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Las exportaciones argentinas crecieron 22,9% entre enero y julio y superaron los US$ 58.000 millones, mientras que las importaciones cayeron 3,5%. Como consecuencia, el superávit comercial alcanzó los US$16.000 millones, más de cuatro veces el registrado durante el mismo período de 2025. Sin embargo, un informe de LP Consulting advirtió que todavía es prematuro determinar si estos resultados representan un cambio estructural en la inserción comercial argentina o si se trata de un año excepcional.
El estudio señaló que detrás de la mejora conviven una campaña agrícola extraordinaria, mejores precios internacionales, que podrían revertirse, y un cambio en la matriz exportadora que parece tener mayor permanencia: el crecimiento de la energía y la minería.
De los aproximadamente US$10.900 millones adicionales exportados durante este año, cerca de US$5.000 millones corresponden a mayores volúmenes vendidos al exterior y algo más de US$ 5.000 millones a mejores precios internacionales. Para la consultora, esta diferencia resulta clave, ya que el aumento de las cantidades puede sostenerse en el tiempo por la expansión de la capacidad productiva, mientras que las cotizaciones dependen de factores externos y son más volátiles.
El principal motor del crecimiento exportador no fue el agro, tradicionalmente el núcleo de las ventas argentinas al mundo, sino la energía. Las exportaciones de petróleo crudo aumentaron 59% interanual y alcanzaron los US$ 5.722 millones, aportando casi una quinta parte del crecimiento total.
Papel destacado en la minería
La minería también tuvo un papel destacado. El oro generó unos US$ 975 millones adicionales, impulsado principalmente por el aumento de su precio internacional, mientras que el litio sumó US$ 760 millones, gracias a mejores cotizaciones y a un salto de casi 60% en las cantidades exportadas.
En conjunto, combustibles, energía y manufacturas industriales explicaron el 57% del incremento exportador de los primeros siete meses. Para LP Consulting, estos sectores representan el componente más estructural de la mejora y podrían sostener su aporte en los próximos años.
El agro también registró resultados destacados. Las exportaciones agroindustriales alcanzaron un récord de 74 millones de toneladas en siete meses, mientras que el trigo aumentó 53% sus cantidades exportadas pese a una caída de 9% en sus precios.
La campaña estuvo favorecida por condiciones climáticas excepcionales, por lo que resulta difícil que pueda repetirse con la misma intensidad.
Así, el desafío para la Argentina será determinar cuánto de la mejora comercial responde a factores coyunturales y cuánto refleja una transformación duradera de su estructura exportadora.