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En la ruta nacional 9/34, entre Metán y Rosario de la Frontera, se ejecuta un plan intensivo de recuperación de calzada para solucionar las necesidades urgentes de transitabilidad de ese neurálgico tramo por el que circulan diariamente 6.000 vehículos, de acuerdo con la tasa promedio anual. El 30% de esos flujos está integrado por camiones y colectivos de larga distancia, mientras que el 70% restante se corresponde con automóviles, camionetas y utilitarios.
"Nuestro objetivo es llegar a fin de año con transitabilidad y seguridad vial en el tramo", precisó el jefe del distrito salteño de Vialidad Nacional, Federico Casas, quien el pasado jueves supervisó el avance de los trabajos.
Para agilizar las obras el organismo vial de la Nación y el Gobierno de Salta suscribieron un convenio, por el que la Provincia procedería al pago de los certificados en trámite, emitidos y avalados por la DNV, montos que luego serían restituidos por el Gobierno Nacional.
Desde Vialidad Nacional se reconoció que ese trayecto de la 9/34 es uno de los corredores logísticos más afectados por el deterioro, producto de una histórica falta de inversión en tareas de conservación y mantenimiento. A la fatiga material acumulada en la infraestructura se le sumó el severo impacto del factor climático reciente. Durante el primer cuatrimestre del año, la zona soportó un volumen de precipitaciones récord, de 1.146 milímetros, según registros del Servicio Meteorológico Nacional (SMN). Ese pico histórico de la última década agravó los desgastes de la superficie de rodamiento.
La reparación integral de la sección, que ha evidenciado deterioros acentuados durante los últimos ocho años, fue largamente reclamada y esperada, sin respuestas de Corredores Viales, concesionaria de los peajes que será reemplazada por una nueva operadora. Esa licitación, en la que 11 grupos empresarios formalizaron propuestas el pasado 22 de mayo, tiene a nueve oferentes preseleccionados y en carrera por la adjudicación.
Mientras tanto, entre Metán y Rosario de la Frontera, se ejecutan fresados de la calzada en sectores donde la fisuración extendida, el ahuellamiento y la pérdida del perfil transversal requieren la remoción del material deteriorado y la colocación de una nueva carpeta -de concreto asfáltico en caliente- de cinco centímetros de espesor.
Las intervenciones también incluyen la reparación de baches superficiales aislados mediante cortes geométricos, retiro del material disgregado, imprimación con emulsión bituminosa y reposición con concreto asfáltico denso en caliente. En forma complementaria está programado un recalce de banquinas, con provisión y compactación de material seleccionado para corregir los desniveles que presentan respecto de la calzada y reconstruirlas en zonas de barro e inestabilidad relevadas.
En el tramo intervenido se adoptó un dispositivo de control del tránsito para ejecutar los trabajos en media calzada, con circulación en el carril libre. El esquema incluye señalización vertical transitoria, balizamiento, delineadores, semáforos portátiles y banderilleros.