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El capítulo estudiantil de la Society of Economic Geologist (SEG Student Chapter, UNSa, 2026) me invitó a brindar una conferencia acerca de la formación política del viejo Territorio Nacional de Los Andes. La idea fue resumir cómo llegamos a tener como parte integrante de la República Argentina a una región volcánica árida en el extremo noroeste de su geografía. La historia es larga y compleja, pero a la vez apasionante en sus ribetes.
Para establecer un punto de arranque se puede tomar la Guerra del Pacífico de 1879. Ese año Chile y la coalición peruano - boliviana se declaran la guerra. El desierto híper árido de Atacama era una región casi vacía donde solo se aventuraban los buscadores de derroteros minerales y lo cruzaban en todas direcciones. El gran valor residía entonces en los extensos yacimientos de nitratos de la Depresión Central o Pampa de Tamarugal, y en las covaderas de guano fosfático de las islas y de la costa pacífica. Esas nitrateras constituyen la mayor reserva mundial de nitratos naturales y forman una provincia metalogénica única y singular.
Los límites en la Puna
En 1884 se firman acuerdos y Chile incorpora a su territorio la región de Antofagasta que pertenecía a Bolivia, y Arica e Iquique que pertenecían a Perú. Los principales depósitos de fosfatos y nitratos quedaron en poder de Chile. Y tomaron además el control de lo que hoy es la Puna Argentina. El punto es que incorporaron bajo una misma designación una extensa región a la que se agrupó bajo el nombre de "Puna de Atacama". Para ello usaron como límite físico hacia oriente lo que hoy es la cordillera de los nevados de Cachi-Palermo y su proyección.
Cuando se observa un perfil topográfico de los Andes Centrales entre Antofagasta y Salta surge enseguida que la región del norte de Chile se encuentra al occidente de la gran cadena de volcanes alguno de los cuales casi rozan los 7 km de altura sobre el nivel del mar. Esa Puna de Atacama, al oeste de los Andes Volcánicos (CVZ), está a unos 2 km sobre el nivel del mar, mientras que la Puna Argentina está a unos 4 km sobre el nivel del mar. Dicho de otra manera, son escalones topográficos distintos en la construcción del orógeno andino.
La Puna de Atacama desde un punto de vista geológico forma parte del retroarco ("Forearc"), luego se tiene el arco volcánico en el centro (CVZ) y al oriente el trasarco ("Back Arc"). De este último forma parte la Puna Argentina, la Cordillera Oriental y las Sierras Subandinas.
El potencial minero
El rasgo más importante de la región chilena es precisamente el salar de Atacama, la mayor reserva mundial de litio en salmuera en explotación. Y a su vez la mayor concentración puntual planetaria de sal gema.
Desde tiempos inmemoriales hubo tránsito e intercambio entre ambas "punas" a través de caravaneros y trajinantes. Los incas durante los tiempos del Tawantinsuyu ocuparon ambos territorios. La colonia española los organizó en virreinatos y la independencia en naciones independientes. A partir de 1884, y ya terminada la Guerra del Pacífico, Chile decide explorar y estudiar científicamente el territorio para conocer su geología, topografía, clima, flora, fauna, recursos de agua, vegas, senderos, depósitos minerales, entre muchos otros aspectos.
Entre los viajeros que visitan la región están el ingeniero Francisco J. San Román, el geólogo noruego Lorenzo Sundt y el geógrafo Alejandro Bertrand, todos los cuales van a dejar importantes obras geográficas y diarios de viajes con una riquísima información. Cada uno de ellos traspasa la región desde el oeste hacia el este cruzando la cordillera a lomo de mula por la región de Catamarca, Salta y Jujuy y regresando de vuelta hacia el actual norte chileno. Los itinerarios y fechas de viaje han quedado conservadas en sus archivos y documentos. De todos ellos nos hemos ocupado individualmente en artículos anteriores y en el libro: Alonso, R.N., 2022. Historias de la Puna: Historia natural y humana de un territorio andino. Mundo Gráfico, 156 p., Salta.
San Román va a dejar publicado un mapa a escala 1:1.000.000 que sigue siendo una notable pieza de consulta. A fines del siglo XIX la República Argentina seguía aún estableciendo sus límites geográficos con los países vecinos.
Como dijimos la actual Puna Argentina estaba en gran parte bajo el dominio de Chile luego de la Guerra del Pacífico. El límite cordillerano con Chile se había establecido tomando como referencia arcifinia la línea de las altas cumbres. Esas altas cumbres definían además las vertientes atlántica y pacífica del territorio correspondiente a Argentina y Chile respectivamente. El punto crítico era que, al llegar a la sierra de San Buenaventura en Catamarca, la cordillera se abría en dos ramas, una volcánica a occidente y otra tectónica hacia el oriente. Y entre ambas grandes ramas quedaba abrazada la Puna que es la continuación morfotectónica natural y austral del Altiplano boliviano.
Una región endorreica
La Puna no tiene drenaje Atlántico ni Pacífico ya que es una región con drenaje interno, endorreica, donde todas las aguas confluyen a su interior. El clima árido hace que las aguas se evaporen formando extensos salares. Ello gracias a que las aguas cargadas de sales que lavan las rocas volcánicas y las antiguas, más las aguas que provienen del interior subterráneo en forma de termas, arrastran una gran carga de elementos químicos que terminan en los salares formando evaporitas y salmueras ricas en litio, potasio y otros cationes.
Como se dijo, muchos viajeros chilenos ingresaron a estudiar la actual Puna Argentina. Entre los pocos que lo hicieron desde el lado argentino se encuentran el sabio alemán Ludwig Brackebusch que pasó problemas serios con los retenes militares chilenos que entonces se encontraban en Santa Rosa de los Pastos Grandes y Antofagasta de la Sierra; y Abraham Alberto Becerra, enviado por el gobierno de Salta para estudiar las borateras y otros recursos mineros. En sus memorias se rescatan datos de gran valor para la historia de la región.
"El abrazo del Estrecho"
El siglo XIX estaba a punto de cerrarse cuando el presidente argentino Julio A. Roca, en una reunión en un barco anclado en el Canal de Beagle, convenció al presidente de Chile Federico Errázuriz Echaurren de llamar a un arbitraje para definir la verdadera línea de altas cumbres en esa región de los Andes Centrales. El hecho político se conoce como el "Abrazo del Estrecho" de 1899.
Lo cierto es que se nombraron representantes de ambos países y un árbitro internacional. Argentina propuso a un expresidente salteño, José Evaristo Uriburu, y Chile a un diplomático de fuste como lo era Enrique Mac Iver. El árbitro fue el ministro plenipotenciario norteamericano William Buchanan, designado para tal fin por el presidente Stephen Grover Cleveland.
En diciembre de 1899 se reunieron aquellos hombres y mostraron sus credenciales a favor y en contra de cuál era la verdadera línea geográfica que dividía el territorio. Estaba en juego la actual Puna Argentina. Paso a paso se fue votando hasta quedar definido el nuevo espacio geográfico que tomaba esencialmente como alta cumbre a la cordillera volcánica.
Soberanía y futuro minero
Con la agudeza política que lo caracterizaba, Roca hizo votar en enero de 1900 la ley 3906 de creación del Territorio Nacional de los Andes. Dicho territorio se integró con geografías que pertenecían originalmente a Catamarca, Salta y Jujuy. Entre ellos los dominios hereditarios de doña Ascensión Isasmendi de Dávalos sobre los salares de Hombre Muerto y Diablillos.
El gobernador Pío Uriburu dejó expresa constancia del asunto y así aparece en las "salvedades" al magnífico mapa de Feliciano Lavenás de 1900. Acto seguido se creó la Gobernación de los Andes y se designó como capital a San Antonio de los Cobres. El primer gobernador fue el general Daniel Cerri quien recorrió el territorio y publicó una excelente memoria.
Luego llegaría una pléyade de viajeros que recorrerían palmo a palmo el extenso territorio, entre ellos J. B. Ambrosetti, E. A. Holmberg, O. Doering, H. Buttgenbach, F. Reichert, L. Caplain, J. Bernabé, L. R. Catalano y una lista interminable de naturalistas en misiones oficiales, o bien de estudiosos de las riquezas minerales. Muchos de los títulos de esas obras de autores varios seguían haciendo referencia a "Puna de Atacama".
En Buenos Aires no estaban convencidos de que esos territorios áridos e inhóspitos siquiera valieran la pena. Para algunos el laudo finisecular nos había legado "…un conjunto de tierras pobres, inhóspitas e improductivas, llenas de indios y sin futuro". Durante el gobierno de facto de 1943 se decidió disolver el Territorio Nacional de los Andes y se lo repartió entre las tres provincias dejando en grandes líneas Antofagasta de la Sierra para Catamarca, el departamento Los Andes para Salta y Susques para Jujuy. Esa división, a cargo del Ing. Julio Storni, volvió a perjudicar a Salta que siempre hizo reserva constitucional de su territorio soberano.
Hoy la Puna Argentina es un rico enclave minero entre el Atlántico y el Pacífico, con recursos de litio, oro, plata y cobre que atraen inversiones internacionales multibillonarias. Nada de ello hubiese sido posible de no haber mediado la visión geopolítica estratégica de dos grandes hombres del interior profundo del país como fueron el tucumano Julio A. Roca y el salteño José Evaristo Uriburu.