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La luna y el sol se vieron las caras en Molinos

Domingo, 27 de enero de 2013 22:00
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La segunda jornada de la 30ª Fiesta Nacional del Poncho en Molinos terminó cuando el sol se encontró de cara a la luna, que el sábado brillaba llena sobre el Alto Valle Calchaquí. La fiesta popular tuvo en su segunda y última noche el apoyo de más de 2.500 personas que disfrutaron de una jineteada de 30 montas y una cartelera con más de siete grupos en escena que se extendió hasta las 8 de ayer.

Hasta las 4 de la mañana se sucedieron las destrezas gauchas que cerraron con cuadros de humor a lomo de caballo. A las 3 de la mañana habían subido al escenario Las Voces de Orán con Federico Córdoba como la figura de la formación original, acompañados por el revolear de ponchos desde la platea.

El escenario Juan Carlos Dávalos se llenó de luces en el cielo y de una erupción de papel picado, que disparaban al aire unos morteros de cartón. Entre el público, los lanza espumas recreaban una tempestad de nieve artificial cuando el baile y el frenesí tocaban sus picos más altos. “El poncho es nuestra bandera, la bandera de la liberación de América. Es un símbolo de esa patria grande donde nos volveremos a reunir”, dijo Wilson Hermosa, líder de Los Kjarkas a El Tribuno, antes de salir a escena.

La mítica banda cochabambina estrenó “Don Tomás”, un bailecito tarijeño que rescata la picaresca del canto popular chapaco. Pero el momento culmine sucedió cuando acompañaron a los bolivianos Las Voces de Orán y juntos cantaron “La López Pereyra”.

Los siguieron el dúo Los Changos, con quienes aquellos que seguían con ganas de bailar, pudieron incluso subir al escenario y allí arremeter algunas zambas y chacareras. A las 6.30 subió el grupo Pujllay y a las 7, para el cierre, Coqui Ríos.

Testimonios

Pablo Pojasi es un camionero de Salta capital de 38 años. Su madre es boliviana y recorriendo en su camión el vecino país aprendió a querer su música y sus tradiciones. “No me imaginaba algo tan bueno. Es un festival pequeño, pero más íntimo y más auténticamente nuestro, mil veces mejor que Jesús María”, dijo.

Carlos, llegado desde Salta, vendía banderas bolivianas a 50 pesos y también las vinchas de Los Kjarkas. “No soy fanático, aunque tenga el sombrero, la vincha y la bandera. Ayer vendía todo de Abel Pintos y mañana quién sabe de quién, porque voy a todos los festivales de la provincia. El que más me gusta en los valles es el de Molinos, me fue muy bien”, dijo. Otro vendedor llegado de Salta es Gustavo Luna, que invirtió 3.000 pesos en remeras con la estampa “Fiesta Nacional del Poncho 2013”. Solo vendió la mitad.

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