inicia sesión o regístrate.
Los principales indicadores financieros de Argentina reflejaron una nueva jornada de tensión. El riesgo país, elaborado por JP Morgan, registró una fuerte suba de más de 30 puntos y se ubicó en 642 unidades, el nivel más alto alcanzado durante el año. La escalada refleja un aumento en la percepción del costo de financiamiento de la deuda argentina.
En paralelo, los bonos soberanos en dólares y las acciones argentinas operaron en baja, en un contexto marcado por una menor demanda de activos locales y mayor cautela entre los inversores.
Caída de bonos y presión sobre el riesgo país
El indicador de JP Morgan avanzó hasta los 642 puntos básicos, con máximos intradiarios en torno a ese nivel, y alcanzó su registro más elevado desde diciembre del año pasado. En lo que va de septiembre, el índice acumula una suba del 25,2%.
La presión también se reflejó en los títulos públicos. Los bonos soberanos en dólares, tanto los Bonares como los Globales, registraron una caída promedio del 1,8% durante la jornada.
Al mismo tiempo, el dólar en el Banco Nación alcanzó un nuevo máximo y cerró en $1.550 para la venta, sumando presión al mercado cambiario.
Menor actividad y señales que miran los inversores
El comportamiento de los mercados se dio en un escenario atravesado por factores internos y externos. Entre los elementos que generaron mayor cautela aparecen los últimos datos de actividad económica: la caída del PBI durante el segundo trimestre y el retroceso registrado en julio aumentaron las dudas sobre la evolución de la economía y alimentaron las advertencias sobre una posible recesión técnica.
A esto se sumaron los datos vinculados al empleo y la pobreza, que forman parte del análisis de los inversores al evaluar el panorama económico.
Por otro lado, el Banco Central redujo el ritmo de acumulación de reservas pese al buen desempeño de las exportaciones, mientras aumentaron las intervenciones destinadas a contener la presión cambiaria frente a una mayor demanda privada de divisas.
Desde el Gobierno atribuyeron la volatilidad financiera al contexto internacional y a factores de incertidumbre del mercado, y sostuvieron que las tensiones deberían comenzar a moderarse en los próximos meses.