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El Gobierno nacional dio de baja la licitación para la concesión de la Hidrovía y ordenó una investigación de la empresa Dredging Environmental and Marine Engineering (DEME), la única que se había presentado, por haber supuestamente realizado "presiones" hacia el resto de las compañías interesadas.
Así lo anunció el vocero presidencial, Manuel Adorni, quien lamentó que "durante el procedimiento, sectores de la política, medios y sectores empresarios hicieron lobby en favor de sus propios intereses y le demandaron al Gobierno que baje los estándares técnicos del pliego solo por beneficio propio".
Pero apuntó específicamente contra DEME, al señalar que "llama la atención" que la empresa que "se ocupó de detener el proceso con denuncias sobre una supuesta falta de transparencia que no era tal", finalmente desistió, "pocos días antes de ser los únicos en presentarse en la licitación".
Horas antes se había conocido que, de manera insólita, se había presentado una única oferta por la explotación de la Hidrovía Paraná-Paraguay y que esa empresa era la que había denunciado desde el principio que el pliego estaba direccionado para que ganara el también belga Jan de Nul, anterior licenciatario de esa vía navegable, la cual al final ni siquiera se presentó.
"Se nos acusó de ser muy exigentes, de negocios incompatibles, de corrupción", se quejó Adorni, quien detalló que el Gobierno decidió dar intervención a la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia para que investigue "la posible presión por parte del único oferente, DEME, sobre las restantes empresas".
La hidrovía Paraguay- Paraná es una de las reservas hídricas más importantes del mundo, es también la ruta fluvial por la que se traslada el 80% de la exportación de los bienes de la Argentina. Las tareas de dragado, redragado y mantenimiento son esenciales para garantizar la navegabilidad.