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Terremoto en Colombia: qué es la subducción de placas y por qué no está relacionado con el sismo de Venezuela

El movimiento de la placa de Nazca por debajo de la placa Suramericana explica el potente terremoto que golpeó el oeste de Colombia. Especialistas señalaron que, aunque Colombia y Venezuela forman parte de un complejo sistema tectónico regional, los recientes sismos registrados en ambos países responden a mecanismos diferentes y no tienen una conexión directa.
Martes, 11 de agosto de 2026 10:09

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A simple vista, la superficie terrestre puede parecer completamente estable. Sin embargo, a decenas e incluso cientos de kilómetros de profundidad, las enormes placas que forman la capa exterior del planeta permanecen en movimiento. Una de esas dinámicas, conocida como subducción, estuvo detrás del fuerte terremoto de magnitud 7,4 que sacudió Colombia este lunes a las 7.34.

Según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), el epicentro se localizó en el municipio de San José del Palmar, en el departamento colombiano del Chocó, y tuvo una profundidad aproximada de 107 kilómetros.

El movimiento provocó víctimas fatales y cuantiosos daños en diferentes sectores del país, con consecuencias particularmente graves en ciudades como Pereira, Manizales y Cali.

Julio Fierro Morales, director general del Servicio Geológico Colombiano, describió el episodio como el sismo más fuerte sentido en Colombia durante la última década.

Desde el organismo explicaron que la actividad sísmica de esa región está relacionada con la dinámica tectónica natural del occidente colombiano y, particularmente, con los movimientos de la placa de Nazca.

Qué es la subducción de placas y cómo provocó el terremoto en Colombia

La subducción ocurre cuando una placa tectónica avanza por debajo de otra y comienza a hundirse hacia el interior de la Tierra.

Germán Prieto, profesor del Departamento de Geociencias de la Universidad Nacional de Colombia, explicó que el territorio colombiano se encuentra en una zona especialmente compleja porque allí interactúan varias placas tectónicas: Nazca, Suramericana y Caribe.

En el caso del terremoto ocurrido este lunes, el proceso estuvo vinculado a la placa de Nazca, situada bajo el océano Pacífico. Esta placa se introduce progresivamente debajo de la placa Suramericana mientras avanza hacia el este, es decir, en dirección al continente colombiano.

Ese movimiento constante genera acumulación de presión y energía en las profundidades. Cuando parte de esa energía es liberada repentinamente, se produce un terremoto.

Prieto utiliza una comparación sencilla para explicar el funcionamiento interno del planeta. La Tierra puede imaginarse como un huevo: mientras su interior posee características más calientes y blandas, su capa exterior es rígida.

Esa capa rocosa externa, sin embargo, no está formada por una única pieza. Se encuentra dividida en numerosos fragmentos que encajan de manera similar a un enorme rompecabezas.

Las placas tectónicas se desplazan lentamente y es precisamente la interacción entre esos gigantescos bloques la que genera buena parte de los terremotos que se registran alrededor del planeta.

Esta característica también permite entender por qué el reciente terremoto colombiano no tiene una relación directa con los dos sismos que afectaron Venezuela el pasado 24 de junio.

Por qué la profundidad del terremoto fue clave

Aunque el terremoto colombiano alcanzó una elevada magnitud de 7,4, la intensidad o magnitud por sí sola no determina cuánto daño puede provocar un evento sísmico.

Entre los factores fundamentales también se encuentra la profundidad del foco sísmico, además de la distancia respecto de las zonas pobladas, las características del terreno y la resistencia de las construcciones.

Sergio Barrientos, director del Centro Sismológico Nacional de la Universidad de Chile, explicó que el terremoto colombiano se originó a una profundidad considerable.

Según el especialista, esa característica provoca que las ondas sísmicas pierdan parte de su energía durante el recorrido hacia la superficie.

Barrientos remarcó además que no se trató de un terremoto producido directamente en el punto de contacto superficial entre dos placas tectónicas, como ocurre con determinados eventos registrados en países como Venezuela, Perú, Ecuador o Chile, donde los movimientos pueden originarse a menor profundidad.

La diferencia es importante porque los terremotos superficiales pueden producir movimientos mucho más violentos en las zonas cercanas al epicentro.

Un antecedente que permite comprender esa diferencia es el terremoto del Eje Cafetero de Colombia ocurrido en 1999.

Aquel sismo tuvo una magnitud de 6,2, considerablemente menor a la del terremoto registrado ahora. Sin embargo, ocurrió a poca profundidad y tuvo consecuencias devastadoras, especialmente en la ciudad de Armenia.

De acuerdo con las cifras oficiales citadas, aquel terremoto dejó cerca de 1.200 muertos.

El evento ocurrido este lunes se produjo relativamente cerca de esa misma región, aunque en esta oportunidad una de las localidades más castigadas fue Pereira, ubicada aproximadamente a 45 kilómetros de Armenia.

La placa de Nazca avanza bajo Colombia

La actividad sísmica del oeste colombiano está estrechamente vinculada con el proceso mediante el cual la placa de Nazca continúa hundiéndose debajo del continente sudamericano.

Se estima que esta placa avanza bajo el continente a una velocidad de entre 55 y 60 milímetros por año.

Aunque pueda parecer un desplazamiento mínimo, el movimiento es constante. A lo largo del tiempo genera enormes tensiones entre las estructuras geológicas.

La presión se acumula hasta que eventualmente encuentra una forma de liberarse. Esa liberación brusca de energía es la que produce los movimientos sísmicos.

Prieto explicó que la subducción forma parte de los distintos tipos de interacción que pueden darse en los límites de las placas tectónicas.

Estos límites pueden clasificarse principalmente como divergentes, convergentes o transformantes, según la dirección en la que se desplacen las placas.

En el caso del terremoto colombiano, se trata de un límite convergente.

Esto significa que dos placas avanzan una hacia la otra. Cuando ocurre entre una placa oceánica y una continental, generalmente la primera termina deslizándose y hundiéndose por debajo de la segunda.

El Cinturón de Fuego del Pacífico

El fenómeno registrado en Colombia no es excepcional a escala mundial. Los límites convergentes y las zonas de subducción aparecen en numerosos puntos del planeta.

Uno de los ejemplos más conocidos es el llamado Cinturón de Fuego del Pacífico, una enorme región que rodea gran parte del océano Pacífico y concentra una intensa actividad volcánica y sísmica.

La subducción de placas a lo largo de esa franja está asociada tanto con la formación de cadenas volcánicas como con algunos de los terremotos más importantes registrados históricamente.

El Cinturón de Fuego incluye sectores de Chile y Perú, continúa hacia Colombia y Centroamérica, atraviesa regiones próximas a Canadá y Alaska y luego se extiende hacia Kamchatka, Japón y las Islas Marianas.

Finalmente, el sistema continúa en dirección a Nueva Zelanda y Tonga.

Todas esas regiones comparten una característica: registran volcanes activos y una significativa frecuencia de terremotos debido al desplazamiento permanente de las placas tectónicas.

¿El terremoto de Colombia está relacionado con los sismos de Venezuela?

La proximidad temporal entre el terremoto colombiano y los movimientos registrados recientemente en Venezuela generó interrogantes sobre una posible relación entre ambos fenómenos.

Sin embargo, los especialistas descartan una conexión directa.

Feliciano de Santis, presidente de la Sociedad Venezolana de Geólogos, explicó que Colombia y Venezuela comparten la influencia de las placas Suramericana y del Caribe, pero eso no significa que un terremoto ocurrido en uno de los países provoque necesariamente otro en el territorio vecino.

La vinculación, explicó, es solamente indirecta porque todos esos fragmentos pertenecen a un gigantesco sistema tectónico interconectado.

El especialista comparó la estructura de las placas con la cáscara de una mandarina quebrada en diferentes sectores: los fragmentos forman parte de una misma estructura, pero cada zona puede presentar movimientos y tensiones particulares.

Por ese motivo, no existe fundamento para afirmar que cada vez que se produzca un terremoto en Venezuela necesariamente vaya a registrarse posteriormente otro en Colombia.

Además, los mecanismos tectónicos predominantes son diferentes.

Según De Santis, Venezuela cuenta con sistemas de fallas más superficiales, mientras que en la zona colombiana involucrada en este terremoto el fenómeno ocurre a mayor profundidad.

En territorio venezolano existe principalmente un movimiento en el que las placas se desplazan lateralmente entre sí, mientras que en el sector colombiano afectado domina un sistema de compresión en el cual una placa se introduce debajo de otra.

Por lo tanto, se trata de modelos tectónicos diferentes, pese a que ambos países se encuentren dentro de una región geológicamente activa.

Colombia, uno de los países más sísmicos de América Latina

La ubicación geográfica de Colombia convierte al país en uno de los territorios con mayor actividad sísmica de América Latina.

La interacción permanente entre las placas de Nazca, Caribe y Suramericana hace que los movimientos de la corteza terrestre sean frecuentes.

De acuerdo con información del Servicio Geológico Colombiano, en el país se registran aproximadamente 2.500 sismos cada mes, lo que equivale a unos 80 movimientos diarios.

La enorme mayoría tiene una magnitud tan pequeña que no llega a ser percibida por la población y únicamente queda registrada en los instrumentos utilizados por los organismos científicos.

A esta complejidad tectónica se suma la ubicación de Colombia dentro del Cinturón de Fuego del Pacífico, la franja donde se concentra buena parte de la actividad sísmica y volcánica mundial.

Los grandes terremotos de la historia de Colombia

Colombia cuenta con numerosos antecedentes de terremotos de gran magnitud.

Uno de los más importantes ocurrió el 31 de enero de 1906, cuando un terremoto de magnitud 8,8 tuvo su epicentro frente a las costas del Pacífico de Colombia y Ecuador.

La cantidad de energía liberada fue tan elevada que el terremoto provocó además un tsunami que impactó en distintos sectores del litoral del Pacífico.

Otro episodio de enorme intensidad se produjo en 1979, cuando un terremoto de magnitud 8,1 se registró frente a las costas del departamento de Nariño.

En tiempos más recientes también se produjeron movimientos importantes, entre ellos el terremoto de 2004, de magnitud 7,2, y el registrado en La Vega en 2012, que alcanzó una magnitud de 7,1.

Sin embargo, los antecedentes colombianos también demuestran que un terremoto de menor magnitud puede resultar mucho más destructivo si ocurre cerca de áreas densamente pobladas, a escasa profundidad o en lugares donde las construcciones presentan una mayor vulnerabilidad.

Uno de los casos más dramáticos fue nuevamente el terremoto de Armenia de 1999, que dejó 1.185 víctimas fatales, según las cifras citadas.

Otro antecedente trágico fue el terremoto de Páez de 1994, en el suroeste de Colombia, que provocó más de 800 muertes.

Los distintos episodios muestran que la peligrosidad sísmica de Colombia no depende solamente de la magnitud alcanzada por cada terremoto. La profundidad, la ubicación del epicentro, la distancia respecto de las ciudades y la vulnerabilidad de la infraestructura son factores decisivos para determinar finalmente el alcance de una catástrofe.

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