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Salud mental, adolescencia y pantallas: las claves para construir el bienestar desde la infancia

El psiquiatra José Ignacio Alonso estuvo presente en el evento "Hablemos de lo que viene" y analizó cómo se construye la salud mental, el impacto del uso de las pantallas en adolescentes y el papel de la familia como principal factor de protección.
Miércoles, 05 de agosto de 2026 20:02
Foto: Pablo Yapura

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El evento "Hablemos de lo que viene" realizado en el Centro de Convenciones de Salta, reunió a varios profesionales de la salud física y mental con el objetivo de brindar información y un análisis sobre estos temas en la actualidad.

Entre ellos, el médico psiquiatra José Ignacio Alonso participó y abrió su exposición con una reflexión sobre el concepto de mente, entendida como el conjunto de procesos cognitivos, emocionales y psíquicos que permiten a las personas percibir, pensar, sentir y actuar. Desde una mirada contemporánea, explicó que la mente puede interpretarse como el "software" que funciona sobre el "hardware" representado por el cerebro.

A partir de esa idea, sostuvo que el bienestar psicológico no implica la ausencia de problemas, sino la capacidad de desarrollar recursos que permitan prevenir el sufrimiento y reducir el riesgo de enfermedades mentales. En ese sentido, remarcó la importancia de adoptar una actitud activa frente al futuro y de construir hábitos saludables antes de que aparezcan los síntomas.

La adolescencia, una etapa decisiva

Alonso dedicó uno de los principales ejes de su presentación a la adolescencia, definida como una etapa de crecimiento y transformación en la que se producen cambios físicos, emocionales y cognitivos de gran profundidad.

Explicó que durante este período se consolida la identidad, la autonomía y la forma en que cada persona establece vínculos con su familia y con su entorno social. La calidad de esas relaciones influye directamente en la fortaleza emocional con la que los jóvenes enfrentarán las distintas situaciones de la vida.

El impacto de las pantallas

José Ignacio Alonso repasó datos internacionales que muestran un uso promedio de entre siete y ocho horas diarias de pantallas entre adolescentes, con países donde ese tiempo incluso supera las nueve horas, y que entre el 25-27% reportaron síntomas de ansiedad y depresión.

"Desde Estados Unidos, Europa, Noruega, lo que está claro es que el uso promedio de la pantalla son de 7 u 8 horas en adolescentes, y teniendo a países como Sudáfrica, Brasil, que tienen promedio más alto todavía, como de 9 horas diarias. Por otro lado, está claramente correlacionado en un importante porcentaje con sintomatología depresiva y de ansiedad", afirmó.

Sin embargo, aclaró que no solo importa la cantidad de horas, sino también el tipo de uso. Diferenció el consumo pasivo, caracterizado por el desplazamiento constante en redes sociales, de un uso activo orientado al aprendizaje, la comunicación o la interacción social, que presenta un impacto diferente sobre la salud mental.

La personalidad comienza a construirse antes del nacimiento

El especialista explicó que la personalidad no se forma únicamente durante la adolescencia, sino a lo largo de todo el desarrollo evolutivo.

Señaló que ese proceso comienza incluso antes del nacimiento, con el deseo y la planificación del embarazo, continúa durante la gestación, el parto y el postparto, y se fortalece durante las primeras etapas del desarrollo infantil mediante los vínculos tempranos con las figuras de cuidado.

También advirtió que situaciones como embarazos no planificados, dificultades durante la gestación o trastornos como la depresión postparto pueden influir en la calidad del vínculo inicial entre padres e hijos.

"Todo eso se traduce en la constitución de la personalidad, y ahí tenemos vulnerabilidad en distintos grados. Ahí es mucho más fácil que las adicciones a la pantalla o a las sustancias ocupen un lugar más importante", expresó.

Foto: Pablo Yapura

El peso de las experiencias de vida

Alonso también profundizó sobre el impacto que tienen las experiencias vividas en la constitución de la personalidad.

Traumas, accidentes, pérdidas, abusos, la ausencia de figuras parentales, la dinámica familiar y el lugar que cada persona ocupa dentro de su familia pueden convertirse en factores que aumenten la vulnerabilidad emocional.

Según explicó, muchas veces los síntomas actuales encuentran su origen en acontecimientos ocurridos años atrás, por lo que resulta fundamental realizar una evaluación profunda de la historia personal de cada paciente.

Vulnerabilidad y riesgo de adicciones

Otro de los temas abordados fue la relación entre una personalidad vulnerable y la aparición de conductas adictivas.

Cuando existen antecedentes traumáticos o dificultades en el desarrollo emocional, aumenta la probabilidad de recurrir tanto al uso problemático de pantallas como al consumo de sustancias.

Entre las características que incrementan esa vulnerabilidad mencionó la baja tolerancia a la frustración, la dificultad para manejar el aburrimiento, la ansiedad, la soledad, el tiempo libre y la falta de una identidad consolidada.

La familia como principal factor protector

Para el psiquiatra, la presencia de la familia y de los adultos responsables constituye uno de los principales factores de protección frente a los problemas de salud mental.

En ese sentido, destacó el valor de la comunicación, la escucha, el acompañamiento y la construcción de vínculos de confianza. A ello sumó la importancia del deporte, las actividades recreativas y los espacios de socialización fuera del ámbito digital.

Recomendaciones para el uso del celular

Entre las sugerencias dirigidas a las familias, José Ignacio Alonso recomendó retrasar lo máximo posible el acceso al teléfono celular, establecer límites de uso tanto para niños como para adultos y evitar la exposición a pantallas durante la noche para favorecer el descanso.

Además, remarcó la necesidad de acompañar a los menores en el uso de la tecnología, promover un uso activo y supervisado de las redes sociales y fortalecer el diálogo cotidiano para detectar posibles dificultades a tiempo.

Consecuencias de un uso problemático

Como cierre de su presentación, Alonso advirtió que el uso inadecuado de las pantallas puede incrementar el riesgo de sufrir ciberacoso, trastornos del sueño, ansiedad, alteraciones del estado de ánimo y otras patologías de salud mental.

"Seguro que mientras más vulnerabilidad tenemos, más riesgo tenemos del ciberacoso, más riesgo tenemos de desarrollar distintas patologías y alteraciones a nivel de sueño, a nivel de ánimo, a nivel de ansiedad", enumeró.

Y agregó que "todo tiene un rango de presentación en una intensidad poderosa leve, moderada, severa. Llegando a lo severo como a la presencia de autolesiones e ideas de muerte y a veces intentos de suicidio, que, desgraciadamente, cada vez tenemos más", finalizó Alonso.

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