En el norte, cuando cae la tarde y uno anda por esos caminos de tierra, entre los montes y los cañaverales, nunca falta el que tiene una historia para contar. Que una vez vio algo raro, que sintió ruidos donde no había nadie o que se cruzó con una figura que desapareció antes de poder mirarla bien. Aunque muchos se ríen, otros prefieren no andar tentando a la suerte.
Algo de eso les pasó a unos changos en Tucumán. Estaban en un potrero y, de repente, se toparon con una pequeña figura oscura, pequeña, junto a los cañaverales. Alcanzaron a grabarla con un celular, pero el extraño ser no se quedó demasiado. En cuestión de segundos se metió entre los yuyos y desapareció.
¿Era un duende o algún bicho del monte?
El video empezó a dar vueltas por las redes sociales y, como suele pasar con estas cosas, cada uno tuvo su propia explicación. Hay quienes aseguran que se trata de uno de esos duendes de los que tanto hablaban los abuelos, que parecen en las higueras o en el monte. Otros mencionaron al Pombero o al Ucumar (aunque para Ucumar es muy chaparro), personajes que forman parte de las viejas leyendas del norte y que, según cuentan, suelen andar por lugares solitarios, lejos del movimiento y el bullicio de los pueblos y las ciudades.
Pero tampoco faltaron los desconfiados, esos que antes de creer en aparecidos buscan una explicación más terrenal y "científica", aunque nunca hayan leído un libro de ciencias. Para ellos, lo que se ve en la grabación podría ser un animal que salió disparando al notar la presencia de gente. Incluso algunos se animaron a decir que era un mono.
La verdad es que las imágenes son demasiado breves como para sacar una conclusión. Se alcanza a distinguir una silueta pequeña y oscura que se mueve entre la vegetación, pero no mucho más. Justamente ahí está el asunto, como no se puede saber bien qué era, el misterio sigue creciendo.
Cuando el duende de Güemes hizo hablar a todo el mundo
Para los salteños, esta historia tiene algo de conocida. Porque si hay un lugar donde la palabra duende todavía despierta recuerdos, ese es General Güemes.
Quién no se acuerda de aquel famoso video del supuesto duende güemense, publicada hace más de una década por El Tribuno, que empezó a circular hace años y terminó dando la vuelta al mundo. En las imágenes aparecía una pequeña figura de movimientos extraños frente al cementerio local que, para algunos, era la prueba de que aquellos seres de los cuentos de los abuelos no eran un invento.
Hubo quienes juraban que era un duende de verdad, otros decían que se trataba de una broma y muchos miraban el video una y otra vez tratando de descubrir el truco.
El supuesto duende de Güemes apareció en conversaciones familiares, reuniones de amigos y medios de distintos lugares. Así, casi sin querer, aquella grabación terminó convirtiéndose en una de las historias más recordadas de los misterios salteños.
Ahora, con lo que pasó en Tucumán, más de uno volvió a acordarse de aquel episodio. Porque la escena tiene sus parecidos, un grupo de personas, una cámara, una figura difícil de reconocer y una pregunta que nadie consigue responder del todo.
Historias del monte
En Salta y en buena parte del norte argentino, las historias de duendes vienen de lejos. Antes de que existieran los celulares y las redes sociales, ya se hablaba de ellos en los parajes, en las fincas y en los pueblos del interior.
Los abuelos contaban que aparecían en lugares apartados, que se escondían entre los árboles y que más de una vez les habían pegado un flor de susto a quienes andaban solos por el campo. Algunos escuchaban esos relatos con los ojos abiertos como vaca que la pitió el tren. Otros se reían y decían que eran cuentos para asustar a los chicos. Pero siempre había alguien que aseguraba conocer a una persona que había visto uno. Así fueron pasando las historias, de boca en boca, de una generación a otra.
Por eso no sorprende que un video como el de Tucumán vuelva a despertar tanta curiosidad. En esas tierras donde el monte guarda sus propios sonidos y donde las leyendas siguen vivas, basta con que aparezca algo fuera de lo común para que vuelvan las preguntas de siempre.
Por ahora, nadie pudo confirmar qué era aquella pequeña figura que se perdió entre los cañaverales. Puso ser un mono, algún otro animal o simplemente una imagen que, por la distancia y el movimiento, terminó pareciendo algo distinto. Pero también están los que no se convencen tan fácilmente y prefieren dejar abierta la posibilidad de que haya sido uno de esos duendes de los que tanto se habla.