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La educación pública llega hasta los rincones más alejados de Salta. Suele entonces estar atravesada por enormes desafíos: largas distancias, conectividad limitada, estudiantes dispersos en comunidades rurales y recursos escasos. Sin embargo, para el profesor Juan Pedro Vega Cruz esas dificultades se transformaron en oportunidades para innovar.
Docente de Tecnología y Matemática del Colegio Secundario Rural Mediado por TIC N° 5.240, Vega fue seleccionado entre los 24 semifinalistas nacionales del premio "Docentes que Inspiran 2026", una iniciativa impulsada por Clarín y Zurich que reconoce experiencias educativas transformadoras en todo el país.
La convocatoria reunió más de 2.500 postulaciones de Argentina y solo fueron elegidos 24 educadores de 12 provincias. Entre ellos aparecen tres salteños, uno de los cuales es Vega, quien desde hace seis años desarrolla proyectos de robótica educativa y programación con estudiantes de comunidades originarias y parajes rurales de difícil acceso.
"Desde que ingresé al secundario rural mediado por TIC me propuse llevar nuestros trabajos y proyectos fuera del aula, para que los chicos de zonas tan distantes puedan sentirse capaces de alcanzar sus sueños a través del estudio y el esfuerzo", señaló el docente.
Robótica en los montes
La realidad educativa que enfrenta Vega es singular. Sus alumnos viven en comunidades kollas y wichís distribuidas en 14 sedes rurales. La modalidad de enseñanza combina encuentros presenciales esporádicos con clases virtuales, videollamadas y plataformas digitales.
Los docentes viajan una vez por trimestre para encontrarse con los estudiantes. Muchas veces deben llegar en camioneta, en bote, caminando o incluso a lomo de mula, afrontando los gastos de su propio bolsillo.
"Tenemos que llegar como sea. Son cuestiones que todavía la educación pública no puede resolver, pero no reniego de esto porque es un desafío que me motiva a seguir trabajando", explicó.
Con el objetivo de acercar la tecnología a estos contextos, Vega gestionó la incorporación de kits de robótica educativa que distribuyó en distintas sedes. A partir de allí comenzaron a surgir proyectos que trascendieron las aulas y llegaron a instancias provinciales y nacionales de las ferias de ciencias.
Uno de los desarrollos más destacados fue una aplicación traductora español-wichí creada por estudiantes de comunidades originarias, que representó a Salta en exposiciones realizadas en Buenos Aires.
Problemas reales
Lejos de los proyectos puramente académicos, las iniciativas impulsadas por Vega nacen de necesidades concretas de las comunidades. Actualmente trabaja junto a estudiantes del paraje El Retiro, en el departamento Rivadavia, en el desarrollo de un sistema destinado a mejorar la calidad del agua.
El proyecto comenzó hace 2 años cuando detectaron que una comunidad dependía del abastecimiento externo porque el agua disponible presentaba altos niveles de salinidad. Inicialmente creyeron que arsénico, frecuente en la región, pero los análisis posteriores revelaron otra composición química. A partir de esos resultados, los alumnos debieron reformular completamente la propuesta tecnológica y diseñar un nuevo sistema de filtrado y tratamiento.
"Queremos encontrar una solución económica y rápida para que los vecinos puedan aprovechar el agua que tienen disponible", explicó el docente.
La experiencia constituye un ejemplo de aprendizaje basado en problemas reales, donde la tecnología se convierte en una herramienta para mejorar la calidad de vida de las comunidades.
Más allá de los proyectos científicos, Vega destaca que uno de los mayores desafíos es fortalecer la comunicación de los estudiantes.
Muchos jóvenes provienen de contextos culturales donde la oralidad en ámbitos escolares resulta compleja y la virtualidad puede profundizar el aislamiento.
Por ello, el profesor apuesta a las videollamadas como espacio central de aprendizaje.
"La única forma de saber si realmente están aprendiendo es hablar con ellos. Trabajamos mucho para que puedan expresarse, perder el miedo a equivocarse y desarrollar confianza", sostuvo.
Ese acompañamiento resulta especialmente importante en Matemática, una materia que suele generar dificultades adicionales en entornos virtuales.
La educación rural en la provincia
La nominación a "Docentes que Inspiran" representa no solo un reconocimiento individual, sino también una visibilización de la tarea que realizan cientos de educadores en el país.
Su historia demuestra que la innovación educativa no siempre surge en los grandes centros urbanos. A veces nace en parajes alejados, entre montañas y caminos de tierra, donde un grupo de estudiantes descubre que la robótica, la programación y la ciencia también pueden ser herramientas para transformar su propia realidad.
De las 2.500 postulaciones de todo el país quedaron los tres representantes salteños: José Francisco Fernández Garnica, Víctor Daniel Vallejo, además de Juan Pedro Vega Cruz.
José Franciso Fernández Garnica expresó: "Esto me genera una enorme satisfacción, porque los proyectos en los que participo promueven cambios significativos y tienen la posibilidad de ser visibilizados en todo el país. La modalidad virtual destinada a jóvenes y adultos me impulsa a seguir trabajando para que cada vez más estudiantes puedan completar sus estudios secundarios".
Víctor Daniel Vallejo señaló: "Me siento muy contento y orgulloso por esta nominación, que reconoce el trabajo que realizamos diariamente en las aulas. Es un reconocimiento a toda la docencia que siempre está buscando lo mejor para sus estudiantes".
En la próxima etapa serán seleccionados seis finalistas. Posteriormente, un comité integrado por referentes del ámbito académico, científico y de organizaciones no gubernamentales vinculadas a la educación elegirá al Docente Inspirador del Año y a dos menciones especiales.
En total se entregarán 32 millones de pesos en premios. El Docente Inspirador del Año recibirá 18 millones de pesos, mientras que las dos menciones especiales serán reconocidas con 7 millones de pesos cada una.