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En un contexto de suba del petróleo a nivel global por el conflicto en Medio Oriente, YPF decidió no trasladar el aumento del crudo que se registra en el mundo, a los surtidores durante 45 días, en un intento por contener el impacto en el bolsillo de los consumidores.
La medida, que comenzó a regir este 1 de abril, funciona como un "amortiguador" frente a la volatilidad internacional y la caída del consumo, especialmente en el interior del país.
Según explicó la compañía, durante este período se mantendrán estables los precios de la nafta y el gasoil, absorbiendo las variaciones del barril Brent, aunque advirtió que factores como impuestos o tipo de cambio podrían generar ajustes.
Desde la petrolera señalaron que la decisión busca sostener la demanda en un escenario de incertidumbre energética, al tiempo que dejaron abierta la posibilidad de recomponer precios una vez finalizado el plazo.
El presidente y CEO de YPF, Horacio Marín, sostuvo que la estrategia apunta a generar valor a largo plazo sin especular con la coyuntura internacional.
En paralelo, el Gobierno impulsa medidas para mitigar subas, como el aumento del bioetanol en las naftas.
Con más del 50% del mercado, YPF sigue siendo referencia en la formación de precios, en un sector clave para la inflación: los combustibles tienen un peso del 3,8% en el IPC y su evolución impacta directamente en el costo de vida.