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En la Selección argentina hubo un aspecto que quedó a la vista de todos durante dicho encuentro: los problemas físicos de los jugadores de la albiceleste.
Desde el primer minuto, España nos pasó por encima físicamente, principalmente con un mediocampo muy intenso que expuso como nunca los espantosos niveles de Enzo Fernández, Alexis Mac Allister y Rodrigo de Paul a lo largo de todo el Mundial.
Como si esto fuera poco, en el final del primer tiempo llegó el primer golpe para la Selección debido a la lesión de Lisandro Martínez. Y ya en el segundo tiempo también tuvo que salir Cristian Romero por lesión.
Estos imprevistos fueron letales para los planes del director técnico Lionel Scaloni, ya que solo pudo limitarse a hacer cambios de urgencia y no pudo meter a jugadores claves a lo largo de todo el Mundial, como por ejemplo el delantero Lautaro Martínez.
Sin embargo, hubo una falla clave en la gestión del físico. Esto se debe a que a lo largo de todo el Mundial, Scaloni usó casi siempre a un grupo limitado de solo 15 jugadores. Durante casi todos los partidos, los cambios fueron prácticamente los mismos: Montiel por Molina o viceversa, además de los ingresos de Nicolás González y Lautaro Martínez.
Además, los jugadores jóvenes como Valentín Barco y Nicolás Paz prácticamente no sumaron minutos e incluso otros mediocampistas como Exequiel Palacios y Giovani Lo Celso no llegaron a sumar ni 90 minutos a lo largo de todo el Mundial.
En su lugar, Scaloni optó por poner en los momentos decisivos a Nicolás González y Giuliano Simeone, dos jugadores prácticamente idénticos con mucho sacrificio para la marca pero nula capacidad con la pelota al pie.