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Las protestas en Bolivia contra el gobierno del presidente Rodrigo Paz cumplen este miércoles dos semanas y se han extendido a seis de los nueve departamentos del país. Según reportes locales, se registran 47 piquetes, concentrados principalmente en La Paz y Oruro, donde comenzaron las movilizaciones, y con nuevos puntos de bloqueo en Potosí, Cochabamba, Santa Cruz y Chuquisaca.
Los manifestantes exigen la renuncia de Paz, en medio de reclamos sectoriales que incluyen aumentos salariales, mejoras en el combustible y oposición a una ley de tierras que modificaba la categorización de propiedades agrarias. A pesar de que el gobierno logró desactivar algunos focos y negociar acuerdos con ciertos sectores, los bloqueos se mantienen y en ocasiones se radicalizan.
El lunes pasado se registró la jornada más violenta en La Paz, con ataques a oficinas públicas y estaciones de teleférico, uso de explosivos, quema de un vehículo policial y agresiones a ciudadanos ajenos a las protestas. La Policía anunció la habilitación de un corredor humanitario para permitir el paso de alimentos, combustible y medicamentos, mientras La Paz y El Alto enfrentan desabastecimiento y restricciones en transporte y educación.
El expresidente Evo Morales respaldó algunas manifestaciones y movilizaciones, mientras el Gobierno acusó a seguidores del evismo de intentar romper el orden constitucional, financiados presuntamente por el narcotráfico.
La situación ha generado preocupación internacional, con pronunciamientos de países latinoamericanos, Estados Unidos, la Unión Europea y la Organización de los Estados Americanos (OEA), que convocó a una sesión extraordinaria de su Consejo Permanente para analizar la crisis.