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Es uno de los actores argentinos más destacados de la actualidad. Dúctil y creativo, nos hizo reír en múltiples ocasiones y reflexionar en muchas otras. Su presente lo pone, por tercera vez en su carrera, en la piel de un psicoanalista. En 2004, encarnó a Martín Uribelarrea, en “Locas de amor”. Un año después fue el turno de Mariano Silverstein, el psicólogo de la película “Tiempo de valientes”, dirigida por Damián Szifrón. En 2012 y por la pantalla de la TV Pública, Diego Peretti se transforma en Guillermo Montes en cada sesión de “En terapia”, una serie que se centra en una práctica habitual de la sociedad moderna: las sesiones de psicoanálisis.
El ciclo sigue la labor cotidiana del psicólogo Guillermo Montes (Diego Peretti) a lo largo de su semana. Muestra en cada episodio una sesión de terapia con sus pacientes, los días lunes Marina (Julieta Cardinali), los martes será Gastón (Germán Palacios), los miércoles Clara (Ailín Salas), los jueves es el turno del matrimonio de Martín (Leo Sbaraglia) y Ana (Dolores Fonzi), concluyendo cada viernes en el consultorio de su supervisora, Lucía (Norma Aleandro). Así, en un formato de media hora y con gran intensidad se abordan temas tan complejos como el enamoramiento de una paciente con el terapeuta, el intento o no de suicidio de una adolescente, un matrimonio ciclotímico respecto de la paternidad, entre otros.
En diálogo con la prensa, el actor reflexionó sobre su rol en “En terapia”.
¿Cómo se siente en el personaje?
El personaje está muy bien escrito, está todo preparado para que uno pueda meterse en lo que alguna vez soñó como actor: meterse en situaciones conflictivas, trabajar conjuntamente con gente que piensa lo mismo de la vocación actoral y se compromete con los personajes. Todo eso hace que haya sido muy laborioso, de mucha concentración, pero a la vez muy agradable y muy lindo.
¿Cómo repercute su labor fuera del set?
Es algo tan bien escrito que se me cuela la manera de preguntar del personaje, de resignificar lo que dice quien sea que esté hablando conmigo, como residuo de haber estado casi cuatro meses encerrado en el consultorio del doctor Montes.
¿Cómo se recibe el ciclo fuera de las zonas urbanas?
En zonas inhóspitas, donde llega la televisión pública, donde la relación dinámica cultural de la gente no es urbana -que es donde el psicoanálisis tiene mayor densidad-, quizás allí haya una visión bastante extraña. Pero el programa está tan bien escrito que evidentemente quien lo vea dirá “¿hay gente así en algún hospital cercano para consultar por algún problema?”. Creo que funcionará de trampolín en muchos casos. Los hospitales públicos tienen servicio de psicopatología y si alguien acude a consulta a partir del programa es un gol de media cancha. La televisión tiene que ser un servicio público, si pensamos en qué servicio presta, tiene una cantidad de variables enormes y yo no subestimo ninguna.
¿Qué incidencia tiene su formación como psiquiatra en este papel?
No sé cómo hubiera sido este papel si yo no hubiera tenido un pasado como psiquiatra. Objetivamente, no lo tengo presente al momento de actuar sino que utilizo todos los recursos que aprendí en mi profesión actual. La psiquiatría es una profesión que dejé y que me merece un respeto enorme.
¿En este momento tiene algún otro proyecto?
Supuestamente, en vacaciones de invierno, voy a filmar una película con Juan Taratuto y otra con Lucía Puenzo, una en Bariloche y otra en Ushuaia, así que voy a pasar frío (risas).