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Miércoles, 13 de abril de 2011 23:41
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Los pocos matarifes que siguen en el mercado de la carne reclaman un matadero municipal o provincial en la Capital salteña o alrededores. El aumento de los precios de los cortes cárnicos vacunos en los últimos dos años y los costos que afrontan para faenar en los frigoríficos locales asfixian cada vez más su rentabilidad.

El desafío ganadero

El fenómeno no se limita al Valle de Lerma. En la posibilidad de desarrollar una importante producción cárnica se cifra el autoabastecimento y, también, gran parte del futuro de toda la provincia. Los departamentos del Norte ofrecen la posibilidad de constituirse en potencia ganadera y hacer que el rodeo salteño pase del poco más de un millón de cabezas actuales, a seis millones. No es imposible: desde los años noventa a 2008, el número de bovinos creció de 200.000 a 1.024.000 animales. A partir de ese año, el Ordenamiento Territorial y las políticas antiagro practicadas a nivel nacional y provincial estancaron el crecimiento.

Las condiciones para seguir avanzando son: decisión política, creación de infraestructura, reforestación y provisión de agua. Así, será posible la inversión. Es condición “sine qua nono” que el Estado garantice la cobertura de todas las necesidades, incluidos los mataderos accesibles y adecuados.

Actividad en retroceso

Desde que dejó de funcionar el Matadero Municipal, hace cinco años, a través la cooperativa Cofain, aseguran que no “hubo otro lugar con las condiciones accesibles para los matarifes salteños”. Dardo Romano, presidente de la Cámara Cámara de Comercializadores de la Carne, se lamentó por el golpe que padeció el sector: “cuando estaba Cofain éramos entre 50 y 60 matarifes, ahora no llegamos a 20”.

En la actualidad, los matarifes salteños compran ganado en el sur y este provincial, en Chaco y Formosa. Por las trabas y demoras que imponía la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario (Oncca), que se disolvió hace un mes, casi ninguno cuenta con una matrícula oficial. Tal situación los obliga a pagar casi el doble. “Algunos mataderos te retienen la menudencia y el cuero. Es necesario un matadero municipal o provincial en esta zona importante zona, en Cerrillos o en el Valle de Lerma que nos permita ejercer la actividad y que nadie retenga nada”, afirmó Romano.

Ante “los elevados costos”, los matarifes ven como opción faenar el ganado en otras provincias como en Jujuy y luego reingresar la carne a territorio salteño. La acción demanda gastos en transporte, alquiler de cámara frigoríficas y el pago de impuestos provinciales.

“¿Cómo hace un matarife que sólo quiere faenar 10 cabezas? Tiene pocas posibilidades”, reflexionó Romano. Además sostuvo que se logró retrotraer la tasa de inspección veterinaria que Rentas cobraba al reingresar la carne. “Hace dos años nos cobraban 12 centavos por kilo, es decir, en promedio, 30 pesos por animal. Tras las presentaciones que realizamos, ahora el costo es de 3 centavos por kilo”.

“Vinieron varios salteños”

Hugo Leguizamón, encargado del frigorífico La Puna SRL, de Palpalá en Jujuy, confirmó que “hasta el año pasado se veía que venía mucha gente de Salta que prefería faenar aquí antes que en los frigoríficos de allá”, agregó.

Por la crisis en el mercado de la carne sigue en caída la actividad: en 2010 se faenaban 1.100 animales por semana y, el mes pasado, el promedio semanal fue de 350.

En Salta operan mataderos municipales en distintos puntos de la provincia. “En esta zona de Salta hace falta un matadero más grande, que permita hacer operaciones para toda la provincia. Eso traerá beneficios para los productores, matarifes, carniceros y para el consumidor final”.

Los matarifes tienen expectativas en que el Gobierno decida relanzar un proyecto de mataderos a nivel provincial. Por otra parte, sienten que hay pocos canales de diálogo ya que no son invitados para participar en la Mesa de la Carne.

Al ser consultado sobre el precio de la carne, Romano señaló que el problema se originó por una baja en el stock a nivel nacional.

“Con un kilo blando común a $40 queda demostrado que el poder adquisitivo de las familias está apretado. Cada vez se vende menos carne”, expresó, por su lado, Leguizamón.

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