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? Soy un locutor que por audacia hizo tareas periodísticas?

Domingo, 10 de marzo de 2013 15:59

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Pasaron 35 años desde que empezó a trabajar en el Mundo en la Noticia, el programa informativo de Canal 11 de Salta. Es un reconocido periodista del medio local, aunque él dice que, antes, es locutor. Así se define. Ignacio Esteban es de los pocos que quedan de la vieja camada del canal. Hace algunas semanas falleció Ricardo Martínez, a quien dijo recordar con mucho cariño.

En una extensa entrevista con El Tribuno habló de su vocación. Contó cómo fue que, allá por el año 1977, empezó a trabajar en uno de los programas de noticias más vistos de la televisión salteña. Además, habló de las nuevas generaciones de periodistas, de los avances tecnológicos en relación con los medios de comunicación y a su futuro. Dijo que no se ve frente a la pantalla chica por mucho tiempo más pero sí dijo estar convencido de que le interesa seguir estando en los medios y volver a la radio, su primer amor. También, como testigo privilegiado del crecimiento de la ciudad, habló de una Salta que ha comenzado a quedarnos chica y de las anécdotas más destacadas de su carrera.

¿Cómo empieza su carrera en el periodismo?

Quiero hacer una diferenciación que la he venido haciendo en los últimos años. Yo soy locutor, esa es mi vocación. Así se inicia mi carrera. La incursión, años posteriores, en Canal 11, a través del servicio informativo, colaboró a que pueda desarrollar alguna actividad desde el punto de vista de apoyo periodístico, en televisión y en radio. Pero fundamentalmente soy locutor y respeto profundamente a los periodistas. Me definiría como un locutor que algunas veces, con un poco de audacia, ha realizado tareas periodísticas.

¿Cuándo comenzó esta parte de su historia?

En el año 77. Todavía no había carrera en la universidad y las alternativas eran prepararse en grupo y concurrir al ISER en Buenos Aires y rendir un examen. Algunos años después logramos que por primera vez se venga a Salta a tomar un examen en los estudios de Radio Nacional para regularizar a muchos locutores que tenían carnet para emisoras habilitantes de baja frecuencia y otros que hacía mucho tiempo que ya habían hecho un trámite y no tenían resultados. Mis primeras prácticas fueron en Radio Nacional, con un compañero del secundario, hijo de Benancio López, quien en aquel momento era vicedirector de Radio Nacional. También se hacía el Festival de la Canción, que organizaba el colegio para recaudar fondos y como no teníamos dinero para contratar un animador, con otro compañero asumimos ese rol. Ahí Benancio me propuso seguir en esto y dije que sí. Así que mis primeras prácticas, antes de terminar el colegio, fueron ahí. En el 77 se produjo una vacante en El Mundo en la Noticia. Mucha gente me alentó y estimuló para que me presente en el casting. Me presenté y quedé, hasta el día de hoy.

En tantos años de trabajo en Canal 11 ha sido testigo privilegiado de lo que pasó en la provincia. Como periodista uno presta más atención a lo que ocurre en la ciudad. ¿Qué cree que es lo más destacable del crecimiento o cómo cree que se ha transformado Salta en estos 35 años?

Personalmente creo que el acontecimiento más importante que ha vivido Salta en estos últimos 35 años ha sido la visita del papa Juan Pablo II, en abril del 1987. Fue un suceso que generó muchas cosas por la personalidad de Juan Pablo II, su carisma, su manera de conducirse... Recuerdo aquella multitud reunida en el hipódromo y toda la gente que lo esperó en el trayecto desde el aeropuerto, los jóvenes acompañándolo esa noche frente a la curia de la Catedral y a la mañana siguiente...

Junto con Gustavo Fantozzi teníamos la responsabilidad de cubrir esta visita. La figura del Papa, tenerlo a 50 centímetros, fue una imagen muy fuerte, muy potente, que inundaba de luz. Fue un acontecimiento muy pero muy importante para los salteños. Y la sensación era de que a todos les causó la misma impresión. Después viene el crecimiento en general que ha tenido la ciudad en sí misma. La expansión en términos geográficos porque Salta ha crecido muchísimo. Quedan muy pocos espacios para poder seguir desarrollando nuevos proyectos urbanísticos. Además, han crecido los espacios marginales y de asentamientos. A lo mejor la ciudad no ha crecido tanto en servicios o en infraestructura de la misma manera en que han ido creciendo los barrios y se dio así un desfasaje. Lo mismo ocurrió con los vehículos. La ciudad nos fue quedando chica para la cantidad de automóviles que hay.

¿Cuáles son las anécdotas que más recuerda de tantos años la tele?

Sin dudas una es la de la visita del papa Juan Pablo II que conté antes. Después para mí también ha sido muy importante el comienzo de Telefé, cuando recién se conformaba el canal en Buenos Aires. Ocho canales del interior del país comenzaron a conformar la empresa. Canal 11 de Salta formaba parte. Eso nos permitió en una primera etapa hacer un intercambio con los canales del interior, en el que periódicamente viajábamos durante unos días incorporándonos al equipo de trabajo para realizar la tarea como un trabajador más. Lógicamente era entrar por primera vez, desde el punto de vista laboral, a otra forma de hacer televisión, en donde los recursos para poder trabajar eran indudablemente superiores a los que teníamos acá. Era otro mundo totalmente distinto en el cual poder desarrollarse, y muy enriquecedor desde el punto de vista profesional.

¿Cree que ha cambiado la forma de transmitir del periodista?

En algunas cosas ha cambiado porque se ha ido incorporando un lenguaje más joven que aporta frescura al mensaje. Algunos tienen otro tipo de formación. Ahora todavía sigue siendo relativamente poca la capacidad que hay de absorción de empleo para los chicos que egresan de la universidad. El sector que mayor absorción tiene es el de las radios de FM. Ahí se produce una situación bastante particular porque hay una mezcla entre la gente que se ha preparado y gente que no tiene ningún tipo de formación y que, a través de algún contacto, tuvo la oportunidad de trabajar allí, con expectativas económicas muy bajas o, simplemente, por la popularidad de estar en un medio. Se presupone que en algún momento, cuando se regularicen las emisoras de frecuencia modulada, esto dejará de ser así.

“No siento que haya un menosprecio al periodismo. Como en toda profesión, hay periodistas buenos y malos”.


“Hoy el buen lector tiene la posibilidad de comparar con otros diarios y de acceder a más canales informativos”.

¿Cómo cree que han impactado las nuevas tecnologías en la labor del periodista?

Facilitó el trabajo pero, ¿de alguna manera también “achanchó” a quienes trabajan en los medios?

Creo que hay chicos y chicas a los que les interesa mucho la formación. Creo que antes, a lo mejor, eran muy escasas las posibilidades de conseguir elementos como para enriquecer el trabajo, una entrevista por ejemplo. Había que manejarse con lo que estaba al alcance y hacer lo mejor posible. Ahora, a través de internet y las redes sociales, el trabajo se enriquece. También hay más interactividad entre el medio y el receptor. Pero también se cometen serios errores al tomarse de estos espacios información que no se chequea. Además, hoy, en este aspecto conspira un poco el hecho de que existe una competencia tremenda entre los medios de comunicación. La necesidad de brindar un detalle más que otro medio lleva a que se cometan importantes errores en materia de información que, aunque después se aclaran o rectifican, siempre dejan dudas al receptor.

¿Cree que eso confluye en cierto menosprecio a la labor periodística?

No siento en general que haya un menosprecio al periodismo. Creo que, como en todas las profesiones, hay locutores buenos, locutores malos, periodistas buenos, periodistas malos, periodistas creíbles y periodistas menos creíbles. Pienso que lo que esto ha generado es que la gente esté más atenta. El mensaje que puede uno recibir de diarios como Clarín o La Nación llega de otra manera. El público lee y saca sus propias conclusiones cuando, a lo mejor, hace algunos años lo que se publicaba en los diarios era palabra santa. Hoy el buen lector tiene la posibilidad de comparar con otros diarios, de acceder a muchos más canales informativos. Ya no es como antes que uno tenía quizás una sola versión del acontecimiento. Lo que está escrito tiene un mayor peso. Eso piensa un poco la gente. La parte gráfica siempre tendrá un gran peso y tiene una gran ventaja: el tiempo para poder elaborar la información. Antes era muy difícil que un periodista tome una postura del tipo “soy militante justicialista” o judío. Esas cosas en general quedaban muy reservadas, no tenían expresión, entonces comenzó una etapa en la que los comunicadores comenzaron a involucrarse con la parte política, directamente reconociéndolo. Y hoy el que lee o el que escucha ya sabe de dónde viene la información y lo toma con pinzas. Eso le da a la gente herramientas interpretativas a la hora de recibir los mensajes.

Ya hablamos de lo laboral. ¿Cómo es Ignacio Esteban fuera de la tele?

En realidad no me queda mucho tiempo libre durante la semana. Me gusta mucho la caminata. Hasta hace un año atrás, por otro lado, cuando vivía en San Luis, destinaba mi tiempo libre a mi casa y al pueblo y entonces pudimos ver nacer la plaza, el polideportivo y conseguir algunas cosas.

Como otro modo de involucrarse con la realidad...

Así es. Realmente me gusta, lo volvería hacer. San Luis es un lugar que me apasiona, me siento muy bien allí. Dentro del marco de mi salud también me ayudó mucho y bueno, uno tiene que tratar de adaptarse a las distintas situaciones a las que lo enfrenta la vida. Trato de tener bastante comunicación con mis hijos. Tengo una hija de 25 años, otro hijo de 20 y uno de 15 y me gusta acompañarlos, trato de hacerlo lo más que puedo. También me gusta mucho leer y estar actualizado.

¿Cómo se imagina los próximos años, a nivel personal?

Todavía me quedan 10 años para jubilarme. Sincera y honestamente por ahora no me veo jubilado. Tampoco me veo por muchos años más frente a la pantalla, lo que no significa que me vaya a desvincular de la actividad, sea televisiva o radial. Quizás me gustaría trabajar en producción, pero siempre estar vinculado a los medios. Hoy estoy un poco alejado de la parte radial, que es de alguna manera parte del alma de mi vida y a la que me he dedicado durante 20 años. Me gusta muchísimo y pienso retomar, pero no me veo fuera del contexto de los medios de comunicación, estando frente a la pantalla o no. La televisión no es algo por lo que me desviva. Y me veo en San Luis. Esa es mi idea. Sinceramente me gustaría pasar ahí la última etapa de la vida, si mi salud me acompaña. En San Luis, regando mis plantas...

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