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El capitalismo norteamericano en una fase de extraordinario ascenso histórico

La economía estadounidense crece a una tasa anualizada del 5,1% y concentra inversiones récord impulsadas por Wall Street y la inteligencia artificial.
Una vista de Manhattan con gráficos que representan el crecimiento de la economía estadounidense. Imagen generada con IA
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El pronosticador adelantado de la Reserva Federal de Atlanta ("GDPNow Tracker Forecast"), señaló que la economía norteamericana, la mayor del mundo (U$S 28.3 billones/28% del PBI global) crece a una tasa anualizada de +5.1% anual en el 3er trimestre de este año.

Al mismo tiempo, el Índice S&P Global de compras de los gerentes ("S&P Global Purchasing Manager´s Index") mostró esta semana que la actividad económica de septiembre se ha acelerado al ritmo más vertiginoso de los últimos 5 años; y hay una coincidencia de fondo en que esto se debe al extraordinario boom experimentado por Wall Street, combinado con una gigantesca inversión en Inteligencia artificial (IA), que hacen un total de U$S 21 billones invertidos en 2026, lo que constituye una hazaña sin precedentes a contar de la de la 2da Guerra Mundial.

Esta, en suma, es una etapa de expansión excepcional de la economía norteamericana, con activos extraordinariamente elevados, fundada en una liquidez sin precedentes, que la hace prácticamente insensible al alza de las tasas de interés.

Trump dice que esta es "la economía más caliente del mundo"; y todo indica que los acontecimientos le dan la razón al mandatario norteamericano.

De ahí que los inversores reclamen rendimientos cada vez mayores de los títulos del Tesoro, porque su capacidad de oferta está siempre por detrás de la fenomenal demanda de capitales que caracteriza hoy a los mercados.

Este auge de inversiones es al mismo tiempo un auge de productividad, guiado y arrastrado por la revolución tecnológica de la IA, que ha transformado ya a más del 40% de la economía norteamericana, y aspira a hacerlo en su totalidad en 2031; y lo notable es que esto se ha convertido en un fenómeno inmediatamente global.

Los inversores extranjeros han comprado un récord de U$S 942.000 millones en activos estadounidenses en los 12 meses previos a julio de 2026, el mayor nivel de la historia norteamericana desde 1985 (Departamento del Tesoro).

Significa que han crecido un 62% en el 2do trimestre del año, comparado con igual periodo del año anterior; y esto hace a los inversores extranjeros compradores netos de activos estadounidenses por 6to mes consecutivo.

Dicen los "Súper-Optimistas" de Silicon Valley que EE. UU. se ha convertido en una "Máquina Tecnológica Capitalista", resultado de la combinación de los cambios económicos introducidos por el gobierno de Trump -reducción del 30% del nivel general de impuestos, desregulación generalizada por un valor de U$S 4 billones, e impulso maníaco a los "animal spirits" (pasión por innovar e invertir)- con el pleno despliegue de la revolución tecnológica de la IA; y de esta combinación ha surgido el más formidable instrumento de acumulación de la historia del capitalismo; con el agregado de que tiene lugar en un sistema global completamente integrado por la revolución de la técnica, regida por la categoría de la "instantaneidad", tras haber absorbido completamente a las del "espacio" y el "tiempo".

Europa es el continente donde la IA está más regulada, y al mismo tiempo es la región en que los logros de esta fenomenal tecnología son los menores del mundo actual, con el agregado de que más del 80% de los equipos de IA utilizados en la UE son adquiridos en EEUU, lo que implica una dependencia total de las grandes plataformas norteamericanas.

El precio de la híper-regulación europea es la incapacidad de crecer autónomamente, y hacerlo además a una tasa prácticamente nula o inexistente.

China disputa la avanzada tecnológica con EEUU, pero frena ella misma el pleno despliegue de su extraordinario potencial con un gigantesco desequilibrio macroeconómico, que combina el mayor superávit comercial del mundo, que alcanzó los 1,3 billones de dólares en 2025, con una profunda y cada vez más acentuada depresión deflacionaria del mercado doméstico.

El resultado es que, en China, que disputa con EE.UU. la primacía en alta tecnología, más del 60 % de la fuerza de trabajo, que es la destinada al mercado doméstico, tiene una productividad nula o negativa, y es prácticamente subsidiada por su formidable máquina manufacturera exportadora; y esto es lo que hace que el despliegue de su IA esté prácticamente frenado, y ante todo frente a su principal socio y rival que es EE. UU.

Este es el núcleo estructural de la IA en el mundo de hoy. Inequívocamente, EE. UU. está a la cabeza. Y esto se debe a sus propios méritos, ante todo, al rechazo visceral a la hiperregulación y al fomento sistemático de los "animal spirits", la voluntad de derribar barreras y descreer de las limitaciones estructurales.

El único determinismo que acepta la civilización estadounidense es el de la búsqueda incesante de lo nuevo y el convencimiento "Súper-Optimista" de que lo mejor está por venir.

Estos son los trazos esenciales con que se desarrolla la tecnología decisiva de la 4ta Revolución Industrial, que en los próximos 10/15 años va a digitalizar y automatizar todos los sistemas productivos y de servicios del mundo actual.

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