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Las rutas de Bolivia amanecieron ayer con al menos 59 bloqueos activos distribuidos en seis de sus nueve departamentos, luego del fracaso de un segundo operativo conjunto entre policías y militares que intentó despejar una de las principales vías del país, tomada desde hace 19 días por manifestantes extremistas que exigen la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
La Administradora Boliviana de Carreteras informó que los cortes afectan especialmente a las regiones de La Paz, Oruro y Potosí, además de Chuquisaca, Cochabamba y Santa Cruz. En contraste, Beni, Pando y Tarija permanecen sin interrupciones. Sin embargo, las protestas más intensas continúan concentradas en La Paz y Oruro, donde la tensión escaló en los últimos días.
El sábado, el Gobierno intentó restablecer la circulación mediante el operativo "Corredor humanitario con banderas blancas", que buscaba habilitar la ruta de 227 kilómetros entre La Paz y Oruro. La caravana, apoyada por tractores para remover piedras y troncos, logró despejar algunos sectores, pero fue resistida por manifestantes que respondieron con explosivos de dinamita y piedras.
Los precios se dispararon por la escasez
La operación terminó frustrada cuando los bloqueadores retomaron el control y volvieron a obstaculizar el camino. El ministro de Obras Públicas, Mauricio Zamora, confirmó que el operativo debió detenerse tras varias emboscadas. La situación golpea el abastecimiento de alimentos, combustibles e insumos médicos en La Paz, El Alto y Oruro, donde los precios se dispararon por la escasez y cientos de camiones están varados.
El presidente Paz, quien asumió hace seis meses, aseguró que insistirá con el diálogo, aunque advirtió que "todo tiene un límite" y no descartó medidas como el Estado de excepción. Las protestas son impulsadas por sectores campesinos, la Central Obrera Boliviana (COB) y seguidores del exmandatario Evo Morales.