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Casi 7 mil peregrinos recorrieron durante cuatro días el camino desde Cachi hasta la Catedral Basílica de Salta. Tras jornadas de frío, lluvia y viento, arribaron con fe, agradecimientos y promesas al encuentro con el Señor y la Virgen del Milagro.
La peregrinación de Cachi llegó este domingo a la Catedral Basílica de Salta luego de cinco días de caminata. Casi 7 mil peregrinos participaron de una de las expresiones de fe más convocantes del Milagro salteño, atravesando kilómetros de camino con un mismo objetivo: llegar a los pies del Señor y la Virgen del Milagro.
Durante el recorrido debieron enfrentar jornadas de frío, lluvia y viento, pero mantuvieron firme la esperanza de completar el trayecto desde los Valles Calchaquíes hasta el templo mayor de Salta.
Con pedidos, agradecimientos y promesas por cumplir o ya cumplidas, los peregrinos llegaron emocionados después del esfuerzo realizado durante el camino.
Diego, uno de los peregrinos, contó a El Tribuno lo que significó completar esta experiencia de fe.
“Hay que peregrinar para sentir realmente lo que es esto. Estoy muy emocionado. Todo el camino pensando en las imágenes y ahora estamos acá, se nos afloja todo”, expresó.
Además, relató que durante la caminata llevó presentes sus pedidos por sus seres queridos. “Realicé pedidos por mi familia, mis hijos, mi papá y mi mamá”, contó emocionado.
Después de cinco días de marcha, la peregrinación de Cachi cumplió su objetivo y llegó a la Catedral de Salta para renovar su Pacto de Fidelidad con el Señor y la Virgen del Milagro.
Los pedidos detrás de la peregrinación de Cachi
Detrás de esos números existen miles de historias particulares. Cada fotografía, cada imagen religiosa y cada paso representan un pedido, una promesa o un agradecimiento.
La salud fue la intención más repetida entre los peregrinos que llegaron ayer a la Catedral Basílica. Algunos caminaron por sus hijos; otros, por hermanos, padres o parejas que atraviesan enfermedades. Una mujer contó que peregrina desde hace 14 años y que esta vez llevó un pedido por su hija, delicada de salud. "Sé que con fe vamos a salir adelante", afirmó.
Natalia también completó el recorrido por un hermano que tiene cáncer. Llevó, además, las intenciones de sus hijos, familiares y amigos. "Es inexplicable lo que se siente al estar a metros de entrar a la Catedral", expresó. En su relato apareció una idea que se repitió durante toda la llegada: el agotamiento físico queda relegado cuando la columna alcanza las últimas cuadras.
Juan Martínez caminó por su hija, que atraviesa un tratamiento de quimioterapia. Su esperanza es que el próximo año sea ella quien pueda sumarse a la peregrinación. Samuel, de 78 años, llegó por la salud de su esposa. Es diabético, fue operado de los pies y reconoció que el camino había sido duro, pero continuó hasta el final: "No queda otra, hay que seguir al pie del Señor".
Promesas y gratitud
No todos llegaron para pedir. También hubo peregrinos que caminaron para agradecer. Norma, en su tercer año dentro de la columna, dijo que llevaba gratitud por su familia, su salud y su trabajo. Silvio tampoco mencionó una petición particular: "Gracias a Dios. Agradecerle", respondió cuando le preguntaron por su intención.
Para otros, el esfuerzo corporal formó parte de una promesa. Miguel, integrante de un contingente de Villa María, Cachi, contó que recorrió descalzo 18 kilómetros, desde Agua Negra, para cumplir la suya. Florencia llegó con muletas después de lesionarse un tobillo durante el descenso, pero decidió continuar acompañada por su grupo.
Entre las imágenes y los estandartes también aparecieron fotografías de familiares que no pudieron estar. Un grupo llevó una imagen bendecida para la esposa de uno de sus integrantes, quien atraviesa un problema de salud. "Cada año esto es nuestro alimento. Buscamos la paz y la reflexión para vivir la rutina de todos los días", explicó uno de los caminantes.
El peso de la economía
Algunos vallistos hablaron de la situación económica y pidieron que las autoridades no se olviden de quienes viven en el interior.