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Evacúan a Donald Trump en plena cena en Washington tras un tiroteo en el ingreso del evento

El presidente de Estados Unidos fue retirado de la Cena de Corresponsales tras un tiroteo en el ingreso del evento; un sospechoso fue detenido, un agente resultó herido sin gravedad y el FBI investiga si se trató de un ataque aislado.
Sabado, 25 de abril de 2026 22:24

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La noche del sábado 25 de abril quedó marcada por un episodio de alto impacto en Washington, cuando el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, debió ser evacuado de urgencia durante la tradicional Cena de Corresponsales de la Casa Blanca, uno de los eventos políticos y mediáticos más relevantes del país. Todo comenzó con una situación confusa: asistentes reportaron ruidos fuertes dentro del salón del hotel Washington Hilton, lo que generó desconcierto y escenas de tensión, con invitados resguardándose debajo de las mesas mientras el Servicio Secreto activaba el protocolo de seguridad. Minutos después, las primeras versiones fueron confirmadas: se trataba de disparos reales ocurridos en el sector de ingreso al evento, donde un hombre armado intentó avanzar hacia el perímetro de seguridad.

Fotografía difundida en la cuenta oficial @realDonaldTrump de la red social Truth del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, donde se muestra al supuesto tirador arrestado por agentes del Servicio Secreto. FOTO: EFE

De acuerdo con la información difundida por medios internacionales y autoridades estadounidenses, el atacante portaba un arma larga, una pistola y armas blancas, y fue interceptado por agentes del Servicio Secreto antes de lograr acceder al interior del salón principal. Durante el enfrentamiento se produjeron los disparos que encendieron la alarma general. Uno de los agentes recibió el impacto de bala, aunque el chaleco antibalas evitó consecuencias mayores, por lo que no se reportaron víctimas fatales ni heridos de gravedad. El sospechoso fue reducido en el lugar y quedó inmediatamente bajo custodia, mientras las fuerzas de seguridad desplegaban un amplio operativo para asegurar la zona y descartar la presencia de otros posibles involucrados.

La evacuación del mandatario fue inmediata y se realizó siguiendo los protocolos de máxima seguridad: Trump fue retirado junto a su equipo, la primera dama y otros funcionarios de alto rango, en medio de un operativo coordinado que incluyó el traslado a un sitio seguro. El evento, que reúne cada año a más de dos mil invitados entre periodistas, políticos, empresarios y celebridades, fue suspendido en forma preventiva mientras se completaban las tareas de inspección. La rápida reacción del Servicio Secreto fue destacada tanto por autoridades como por el propio presidente, quien poco después confirmó que se encontraba fuera de peligro.

En sus primeras declaraciones públicas, Trump señaló que el atacante ya estaba detenido y elogió la actuación de las fuerzas de seguridad, a las que calificó como “rápidas y valientes”. Posteriormente, en una conferencia, describió el hecho como un ataque perpetrado por un “lobo solitario”, aunque aclaró que la investigación continúa en curso y que aún no se descartan otras hipótesis. Además, remarcó que todos los asistentes estaban a salvo y planteó la necesidad de revisar los esquemas de seguridad en este tipo de eventos, incluso evaluando cambios en los lugares donde se realizan.

Por su parte, el FBI confirmó la detención del sospechoso y la apertura de una investigación formal para determinar el móvil del ataque, establecer si actuó solo y definir la posible calificación legal del hecho, que podría incluir cargos vinculados al terrorismo dependiendo de los resultados de las pericias. Las autoridades también señalaron que, por el momento, no existe una amenaza activa contra la población ni contra otros funcionarios, aunque se mantiene un estado de alerta preventiva mientras avanzan las pesquisas.

El episodio generó un fuerte impacto político e institucional, no solo por la cercanía con el presidente sino también por el contexto en el que ocurrió: la Cena de Corresponsales es uno de los eventos más emblemáticos del calendario estadounidense, con estrictos controles de seguridad y alta visibilidad mediática. El hecho recordó inevitablemente antecedentes históricos, como el intento de asesinato de Ronald Reagan en 1981, ocurrido en el mismo hotel, lo que volvió a poner en discusión los protocolos de protección en actos públicos de alto perfil.

Con el paso de las horas, la situación quedó bajo control, pero el episodio abrió interrogantes sobre la seguridad en eventos masivos con presencia de líderes políticos. Mientras el FBI avanza en la reconstrucción de lo ocurrido, el gobierno estadounidense busca llevar tranquilidad y remarcar que el accionar de las fuerzas de seguridad evitó una tragedia mayor, en un hecho que ya tiene repercusión global y que se mantiene en el centro de la agenda informativa internacional.

La cena anual reúne cada año a referentes de la prensa y autoridades en una de las citas más tradicionales del calendario político estadounidense. Organizadores indicaron que el evento podría reanudarse, aunque no estaba confirmado si Trump regresaría para pronunciar el discurso que tenía previsto.
La asistencia del presidente -su primera vez en la gala como mandatario- había despertado gran expectativa debido a su relación tirante con parte de la prensa.

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