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La investigación judicial por el episodio ocurrido durante la madrugada del martes en un departamento del barrio porteño de Belgrano sumó un nuevo elemento: se difundieron videos en los que se observa a la influencer Candela Arizaga corriendo semidesnuda por el medio de la avenida del Libertador, mientras Facundo Moyano la persigue a pie durante varias cuadras antes de que intervenga la Policía.
Las imágenes, que ya fueron incorporadas a la causa, son analizadas por la fiscalía como parte de la reconstrucción de los hechos. El objetivo es determinar qué ocurrió dentro del departamento y cuáles fueron las circunstancias que derivaron en la salida de la joven a la vía pública.
De acuerdo con el parte policial, Arizaga fue asistida por personal del SAME y trasladada al Hospital Pirovano para recibir atención médica. En un primer momento, la mujer manifestó haber sido víctima de una presunta agresión por parte de Moyano, lo que motivó que el exlegislador fuera demorado y posteriormente detenido por orden del fiscal Julián Pistone, bajo una imputación provisoria por lesiones leves y privación ilegítima de la libertad en un contexto de violencia de género.
Sin embargo, horas después la investigación dio un giro. La influencer declaró ante la Justicia que Moyano no la agredió y sostuvo que el episodio estuvo vinculado al consumo de drogas. En paralelo, trascendió que el exdiputado se negó a realizarse los estudios de sangre y orina solicitados en el marco de la causa.
A la investigación también se incorporó el testimonio de un portero de otro edificio de la zona, quien aseguró haber presenciado parte de la escena y dio una versión distinta a la que inicialmente motivó la detención del dirigente sindical.
"Ayúdenme, ayúdenme..."
Según relató, observó a Arizaga “sacada” y fuera de sí, mientras Moyano corría detrás de ella intentando asistirla. “Ella venía gritando: ‘Ayúdenme, ayúdenme’. Pero no sabíamos para qué ayudarla porque él siempre intentó ayudarla, nunca la agredió. Le decía: ‘Amor, amor’. Y a la Policía le dijo que era el novio”, afirmó el testigo en declaraciones televisivas.
El encargado también recordó que la joven llegó a sujetarse del pasamanos de un colectivo que se encontraba detenido con el motor en marcha y que fue en ese lugar donde finalmente intervino el personal policial. “No quería soltarse. Gritaba cosas incoherentes. Después pidió agua y nosotros le alcanzamos. Tenía la boca seca y la mirada totalmente perdida”, agregó.
La fiscalía continúa reuniendo pruebas, entre ellas cámaras de seguridad de la zona, testimonios y los distintos registros audiovisuales que comenzaron a circular tras el hecho.