Hay Flores y flores. Ellos son los hermanos Flores y a su oficio lo quieren con letras mayúsculas. Son jardineros y hace varios años que trabajan en diario El Tribuno. Cristóbal, Antonio y José son tres personas que disfrutan de su trabajo desde que eran muy jóvenes.
Antonio dice que descubrió el oficio, quizás, por la necesidad de trabajar. Fue empleado de comercio durante casi 20 años, pero por circunstancias de la vida quedó sin trabajo y luego comenzó a trabajar en el diario como jardinero. Sus hermanos, Cristóbal y José, ya trabajaban allí. Dice que ellos se dedicaron mucho más tiempo a la jardinería y que él siempre fue "el más señorito", el de las manos más limpias, el "más chanta", se autodefine entre risas.
Cristóbal comenzó a trabajar como jardinero a los 16 años, en una casa particular. "A mí siempre me gustó la naturaleza. Siempre me atrajeron las plantas, lo verde, los animales", dice. "A veces me encantaría ser fotógrafo para sacarle fotos a todo lo que uno ve en el jardín". Hizo algunos cursos de jardinería para poder seguir aprendiendo de un oficio que lo apasiona. "Me encanta aprender y dedicar mi tiempo a esto más allá de que muchas veces implica un esfuerzo muy grande porque estás expuesto al frío, al calor, a la lluvia. No es tan fácil. Realmente te tiene que gustar", dice Cristóbal.
José dice que también le agarró el gustito al oficio cuando era chico, a los 16 o 17 años, gracias a su papá que era albañil pero también hacía algunos trabajos de jardinería, de vez en cuando... José lo ayudaba y así fue aprendiendo mucho de lo que sabe hoy.
Los tres tienen distintos gustos y diferentes maneras de trabajar. Cristóbal reconoce que, entre los hermanos, es el más obsesivo. ""Esta hojita no tiene que estar acá'', nos dice Cristóbal. Y a lo mejor se acababa de caer del árbol, pero hay que levantarla", comenta José sobre su hermano.
Fruto de la creatividad
Los tres son muy cuidadosos y detallistas con lo que hacen. "Si bien hicimos cursos, no somos profesionales, entonces muchas veces tenemos que asesorarnos. Debemos conocer sobre parquizaciones, cuidado de las plantas, sobre qué es lo óptimo para esta zona, los productos, la tierra, cuáles son las plantas del lugar, qué tener en cuenta para la adaptación de especies que no son de acá, entre otras cuestiones", dice José. "El cuidado de una planta tiene mucho que ver con el cuidado a las personas. Uno necesita cuidado, dedicación. A las plantas también hay que cuidarlas, protegerlas para que no se enfermen", compara José. "Es muy lindo trabajar en esto", resume Antonio y todos asienten.
Al dedicarse a las plantas, dejan fluir su creatividad pero para eso, dicen, primero deben tener algunos conocimientos sobre las características y requerimientos de los distintos tipos de plantas y especies.
Regar las ideas
Las palas, los rastrillos, los guantes y las tijeras de poda son algunas de las herramientas que los ayudan a ir creando distintos espacios, cosas muy diferentes en un mismo predio, por ejemplo. Disfrutan de crear rincones y escenarios distintos, "con movimiento", describen ellos. "Esa es la idea. Con esto se puede ir jugando. Entonces no hay espacios similares dentro del mismo espacio. El objetivo es que te sorprendas a cada paso que das. No mostrar todo de una sola vez, para poder ir descubriendo y que el verde y los colores puedan apreciarse mejor", explicó Cristóbal.
Pero para eso es muy importante tomar en cuenta muchas cuestiones que muchos no saben. "Muchas plantas necesitan frío, otras no. A los citrus en general no se los protege de las bajas temperaturas y no hay que taparlos en invierno. Otras plantas necesitan más sombra o menos agua que otras. Conociendo algunos tips se puede ser más creativo. La creatividad es algo muy personal, depende de cada jardinero", remarcó José.
El diálogo con las plantas
Antonio está convencido de que a las plantas hay que hablarles. Si son frutales, las amenaza: "Más vale que me des una fruta porque te corto", le dice. Y a él algunos le dicen loco, pero inmediatamente les recuerda que son seres vivos. "Esta temporada las ciruelas, los duraznos y los pelones de mis jardines florecieron a full. Y el año pasado no me habían dado ni un fruto. Debe ser porque hizo efecto la amenaza", dice. Pero también les dice cosas lindas. "Cuando empiezan a florecer les digo "Que florcita bonita'' y les hago algunos mimos. Capaz que son locuras mías, pero parece que dan resultado", cuenta Antonio.
Y comparten su jardín
Viven los tres en San Luis con sus familias. En el mismo terreno cada uno tiene su propia casa. Y dicen que no es como todos piensan. Su jardín no es tan lindo, ni está tan cuidado como cualquiera supondría. "Casa de herrero, cuchillo de palo... Casa de jardinero, jardín un desastre", se ríe Antonio. "Es que muchas veces llegamos rendidos a casa, después de trabajar", agrega con una cuota de seriedad Cristóbal.
Sobre el jardín de El Tribuno contaron que allí sí hay de todo: palo borracho, cedro, roble, liquidámbar, tres o cuatro clases de pinos, ceibos, arbustos, flores de distintas variedades. "Flores hay un montón, hasta los jardineros!", se ríe Antonio. "Flores son lo que más tenemos, abundan! Creo que incluso en rotativas también hay algunos muchachos Flores", comentaron risueños.
El verde y los aromas le dan escenarios distintos a la vida. "Los pequeños espacios verdes te pueden cambiar el día", dicen los Flores. Ellos pueden embellecerlos todavía más.