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Advierten un colapso del sistema de transporte del interior del país

Empresarios de Fatap apuntan que la crisis es por los costos y caída de pasajeros.En Salta, Saeta trabaja a contrarreloj para desactivar el paro anunciado por la UTA.
Domingo, 05 de abril de 2026 01:25
Los reclamos salariales de la UTA tensionaron al servicio en Salta, mientras Saeta gestiona recursos para evitar la paralización.

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El sistema de colectivos del interior del país quedó al borde del colapso. La Federación Argentina de Transportadores por Automotor de Pasajeros (Fatap) advirtió que la continuidad del servicio está en riesgo real por una combinación de deudas del Estado, aumento de insumos, desfinanciamiento por gratuidades y caída de pasajeros. La entidad solicitó la intervención inmediata de las autoridades para evitar la paralización total de un sistema que garantiza más de 50 millones de viajes mensuales.

El diagnóstico se apoya en subas sostenidas del combustible, una merma de usuarios que ronda el 30% en el último año y un esquema de gratuidades que alcanza al 18% de los pasajeros sin financiamiento suficiente.

"Actualmente, muchas empresas ya no pueden afrontar el pago de salarios ni el mantenimiento básico de las unidades", sostuvo la Federación en un comunicado.

El impacto de este escenario nacional se refleja también en Salta, donde el sistema atraviesa momentos de tensión. En las últimas jornadas se confirmó una suba del boleto a $1.450 desde el próximo miércoles. Son $300 más que la tarifa actual, de $1.150. El ajuste convive con un conflicto abierto: la Unión Tranviarios Automotor (UTA) ratificó un paro para el mismo miércoles, 8 de abril, si no se abonan los sueldos con una nueva escala que acercaría el salario inicial, sin antigüedad, a $1.950.000. En diciembre de 2025 rondaba en $1.680.000, lo que representaría un fuerte impacto mensual, estimado en unos $520 millones, para el sistema de la región metropolitana de Salta.

Se supo que, por estas horas, autoridades de Saeta mantienen conversaciones con distintos ministros y funcionarios. Esa gestión de recursos busca descomprimir el conflicto, evitar la medida de fuerza y dar tranquilidad a los usuarios.

El panorama en el norte argentino refleja con mayor crudeza la crisis. En San Salvador de Jujuy y Santiago del Estero hay dificultades para cumplir incluso con acuerdos salariales anteriores, mientras que en muchos casos las empresas recurren a pagos en cuotas.

En San Miguel de Tucumán, en tanto, el sistema enfrenta serias limitaciones para afrontar los nuevos incrementos y, al mismo tiempo, carece de margen para actualizar tarifas o incrementar subsidios, lo que agrava la situación financiera.

A nivel general, el aumento del gasoil, cercano al 60% en los últimos meses, profundizó el desfasaje en la estructura de costos, generando dificultades operativas que, en algunos casos, complican hasta la carga de combustible y la salida de unidades. De hecho, en el área metropolitana de Buenos Aires hubo empresas que redujeron frecuencias desde el miércoles pasado por falta de gasoil.

En este escenario, la desigualdad en la distribución de subsidios aparece como uno de los factores estructurales del problema. Solo en marzo, el AMBA recibió $93.488 millones en aportes nacionales y para abril la cifra superaría los $95.000 millones, sin contar compensaciones adicionales por gasoil. En ese esquema, los subsidios cubren alrededor del 68% de los costos del sistema, una proporción muy por encima de la que reciben las provincias, donde el sostenimiento del servicio recae principalmente en los gobiernos locales. En Salta, el Estado provincial se ve obligado a cubrir cerca del 60% de los costos operativos del sistema.

Radiografía del servicio en el país

Desde la Fatap se advirtió que, con el transporte público caído en una "crisis real", el 50 por ciento del país podría quedarse sin transporte esta semana. De hecho, algunas empresas, incluso del AMBA, redujeron frecuencias y suspendieron líneas, mientras en el interior los conflictos salariales y la caída de pasajeros profundizan la tensión. Los aumentos de combustible y los paros anunciados hacen que, sin intervención inmediata, millones de usuarios estén un paso de quedar sin colectivos.

En Buenos Aires, cinco líneas de San Isidro y Vicente López suspendieron servicios el jueves y viernes pasado por falta de combustible, mientras que en el área metropolitana de Resistencia (Chaco) quedó interrumpido el servicio nocturno de colectivos.

En el AMBA la medida, que afecta principalmente los horarios de mayor demanda, fue tomada por un grupo de empresas del AMBA, entre las que no se incluyeron Dota ni Metropol. Las cámaras empresariales afirmaron que la operación del sistema está en "serio riesgo" y reclamaron "decisiones urgentes" de las autoridades.

Ya hay usuarios afectados por la crisis del transporte público en distintas ciudades.

El aumento del gasoil, cercano al 60% en el último año, combinado con ingresos que no crecen al mismo ritmo, generó un desequilibrio que dificulta sostener el servicio. Desde el 1 de abril, además, entraron en vigencia subas automáticas de tarifas en colectivos, subtes y peajes. En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires los boletos van de $715 a $1.458, según el recorrido. En el Gran Buenos Aires y La Plata ascienden de $871 hasta $1.266. Los peajes también superan los $5.900 en horario pico.

La crisis ya no pasa solo por advertencias. La radiografía del transporte público argentino muestra su desafío más serio en años con conflictos amenazan con dejar sin movilidad a gran parte del país, si no hay intervención inmediata.

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