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Antonio Ubaldo Rattín, ídolo histórico de Boca Juniors y uno de los grandes capitanes de la Selección Argentina, murió este sábado 11 de julio a los 89 años. Su fallecimiento marcó el adiós a una de las figuras más emblemáticas del fútbol argentino, recordado tanto por su brillante carrera como por el inolvidable episodio protagonizado en el Mundial de Inglaterra 1966.
Rattín desarrolló toda su trayectoria profesional en Boca Juniors, donde debutó en 1956 y se retiró en 1970. Con la camiseta azul y oro disputó 382 partidos oficiales, convirtió 28 goles y conquistó seis títulos nacionales, además de integrar el equipo subcampeón de la Copa Libertadores de 1963.
Con la Selección Argentina jugó 33 encuentros y participó de los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966. Sin embargo, fue en este último torneo donde escribió una de las páginas más recordadas de la historia de las Copas del Mundo.
El día que desafió a Inglaterra en Wembley
El 23 de julio de 1966, Argentina enfrentó al seleccionado inglés en los cuartos de final del Mundial. A los 35 minutos del primer tiempo, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó a Rattín en una decisión que generó una enorme polémica. En aquella época todavía no existían las tarjetas amarillas y rojas, por lo que las sanciones se comunicaban verbalmente o mediante gestos.
El capitán argentino reclamó la presencia de un intérprete para entender el motivo de la expulsión. Tiempo después, el árbitro sostuvo que había tomado la decisión porque el futbolista lo había mirado "con mala intención", una explicación que alimentó durante décadas la sensación de injusticia por parte del fútbol argentino.
Pero la escena que inmortalizó a Rattín llegó después de abandonar el campo de juego. En señal de protesta, se sentó durante unos minutos sobre la alfombra roja destinada a la Reina Isabel II, ubicada junto al palco real de Wembley. La imagen recorrió el mundo y se transformó en uno de los símbolos más fuertes de aquel Mundial.
Antes de retirarse definitivamente hacia los vestuarios, también tironeó y estrujó el banderín del córner que llevaba la bandera inglesa, un gesto que desató la indignación del público local y terminó de convertir aquella tarde en una de las más recordadas de la historia del fútbol argentino.
Argentina terminó perdiendo 1-0 frente a Inglaterra, selección que luego levantaría su única Copa del Mundo. Sin embargo, el resultado quedó eclipsado por el escándalo arbitral y por la figura de Rattín, cuyo acto de rebeldía en Wembley trascendió generaciones y quedó grabado para siempre en la memoria del deporte argentino.