El "efecto Flor Peña" mantuvo en vilo a los medios argentinos y de todo el mundo. Esta mañana, minutos antes de las 7, Infobae publicó la noticia de la muerte de Jorge Messi, padre del astro mundial Lionel Messi, ocurrido durante la madrugada. Pero, nadie quiso dar el primer paso y sufrir las consecuencias que ya experimentó la actriz que protagonizó a Moni Argento, y mucho menos, hacerse eco de una fake news.
La primicia que, hasta no hace mucho tiempo, habría generado un revuelo mediático inmediato y de una magnitud impensada se mantuvo durante gran parte de la mañana en los escritorios de las principales redacciones, envuelta en un clima de incertidumbre.
La palabra que más circuló fue “chequear”, mandamiento número uno para el periodismo. Sin embargo, en un tema de semejante relevancia no son muchas las fuentes disponibles y mucho menos los accesos a información directa, salvo que se tenga el teléfono personal de Messi o de alguno de sus familiares, algo poco frecuente y reservado a un círculo muy íntimo. En temas como estos, las agencias de noticias suelen convertirse en fuente para el resto. Pero, en este caso, nadie quiso dar el primer paso, si siquiera ellas.
Es así como el efecto Flor Peña se presentó como un freno a la circulación veloz de las noticias y produjo un cambio profundo en el concepto de primicia tal como era concebida hasta el último mundial de fútbol. Lo positivo de este fenómeno es que puso la prudencia por encima de la urgencia, pero al mismo tiempo generó fuertes impulsos de autocensura frente al santo temor de meter la pata…