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"La escuela y las políticas públicas suelen ser reactivas: actúan cuando sucede algo"

Martes, 05 de mayo de 2026 01:10
Alejandro Castro Santander.

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Alejandro Castro Santander, director del Observatorio de la Convivencia Escolar de la Universidad Católica de Cuyo (Centro de Investigaciones Cuyo- Conicet), analizó la escalada de violencia en las escuelas y advirtió que las respuestas siguen siendo reactivas. En diálogo con El Tribuno, señaló: "Las leyes suelen ser reactivas, impulsadas por presión mediática y sin una visión integral. Para nosotros, el eje es la convivencia escolar y la prevención".

Bullying, manejo de armas en la escuela. Tuvimos el caso de Santa Fe, el más dramático, el de la alumna de Mendoza el año pasado. Acá en Salta se dieron episodios con machetes y cientos de amenazas públicas de tiroteo como en todo el país. ¿Qué lectura hace y qué está pasando en la escuela hoy?

A ver, primero hablemos del clima, contextualicémoslo. Lo que viene pasando con estas violencias más letales -el arma sería lo más complejo- no son temas nuevos. En general forman parte de la investigación y de las posibilidades que se pueden dar.

Si tomamos lo que se viene diciendo en las últimas décadas sobre América Latina y el Caribe, se habla del incremento de la violencia en la región. UNESCO dice desde hace tres décadas que América Latina es una de las regiones más violentas del mundo. UNICEF también ha señalado que la muerte de niños y adolescentes en la región es cuatro veces mayor que la media mundial.

Entonces, ¿qué estamos diciendo? El marco teórico de la violencia, especialmente el de la violencia escolar, plantea que hay una especie de ecosistema de violencia que se superpone: el clima familiar, el clima escolar, el entorno y ese constructo más amplio que llamamos sociedad, que entra a las casas a través de los medios, internet y redes sociales.

Y la complejidad que eso tiene, como lo vimos con las redes de odio o el crimen real. Cuando uno analiza cómo lo toma la escuela, vemos que tanto la escuela como las políticas públicas suelen ser reactivas: actúan cuando sucede algo. El modelo que se utiliza es el epidemiológico. La Organización Mundial de la Salud habla de la violencia como una enfermedad social: enferma, contagia y muta. Hoy ya no hablamos solo de violencia, sino también de ciberviolencia. Por eso se habla de prevención, y eso es lo que vemos que falta.

Respecto a las armas, es un tema pertinente. Así como veníamos siguiendo el bullying, sabemos que muchas veces hay reacciones donde interviene el arma como forma de venganza o de imponer respeto. Pero la portación de armas tiene múltiples factores. En algunos lugares se ha visto que chicos llevan armas para defenderse en el trayecto a la escuela o por cuestiones de notoriedad.

"Estamos llegando tarde porque ya se sabía la potencia de las redes y los celulares, los pros y los contras".

Es un tema complejo. En Lima hay una unidad de Naciones Unidas que trabaja sobre armas en la escuela, especialmente armas pequeñas. Hay bastante investigación, pero acá no es tan visible. Las investigaciones muestran que, cuando se consulta a los chicos, mencionan poco el tema de armas de fuego y más el de armas blancas o impropias.

De ahí surgen respuestas como detectores de metales o requisas, que la evidencia internacional muestra que no funcionan del todo. México, por ejemplo, con el operativo Mochila Segura, tiene más de 20 años de experiencia con resultados discutidos. Siempre se llega tarde.

¿Y qué debe hacer la escuela ante todo esto?

Hay dos miradas. Una es la legislativa, que aparece después de un hecho. Por ejemplo, Mendoza avanzó en responsabilizar a los padres, algo vinculado con el proyecto en Salta.

La pregunta es si es necesario legislar más. El Código Civil y Comercial ya establece la responsabilidad de los padres por los daños causados por sus hijos, y el Código Penal también contempla estas situaciones. El mérito de una ley como la de Salta podría ser preventivo, al incorporar la figura del 'almacenamiento negligente de armas' y permitir alertas tempranas desde las escuelas.

Pero tiene limitaciones: es provincial, presenta dificultades probatorias y falta coordinación con la ley nacional. El problema de fondo es más amplio. Muchas veces los padres no saben o no dimensionan sus responsabilidades: armas de fuego, armas blancas, réplicas, municiones, pero también el entorno digital, el ciberbullying, el grooming, el sexting.

"Si no hay una mirada integral de la violencia, vamos a terminar sacando una ley por cada problema".

También otros riesgos como medicamentos, alcohol, vehículos o el hogar. Si se legisla solo sobre un tema, se pierde la mirada integral. Ahí aparece lo que se denomina ignorancia culpable: no informarse cuando se tiene el deber de hacerlo. Eso exige formación para padres con contenidos actuales sobre seguridad y cuidado. Se habla de tres culpas: in educando, in vigilando, in eligendo. Las leyes suelen ser reactivas, impulsadas por presión mediática y sin una visión integral. Para nosotros, el eje es la convivencia escolar y la prevención.

Aparte de la media sanción al proyecto para sancionar a padres, cuyos hijos acceden a armas, en Salta también se aprobó otro proyecto que sanciona a padres en casos de bullying. Algo similar tienen en Mendoza. ¿Cómo les funciona?

Es un tema reciente. En Mendoza hubo un antecedente donde la provincia perdió un juicio por no actuar ante un caso de bullying y fue multada. Eso impulsó la idea de corresponsabilizar a los padres. Pero hay un error: la violencia es multicausal. En la adolescencia muchas veces influye más el grupo que la familia.

Además, llevar estos casos al plano judicial es complejo porque no siempre es fácil probarlos. Hasta ahora no hay casos concretos donde se haya aplicado la norma. Y muchas escuelas no quieren denunciar. Se endurecen discursos y protocolos, pero desde lo reactivo. Falta apoyarse más en la evidencia y en la prevención. Y hay un punto clave: no enfrentar escuela y familia, sino trabajar como aliados.

Con respecto a las réplicas de amenazas en las escuelas que hemos visto en abril, ¿se debe hablar o no del tema o es contraproducente?

La violencia tiene un poder mimético: contagia. Hay que ser muy cuidadosos en cómo se comunica. Muchos adolescentes pueden replicar conductas o hacer amenazas como bromas o para llamar la atención. Es importante que sepan que es delito. Hay que hablar, pero con prudencia, como en los casos de suicidio adolescente. También habría que evitar estigmatizar a las escuelas. En muchos casos el tratamiento mediático no fue adecuado y puede generar imitación.

Se están impulsando diversos proyectos para restringir el uso de redes sociales en menores de 15 años. ¿Qué opina?

Estamos llegando tarde porque ya se sabía la potencia de las redes y los celulares, los pros y los contras. Muchos padres han dicho: "yo a mi hijo…", se han puesto de acuerdo, estos pactos que han hecho entre padres, para decir "vamos a demorar la entrega de celular". Lo dicen, pero me gustaría saber cómo lo manejan cuando ya se lo han dejado (...) del dicho al hecho hay mucho trecho.

Yo creo que la idea puede estar muy bien, pero no en un mundo que hoy es artificial, atravesado por la tecnología, donde sacarlo de la escuela no alcanza. No me parece mal, pero estamos privando de lo potente, que es hoy utilizar tanto inteligencia artificial como hacer un buen uso. ¿A quién se le ocurrió decir "vamos a formar usuarios responsables de las nuevas tecnologías"? Porque es lo que van a tener, su mundo va a estar ahí metido, ¿y los vamos a hacer ignorantes digitales, incompetentes digitales? Entonces, yo creo que es más voluntarismo que otra cosa.

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