo empezaste en el mundo de apuestas?
Empecé hace unos dos años con un grupo de amigos. En ese momento tenía 16 años, así que entrábamos a una página ilegal porque éramos menores. Al principio estaba muy poco y no era continuo, quizás una vez por semana. Me divertía con mis compañeros, un pasatiempo.
¿Cuándo y cómo empezó el problema real?
El problema empezó cuando me fui metiendo cada vez más solo, por mi cuenta, y jugaba más seguido, entrando en la dinámica de ganar a veces y perder. Ganaba una, perdía otra.
Sin embargo, lo peor fue seis meses después de que arranqué. Empecé a perder más de la cuenta, y ahí fue cuando caí. Trataba de querer recuperar lo que había perdido, pero cada vez perdía más, por lo que metía más plata pensando que la siguiente lo arreglaba y solo me seguía hundiendo, porque el casino es así.
Vas metiendo más plata y te sigue chupando más plata, perdés siempre. Llegó un punto donde ya no tenía el control.
¿De quién era la plata?
Tenía 16 años, así que el dinero que metía en la página ilegal era de lo que mis papás me daban.
Ya estando en el pozo profundo, ¿pediste ayuda?
No pedí ayuda, salí porque me salvaron mis papás que se enteraron y me agarraron a tiempo, fueron los que sacaron de ese mundo, si no hubiera seguido, porque en alguna parte crees que vas a recuperar lo que perdiste, pero viéndolo en frío, se sabe que no es así.
Hoy me doy cuenta de lo fácil que es caer y de lo importante que es tener a alguien cerca que te abra los ojos, como fue mi papá para mí que me salvó.
¿Cómo son las aplicaciones de apuestas?
Todas son distintas, pero en la que yo me metí era una página que tenía todo, minijuegos, slots y hasta apuestas deportivas, que es en lo que apostaba.
Las páginas ilegales suelen tener varios sitios para que todos entren y tengan oportunidades de apostar, sea a través de un juego común, el casino o hasta de algo deportivo.
¿Cuál es tu situación ahora? ¿En qué están tus amigos?
Ahora estoy fuera de todo eso. Sé lo malo que es y no quiero volver a entrar. Tuve y tengo una contención muy grande que me ayudó en su momento.
La mayoría de mis amigos pudieron frenar, y hubo otros que siguieron, pero no se les volvió adicción, como sí me pasó.
Por Micaela Cendra - NA