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Entre la extraordinaria diversidad de paisajes que muestra la geografía salteña, y que son el resultado final de la tectónica y el clima, uno de los más espectaculares es el río Yacones.
El topónimo Yacones hace referencia a la planta que da un tubérculo dulzón que era muy apreciado por los pueblos indígenas y que tomó relevancia moderna por sus efectos medicinales. Ese río de montaña y sus numerosos afluentes forman parte de una compleja hidrografía de ríos muy jóvenes que no solo han erosionado profundamente hacia sus cabeceras, sino que además se han capturado y canibalizado entre ellos. Tienen sus nacientes en los contrafuertes de la Puna, en montañas que se elevan por encima de los 5 km sobre el nivel del mar. Esas montañas forman parte de la sierra de Chañi y su prolongación al sur en el cordón de Lesser. Uno de los picos culminantes es la cumbre "General Güemes" de 5.565 m sobre el nivel del mar. En pocos kilómetros los ríos bajan desde los "niviaderos" de gran altura hasta alcanzar el río La Caldera. Esa pendiente pronunciada les otorga una potente fuerza erosiva y por ello descienden como torrentes de montaña portando rodados y bloques de gran tamaño. Hablamos en forma generalizada del "Río Yacones" aclarando que nos referimos a la unión de éste con el río de las Nieves, que es a su vez el resultado de la unión de los ríos Huaico Hondo y Potrero de Castillo. Toda esta compleja red fluvial es parte de la Alta Cuenca del Río Bermejo (ACRB) ya que hacia allí fluyen en conjunto esos ríos previo paso por el Mojotoro, Lavayén y San Francisco. Todos ellos como parte de la gran cuenca fluvial Paraguay-Paraná.
De la cordillera al Plata
Estamos hablando de ríos que nacen en las más altas montañas del contrafuerte puneño y surcan transversalmente las provincias morfotectónicas de Cordillera Oriental y Sierras Subandinas, antes de internarse en la gran llanura chaqueña. Si arrojáramos un corcho virtual en las altas cumbres salteñas de Lesser éste llegaría flotando algún día al Río de La Plata. Así de simple; porque en la hidrodinámica de América del Sur, salvo el sistema endorreico del Altiplano - Puna, lo demás forma parte de la gran cuenca del Amazonas al norte del continente y del Paraná al sur.
Los ríos de marras cortan a tajo los cordones de Lesser y la sierra de Vaqueros. Las cortan como a pan de manteca con su tremendo poder erosivo. Son ríos con una gran herencia geológica ya que vienen funcionando desde una decena de millones de años atrás.
Antiguamente grandes ríos nacían en el borde de la Puna y se desplazaban por una suave llanura tal como lo es hoy la llanura chaqueña. Eran los tiempos en que el Chaco llegaba hasta el borde de la Puna. Y toda una selva subtropical cubría las viejas laderas occidentales, hoy bajo un régimen desértico. A medida que el edificio andino se elevaba, esa llanura se iba fragmentando por los bloques de montañas que se rompían. Esto es lo que hoy se conoce como "el antepaís roto" y que planteamos originalmente en 1987 con la Dra. Teresa E. Jordan en un artículo muy citado de la Asociación Americana de los Geólogos Petroleros (AAPG) y que mereció la tapa de esa revista (véase Jordan, T. E. y Alonso, R.N., 1987. Cenozoic Stratigraphy and Basin Tectonics of the Andes Mountain, 20-28° South Latitude. American Association of Petroleum Geologist, 71(1):49-64. Tulsa).
"El río Yacones es un museo geológico a cielo abierto, donde millones de años de historia se entrelazan con una extraordinaria riqueza de agua, flora y fauna".
El acceso a lo largo del río Los Yacones hacia Potrero del Castillo debe hacerse en los meses de invierno y es preferible en vehículos de doble tracción. Hay que cruzar muchas veces el río que generalmente es caudaloso a lo largo de todo el año. Igualmente hay un tráfico frecuente de personas que circulan a pie, a lomo de animales, en motos o en cuatriciclos y lo hacen bajo su propia responsabilidad. Los incas tenían caminos laterales y en altura que los usaban a lo largo de todo el año. Atilio Cornejo sostiene que por allí bajaron los enemigos de Güemes para asesinarlo en 1821.
El Yacones y sus tributarios bajan con una fuerte pendiente y atraviesan no solo al cordón de Lesser sino también a la sierra de Vaqueros. Es tanta la energía de los afluentes que cada tanto unen sus abanicos fluviales enfrentados y cierran a los cauces mayores. Ello ocurrió con la "Laguna Esmeralda" que tuvo su vida y fama efímera algunos años atrás. La región del Yacones forma parte de la ladera noroccidental del Valle de Lerma, una fosa tectónica asimétrica que recibe los vientos húmedos del Atlántico. Allí se dan los mayores picos de precipitación pluvial que alcanzan y hasta superan los 1.400 mm anuales. Esa humedad genera una flora subtropical muy rica en especies vegetales.
Ese fue el motivo por el cual fuera elegida por los naturalistas viajeros del siglo XIX, entre ellos Pablo Lorentz (1835-1881) y Jorge Hieronymus (1845-1921), los padres fundadores de la botánica argentina. Estos científicos alemanes, contratados originalmente por Domingo F. Sarmiento para la Academia Nacional de Ciencias de Córdoba, recorrieron la región en 1873 colectando y herborizando todo tipo de plantas. Muchas de esas plantas se conservan en los repositorios de Córdoba y otras fueron enviadas a Alemania donde se perdieron en los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial.
Fueron esos mismos académicos, Lorentz y Hieronymus, los que realizaron el hallazgo de los primeros fósiles marinos del Paleozoico inferior en Salta que luego alcanzaron renombre internacional al ser estudiados por doctos paleontólogos alemanes de su tiempo como Emanuel Kayser (1845-1927) y Fritz Frech (1861-1917).
Los ríos Potrero del Castillo, de las Nieves y Yacones están sembrados de rodados y bloques de rocas negras, repletos de fósiles marinos, tanto trilobites, como braquiópodos, gasterópodos y nautiloideos. Y ello debido a que los ríos cortan aguas arriba las rocas más antiguas y que forman el núcleo de las montañas.
Precisamente el cordón de Lesser está compuesto por un basamento de rocas precámbricas a las que se superponen rocas cámbricas y ordovícicas. Ellas representan retazos de mundos superpuestos de mares y continentes desaparecidos. Y que se conservan en páginas de historia apiladas como hojas de un gigantesco libro. Paredones de rocas que abruman por su geometría de estratos verticales piramidales.
Basta mirar el cauce de los ríos para descubrir allí las rocas grises pizarrosas del Precámbrico, las cuarcitas rosadas del Cámbrico o las rocas verdosas y negras del Ordovícico. En todas se han encontrado fósiles, sea como trazas sutiles de organismos marinos o bien como gusanos en viejas plataformas llamadas "skolithos" o toda clase de invertebrados marinos en ambientes que van desde las viejas playas a los fondos oceánicos.
Dinámica de millones de años
Estas viejas rocas pizarrosas y cuarcíticas, que se extienden en el tiempo a más de 470 millones de años atrás, están levantadas y montadas por encima de rocas jóvenes de menos de 15 millones de años de antigüedad. El bloque tectónico de Lesser monta, empuja y deforma a las rocas jóvenes de la sierra de Vaqueros. La sierra de Vaqueros es el resultado del empuje de ese bloque de viejas rocas que se desplaza hacia el Oriente. El propio río es un muestrario de rocas de todos esos tiempos.
Apenas unos kilómetros aguas arriba del río de las Nieves se encuentra la gran falla geológica que levanta el bloque tectónico de Lesser por encima de la sierra de Vaqueros. Rocas muy viejas y otras muy jóvenes puestas en contacto por la tectónica andina. La sierra de Vaqueros tiene una estructura combada y alargada de tipo braquianticlinal. La juventud de las capas que la integran habla a las claras de su deformación geológica reciente.
Sin entrar en detalles, lo importante a señalar es que el río Yacones en su sentido amplio, es un enorme muestrario de rocas y procesos geológicos. No solo los antiguos, sino también los modernos, ya que los fenómenos erosivos siguen trabajando a todo ritmo. Tanto naturales como antrópicos vista la presencia de animales que están generando una aceleración de la erosión por el sobrepastoreo. En los últimos veranos aparecieron fenómenos de remoción en masa que son comunes a otras grandes quebradas pero que no se conocían en estas sierras. Ello genera agradación, colmatación y desvío de los cauces, erosión lateral y otras problemáticas. La extracción de áridos por las ripieras alivia en parte la sobreproducción natural de materiales pétreos.
Las pantallas orográficas que generan los bloques tectónicos a los vientos húmedos del este han creado numerosos pisos vegetales que varían desde el monte chaqueño a una selva subtropical y desde allí hasta alcanzar los pastizales de altura. Acompañando a esa vegetación hay una abundancia de aves asociadas a esos corredores ecológicos. Todo ello en función de la riqueza del agua dulce y abundante que baja de los distintos afluentes de las montañas. Basta observar las arenas y fangos de las orillas de los ríos para descubrir una diversidad de huellas de mamíferos y otros vertebrados de la rica fauna del lugar. Rocas, agua, flora y fauna son parte del esplendor de una naturaleza que atrapa con su paisaje subyugante y constituye un valioso tesoro para el geoturismo.