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No sería exagerado decir que el Dr. Bernardo Frías (1866/1930), desde Salta, fue el primer historiador argentino en rebatir la historia oficial acuñada por Bartolomé Mitre. De esta afirmación no debe colegirse un antagonismo, ni nada que se le parezca. Mientras Mitre encarnó una visión de la Argentina liberal de la que el mismo fue su iniciador; Frías fue la respuesta, la otra historia.
Acaso basta indagar el prólogo escrito por Atilio Cornejo a la Historia del general Martín Güemes y de la provincia de Salta de 1810 a 1832, que era el título original de la obra y luego trocó el final, por la frase: "o sea de la Revolución de 1810" para finalmente estampar "o sea de la Independencia Argentina", para darse cuenta de las innumerables dificultades que debió sortear al autor, con la particularidad de su infausto destino de que no pudo verla publicada completa en vida.
En efecto, Cornejo, discípulo dilecto y continuador de Frías relata que el Tomo I pudo editarse en el año 1902; el segundo cinco años después, es decir en 1907 y el Tomo III recién en 1911. A instancias del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta, mientras gobernaba la provincia ese gran estadista que fue el Dr. Ricardo Joaquín Durand, se dispuso concluir los dos últimos tomos, pero solamente se imprimió en 1955 el Tomo IV, quedando inconclusa por el golpe de estado ocurrido el 16 de septiembre de ese año y por los gobiernos que lo sucedieron.
Recién en 1971, al cumplirse el sesquicentenario de la muerte del general Martín Miguel de Güemes, la Fundación Michel Torino, y bajo la dirección el Dr. Roberto García Pinto a través de la Editorial Depalma famosa en nuestro país por la edición de textos jurídicos - pudo publicarse la otra completa, edición de lujo incluida, que lleva inserta en el lomo el escudo de Salta. La edición consta de seis tomos.
El origen de la investigación
¿Por qué Frías escribió esa obra magnífica?
En el aludido prólogo de Atilio Cornejo dice que, en 1899, el gobierno de Salta le encargó la revisión del archivo a fin de encontrar los documentos relativos a los límites entre Salta con las provincias de Tucumán y Jujuy. Cumpliendo con dicho encargo, afirma Frías que halló todo saqueado y que, de lo que pudo reconstruir, concluyó que le había resultado particularmente interesante todo lo acontecido entre los años de 1810 a 1820; además de la Revolución de Mayo, creyó necesario escribir la historia del general Güemes que, en su consideración, fue el jefe "más brillante, hazañoso y afortunado de la guerra de la Independencia". Tales sus palabras.
Quien escribe estas líneas leyó dos veces los seis tomos de Frías, como sendas lecturas también de la historia de Güemes de Atilio Cornejo, de quien me honra ser su sobrino nieto. Ambos trabajos históricos son indispensables no solamente para conocer la epopeya güemesiana, sino para tener una idea cabal de la auténtica historia relatada desde el interior hacia Buenos Aires. La espléndida obra de Frías, supera largamente la vida del general Güemes. Tiene intersticios sobre los albores de nuestra patria y de la provincia de Salta desde 1810; se adentra en historia española y americana; incluye tramos de historia peruana y sanmartiniana a la vez que traza perfiles de manera magistral sobre diferentes próceres y personajes de la época. Es un tratado de lectura histórica inexorable. Y a la vez una pieza literaria de gran valía. Escrito, además, con una prosa florida y galana, lo cual lo hacen sumamente atrayente y toma una posición que en su tiempo requería de un gran coraje personal.
Un pequeño párrafo de época, tomado en forma textual, muestra el denuedo de Frías en su labor y dice así: "al tomo primero lo escribí en el término de diez meses y convine con el director de El Cívico, don Eustaquio Alderete, en su impresión, dándole el producido de la venta en pago". Apareció en 1902.
Reconocimientos
A su solo anuncio, precedido del índice y sus capítulos, El Diario de Buenos Aires decía: "Salta y Güemes, historia del tiempo heroico. El doctor Bernardo Frías conocido intelectual salteño, da cima a una obra de aliento que merece atraer sobre ella la simpatía, el aplauso y el apoyo decidido de todos los hombres cultos del país, ya sean profesionales de las letras, ya simples lectores de cosas interesantes, gustadores del trabajo ajeno. Se trata de una Historia del general Güemes y de la provincia de Salta, cuyo primer tomo saldrá a la luz el 14 de abril próximo".
El mismo eco tuvo en el diario La Nación, precisamente fundado por Bartolomé Mitre. En 1902 el general escritor tenía 80 años, no simpatizaba con Güemes y se encontraba en su esplendor intelectual; sin embargo, permitió que el periódico de su propiedad no escatimara en elogios hacia la obra de Frías. Un ejemplo de tolerancia republicana que deberíamos tener en cuenta.
En 1907, cuando alumbró el segundo tomo, Joaquín V. González, el insigne constitucionalista riojano y a la sazón senador nacional, dijo que no necesitaba abundar
en consideraciones para demostrar la justicia y necesidad de que la Nación ayude por todos los medios posibles la difusión de los conocimientos de nuestra historia, que aún está en formación; "y este género de auxilios, más que un estímulo al estudio constituye una colaboración directa para formarla". "Dado el hecho de que puede afirmarse sin discrepancia, que la República Argentina aún no tiene su historia general completa, el mejor medio para contribuir a este fin es reunir todos los datos auténticos sobre nuestro pasado, y un procedimiento es este de fomentar las publicaciones parciales de obras relativas a determinadas épocas, regiones y personajes, de importancia, en los acontecimientos históricos".
Veinte años más tarde, en el Congreso Nacional de Historia realizado en Jujuy, Joaquín Castellanos, quien había reivindicado oficialmente a Güemes cuando fueron los actos del centenario de su muerte y pronunció su célebre discurso del 17 de junio de 1921, más la sanción de la ley Güemes de derechos sociales, hizo el encomio y advirtió la plena necesidad que la obra de Bernardo Frías se difundiese en forma sostenida por todo el territorio argentino, porque nuestra historia nacional no merece enmiendas ni debe ser enseñada parcialmente. Castellanos no adhería al ideario político de Frías, no obstante respetarlo profundamente por su labor intelectual y su caballerosidad.
Justicieramente, Bernardo Frías tiene un busto lateral al monumento al general Güemes en Salta, aún cuando su trayectoria y su obra merecerían una difusión muchísimo mayor, dada su importancia y envergadura