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El temporal que azotó a Tucumán dejó una postal de caos, angustia y desesperación. En el sur provincial, familias enteras quedaron atrapadas dentro de sus casas bajo el agua, sin poder salir por sus propios medios, mientras pedían ayuda urgente para ser rescatadas con lanchas o cualquier tipo de embarcación.
La situación más crítica se vivió en Santa Rosa de Aguilares, donde el avance del agua fue tan rápido que no dio margen de reacción. En sectores como La Calera, el desborde del río Medina dejó caminos completamente cortados y viviendas aisladas, en medio de una madrugada marcada por el miedo y la incertidumbre.
El fenómeno tuvo uno de sus puntos más violentos en Alpachiri. Allí, la crecida del río Chirimayo arrasó con defensas, derribó árboles y provocó daños estructurales severos. La fuerza del agua incluso descalzó la base del puente principal, dejando interrumpida la Ruta Nacional 65 y complicando aún más el acceso a las zonas afectadas.
A esto se sumaron los derrumbes en la Ruta 307, donde el desplazamiento de sedimentos y material dejó tramos completamente intransitables. El escenario se repitió en distintos puntos del interior, especialmente en departamentos como Monteros y Chicligasta, donde también se registraron viviendas inundadas y crecidas peligrosas de arroyos.
En paralelo, la capital provincial, San Miguel de Tucumán, tampoco quedó al margen. Las lluvias generaron anegamientos severos en zonas clave, como los alrededores de la Terminal de Ómnibus, evidenciando el impacto generalizado del fenómeno en toda la provincia.
En medio de este escenario crítico, se confirmó la noticia más dolorosa. Un niño de 12 años murió tras recibir una descarga eléctrica en plena vía pública. El hecho ocurrió en la calle Jujuy al 2800, en la zona sur de la capital, donde el menor jugaba en el agua acumulada cuando entró en contacto con una corriente eléctrica. Las circunstancias aún son investigadas, en un contexto donde no se descartan fallas en la infraestructura eléctrica debido al temporal.
La tragedia generó una fuerte conmoción y expuso los riesgos que implican las inundaciones en zonas urbanas, especialmente cuando hay cables caídos o instalaciones comprometidas. Según trascendió, el niño cursaba el último año de la primaria y era el único hijo varón de su familia.
Aunque hacia la mañana de este domingo algunos ríos comenzaron a bajar su nivel, las autoridades mantienen el alerta por la inestabilidad de las defensas y los daños en rutas y caminos. El temor a nuevos desbordes sigue latente en una provincia que, en pocas horas, pasó de la alerta a la emergencia.