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No fue solo una sorpresa: para España, fue un golpe con aroma a fracaso. La selección que llegó al Mundial 2026 con cartel de candidata, campeona de Europa y con uno de los planteles más caros del campeonato no pudo hacerle un gol a Cabo Verde, un seleccionado debutante, sin historia mundialista y que en la previa aparecía como el rival más débil del Grupo H. El 0-0 en Atlanta dejó expuesta a La Roja, que tuvo la pelota, dominó el trámite y acumuló llegadas, pero chocó contra sus propias limitaciones y contra una defensa africana que terminó celebrando el empate como una victoria histórica.
Desde el inicio, España asumió el protagonismo esperado. Rodri, Pedri y Fabián Ruiz se adueñaron del mediocampo, mientras que Ferran Torres, Gavi y Mikel Oyarzabal intentaron abrir espacios en los últimos metros. Sin embargo, la posesión española se volvió previsible ante un Cabo Verde que se refugió cerca de su área, cerró los caminos interiores y obligó a la Roja a mover la pelota de lado a lado sin profundidad suficiente. El equipo europeo controló el ritmo, pero careció de la velocidad y la agresividad necesarias para romper una estructura defensiva que, con el paso de los minutos, fue ganando confianza.
La primera mitad dejó las situaciones más claras para España. Pedri exigió una gran respuesta de Vozinha a los 36 minutos y, poco después, Ferran Torres estrelló un remate en el travesaño. En la continuidad de esa jugada, Oyarzabal tuvo el gol de cabeza, pero el arquero de Cabo Verde volvió a aparecer con una atajada notable. Antes del descanso, Ferran desperdició otra oportunidad y Aymeric Laporte también se encontró con una nueva intervención del guardameta africano, que ya empezaba a transformarse en la gran figura del partido. Reuters detalló que Vozinha sostuvo a Cabo Verde con atajadas decisivas antes del entretiempo.
Vozinha, el héroe de Cabo Verde
La historia del partido terminó teniendo un nombre propio: Vozinha. El arquero de Cabo Verde, de 40 años, fue el rostro de una actuación inolvidable para una selección que llegaba al Mundial por primera vez y que enfrentaba nada menos que a la vigente campeona de Europa. Con reflejos, seguridad y personalidad, el capitán defensivo de los “Tiburones Azules” sostuvo el empate en los momentos más complejos y transmitió tranquilidad a un equipo que resistió bajo presión durante casi todo el encuentro.
Al final del partido, Vozinha fue elegido jugador del encuentro y se retiró emocionado, entre lágrimas, después de convertirse en símbolo de una noche histórica para su país. Cabo Verde no solo consiguió su primer punto mundialista, sino que lo hizo frente a una potencia que llegaba con aspiraciones de pelear por la Copa. El seleccionado africano construyó su resultado desde el orden, la disciplina táctica y una enorme capacidad de sacrificio colectivo.
Cabo Verde hizo historia en su debut mundialista
El empate tuvo sabor a triunfo para Cabo Verde. La selección africana disputaba su primer partido en la historia de los Mundiales y lo hizo ante uno de los rivales más exigentes posibles. En la previa, su entrenador Bubista había advertido que su equipo no llegaba solo para participar, sino para competir. También había señalado que la clasificación al Mundial representaba mucho más que fútbol para su país, al definirla como una conquista cultural y nacional.
Esa idea se trasladó al campo de juego. Cabo Verde no se desordenó, no se desesperó y supo sufrir. Durante buena parte del encuentro defendió con un bloque bajo, acumuló futbolistas cerca de su área y apostó a resistir los ataques españoles. Por momentos, incluso se animó a salir de contraataque y tuvo alguna aproximación sobre el final, cuando España ya estaba obligada a asumir riesgos. El punto conseguido en Atlanta quedó como una página dorada para una selección que comenzó su aventura mundialista con una actuación de enorme impacto.
La decisión de dejar a Lamine Yamal en el banco
Uno de los temas más comentados del debut español fue la decisión de Luis de la Fuente de dejar a Lamine Yamal y Nico Williams entre los suplentes. El entrenador apostó de entrada por Ferran Torres, Gavi y Oyarzabal en ataque, una fórmula que no logró darle a España el desequilibrio necesario por afuera. Reuters informó antes del partido que Yamal, Nico Williams y Víctor Muñoz habían comenzado en el banco tras recuperarse de molestias físicas y estaban disponibles para ingresar si el desarrollo del encuentro lo requería.
De la Fuente recién mandó a la cancha a Yamal y Mikel Merino a los 70 minutos, en reemplazo de Gavi y Fabián Ruiz. La entrada del joven extremo cambió el ánimo del equipo y obligó a Cabo Verde a ajustar marcas sobre la derecha, pero el impulso no alcanzó para quebrar el cero. En el tramo final, Yamal filtró una buena pelota para Oyarzabal, aunque el delantero no pudo definir con comodidad y la defensa africana volvió a bloquear el camino al gol.
Un golpe para una candidata al título
El resultado golpea especialmente por el contexto. España llegaba al Mundial como vigente campeona de Europa, con una generación consolidada y con el respaldo futbolístico que la ubicaba entre las principales favoritas. Su debut, en teoría, aparecía como una oportunidad para arrancar con autoridad ante el rival más accesible del Grupo H. Sin embargo, el empate dejó al descubierto un problema que la Roja ya había sufrido en otras competencias: mucho dominio territorial, mucha circulación de pelota, pero dificultades para lastimar cuando el rival se repliega con orden y le cierra los espacios.
El 0-0 recordó viejos fantasmas para España. La imagen de un equipo con posesión abrumadora, pero sin profundidad, volvió a instalar preguntas sobre su capacidad para resolver partidos cerrados. Reuters trazó un paralelo con la eliminación española ante Marruecos en el Mundial 2022: mucho pase, una defensa enfrente y la sensación de que la pelota no alcanza si no aparece claridad en el área rival.
El Grupo H queda abierto desde el arranque
El empate también cambia el escenario del Grupo H. España no quedó comprometida, pero sí perdió margen en una zona que comparte con Cabo Verde, Arabia Saudita y Uruguay. El debut sin victoria obliga al equipo de De la Fuente a reaccionar rápido en sus próximos compromisos, especialmente porque Uruguay aparece como el rival más fuerte del grupo y Arabia Saudita puede transformarse en un adversario incómodo si logra sumar en la primera fecha.
Para Cabo Verde, en cambio, el punto tiene un valor enorme. No solo por la tabla, sino por el impacto anímico de haber resistido ante una potencia mundial. Su próximo desafío será confirmar que lo hecho ante España no fue apenas una resistencia heroica, sino una señal de que puede competir en serio por la clasificación. El equipo de Bubista ya dejó claro que no llegó al Mundial para ser un actor secundario.