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La disputa por las Islas Malvinas volvió a ocupar la agenda internacional luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refiriera al histórico reclamo de soberanía argentino y advirtiera que un eventual conflicto entre Argentina y Reino Unido sería un “desastre potencial”.
Durante una visita oficial a Dublín, Irlanda, donde se reunió con el primer ministro irlandés Micheál Martin, el mandatario estadounidense aseguró que podría intervenir si ambos países lo convocaran para intentar encontrar una solución.
“Estoy seguro de que me llamarán por ese potencial desastre, pero si lo hacen, probablemente podré resolverlo”, afirmó Trump al ser consultado sobre la cuestión Malvinas.
Sin embargo, también reconoció las dificultades que implicaría una intervención directa por la distancia geográfica del archipiélago. “No sé si estarán dispuestos a viajar tan lejos. Está muy lejos. Estamos hablando de semanas en barco”, señaló.
Qué dijo Trump sobre Argentina y las Islas Malvinas
Durante su declaración, Trump calificó a la cuestión Malvinas como un tema “muy interesante” y recordó el origen histórico de la disputa.
“Cuando era un niño pequeño, Argentina era un país diferente, un poco como el Reino Unido, llegaron y se apoderaron de él”, expresó el presidente estadounidense en referencia a la ocupación británica del archipiélago en 1833 desde la perspectiva del reclamo argentino.
Trump agregó que actualmente existen tensiones alrededor de las islas y afirmó: “Ahora mismo, hay dos países que no están contentos con la situación en las Islas”.
El presidente estadounidense también planteó una pregunta sobre una eventual devolución del territorio: “Devolver las Malvinas... es una buena pregunta”, sostuvo.
El antecedente: Trump ya había dicho que Estados Unidos revisaba su postura sobre Malvinas
Las declaraciones en Irlanda no fueron el primer gesto del mandatario estadounidense sobre la cuestión.
A fines de agosto, Trump había señalado que Washington estaba revisando su posición sobre las Islas Malvinas, un tema sensible porque Estados Unidos históricamente mantuvo una postura de neutralidad respecto de la soberanía.
Durante la Guerra de Malvinas de 1982, Estados Unidos terminó respaldando al Reino Unido, aunque en los años posteriores sostuvo una postura diplomática de no tomar partido sobre la soberanía definitiva del archipiélago.
La cadena nacional de Milei que volvió a instalar el reclamo argentino
Las declaraciones de Trump llegaron pocos días después de la cadena nacional realizada por el presidente Javier Milei, quien dedicó un mensaje al reclamo argentino sobre las Islas Malvinas.
Durante su discurso, Milei reafirmó que Argentina sostiene la soberanía sobre el archipiélago y anunció medidas vinculadas a las actividades económicas desarrolladas en la zona.
Entre los anuncios se incluyeron sanciones para empresas petroleras que operan en aguas cercanas a las islas, una medida relacionada con la explotación de recursos naturales en el Atlántico Sur.
El Gobierno nacional sostiene que esas actividades se realizan sobre un territorio cuya soberanía se encuentra en disputa con Reino Unido.
Petróleo y recursos naturales: el nuevo punto de tensión alrededor de Malvinas
Uno de los principales focos de la disputa actual está relacionado con los recursos naturales.
En los últimos años, la exploración petrolera offshore en áreas cercanas a las islas generó nuevos cruces diplomáticos entre Buenos Aires y Londres.
Argentina cuestiona las autorizaciones otorgadas por Reino Unido para la explotación de recursos en la zona, mientras que el gobierno británico sostiene que tiene derecho a administrar las actividades económicas del archipiélago.
Reino Unido mantiene su posición sobre la soberanía de las islas
El Reino Unido sostiene que las Islas Malvinas son un territorio británico de ultramar y argumenta que debe respetarse la voluntad de sus habitantes.
En 2013, los habitantes del archipiélago realizaron un referéndum en el que una amplia mayoría votó continuar bajo administración británica.
Argentina rechaza ese argumento y sostiene que la cuestión de soberanía debe resolverse entre ambos Estados, tal como establecen las resoluciones de Naciones Unidas.