inicia sesión o regístrate.
El Presupuesto 2027 será mucho más que una discusión sobre ingresos, gastos y proyecciones económicas. Su tratamiento pondrá a prueba la relación del Gobierno de Javier Milei con los gobernadores en el inicio de una campaña en la que todos comenzarán a cuidar sus intereses territoriales y electorales.
El Ejecutivo deberá enviar el proyecto mañana a la Cámara de Diputados, en cumplimiento del plazo establecido por la Ley de Administración Financiera. Un día antes, Milei recibirá a diputados y senadores en la Casa Rosada para adelantar los principales lineamientos de la iniciativa.
El oficialismo presentará como ejes el equilibrio de las cuentas públicas, la estabilidad macroeconómica y la continuidad de la reducción de la inflación. La dificultad estará en convertir esas prioridades en una ley sin conceder recursos que puedan poner en riesgo la meta fiscal, pero atendiendo las demandas de provincias que necesitan fondos para obras, servicios y programas sociales.
Será el tercer proyecto presupuestario de la gestión libertaria. Sin embargo, el Gobierno recién consiguió aprobar uno el año pasado, durante las sesiones extraordinarias. Ese antecedente muestra que la sanción de la denominada "ley de leyes" no depende únicamente de las previsiones económicas: exige construir una mayoría política que La Libertad Avanza todavía no tiene por sí sola.
Votos provinciales
El Gobierno cuenta con el acompañamiento habitual del PRO, sectores de la UCR, Por Santa Cruz, Adelante Buenos Aires y Producción y Trabajo. Esos respaldos, sin embargo, no garantizan los 129 diputados necesarios para abrir una sesión ni el apoyo requerido para sostener los artículos centrales cuando el proyecto sea votado en particular.
La aprobación general puede ser apenas el primer desafío. La discusión más difícil aparecerá cuando se traten las partidas, las facultades delegadas, los mecanismos de actualización y la distribución de recursos. Allí, algunos aliados podrán acompañar el proyecto en términos generales y rechazar artículos que afecten los intereses de sus provincias.
A negociar
Por esa razón, volverán a tener un papel determinante los bloques provinciales. Entre ellos se encuentra Argentina Federal, espacio vinculado a los gobernadores de Salta, Gustavo Sáenz, y Misiones, Hugo Passalacqua. También será clave Independencia, que tiene como principal referencia al mandatario tucumano Osvaldo Jaldo.
Esos sectores facilitaron distintas iniciativas del Ejecutivo, pero también comenzaron a marcar diferencias en debates sensibles, como los proyectos de endeudamiento y la emergencia en discapacidad. La cercanía de las elecciones puede profundizar esa distancia, porque los gobernadores buscarán evitar que el ajuste nacional se traslade a sus distritos.
La mirada puesta en las provincias
Para Salta, la negociación volverá a plantear un equilibrio complejo: acompañar las políticas destinadas a ordenar las cuentas nacionales sin resignar fondos para infraestructura, transporte, educación, salud y asistencia social. En un Congreso fragmentado, los votos vinculados a Sáenz tendrán una importancia que supera su peso numérico.
Ese lugar puede darle a la Provincia capacidad para negociar, pero también la expone a presiones contrapuestas. El Gobierno necesitará apoyo para aprobar su principal herramienta económica, mientras que los sectores opositores buscarán reunir a los mandatarios provinciales detrás de reclamos comunes.
La principal dificultad será la decisión de la Casa Rosada de no flexibilizar el equilibrio fiscal. Milei insiste en que no modificará la política fiscal por razones electorales. Esa posición reduce el margen para hacer concesiones y anticipa una discusión artículo por artículo.
Los gobernadores, en cambio, llegarán al debate con una agenda propia. La distribución de recursos, la continuidad de las obras nacionales, los fondos para las cajas previsionales y la asistencia destinada a servicios esenciales forman parte de una negociación que se volverá más intensa a medida que avance el tratamiento.