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Advierten que las enfermedades respiratorias ya son la segunda causa de muerte en adultos mayores

La menor respuesta inmunológica y la presencia de comorbilidades aumentan la vulnerabilidad de los adultos mayores frente a las enfermedades respiratorias.
Domingo, 20 de septiembre de 2026 12:52
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El aumento de la longevidad está favorecido por los avances en la medicina, la inmunología y los aprendizajes alcanzados en materia de salud por parte de la población en general, pero plantea nuevos desafíos a la sociedad, sobre todo a los adultos.

Con el envejecimiento, se produce una menor actividad general del organismo y una pérdida progresiva de la capacidad inmunológica, lo que puede aumentar la vulnerabilidad frente a distintas enfermedades, según un informe al que accedió la Agencia Noticias Argentinas.

Las enfermedades respiratorias representan la segunda causa de mortalidad según estadísticas oficiales y las más frecuentes son las neumonías bacterianas o virales, las enfermedades crónicas como EPOC y asma, patologías asociadas al tabaquismo, tumores, enfermedades ocupacionales, colagenopatías.

“Dentro de los adultos mayores, existe una mayor vulnerabilidad frente a las patologías respiratorias y, más aún, entre quienes presentan una inmunidad disminuida, las personas con comorbilidades como diabetes y quienes reciben tratamientos con corticoides. Las personas con asma también deben prestar especial atención”, señaló la Dra. Gloria Apelbaum (M.N. 40.627), médica de la División Neumonología del Hospital de Clínicas de la UBA.

Otro factor de riesgo relevante es el tabaquismo y la experta explicó: "Fumar produce un estado inflamatorio general y puede estar asociado con obesidad, patología cardiovascular, dificultad para respirar, problemas en el descanso, tumores malignos y otras patologías muchas de las cuales implican prolongados tratamientos y acortamiento de la expectativa de vida. Estos efectos, sumados al envejecimiento progresivo de las células y a la disminución de la capacidad general del organismo, pueden tener un mayor impacto con el paso de los años”.

La prevención comienza desde los primeros años

“La mejor forma de llegar a una edad avanzada con el menor riesgo posible es empezar desde joven a tener buenos hábitos”, sostuvo la neumonóloga. Entre las principales recomendaciones se encuentran realizar controles periódicos, al menos cada seis meses en los pacientes mayores, mantener una alimentación saludable, respetar un buen descanso y realizar actividad física acorde a la edad, que demostró mejorar la actividad inmune.

En personas con asma, la recomendación es llevar adelante un tratamiento adecuado a lo largo de toda la vida y controlar correctamente las comorbilidades, mientras que la vacunación constituye otra herramienta fundamental de prevención.

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