¿Quieres recibir notificaciones de alertas?

Su sesión ha expirado

Iniciar sesión
PUBLICIDAD

Ludwig Brackebusch, el cartógrafo de la Argentina profunda

La potente obra cartográfica de este sabio alemán, producto de sus desvelos en largos viajes a mula, es hoy un tesoro histórico de valor excepcional.
Lunes, 20 de abril de 2026 01:38

Escuchar esta nota - 00:00

Alcanzaste el límite de notas gratuitas
inicia sesión o regístrate.
Alcanzaste el límite de notas gratuitas
Nota exclusiva debe suscribirse para poder verla

El sabio alemán Ludwig Carl Theodor Brackebusch (1849-1906) está considerado como uno de los grandes maestros de la geología argentina. En un par de décadas (1875-1890) realizó una obra monumental, dejó sentadas las bases de la geología del interior del país y fue el autor de las primeras obras de síntesis sobre los minerales argentinos. Fue también el primer estudioso científico de las formaciones petroleras del norte argentino. Y realizó la mayor y más precisa cartografía de la segunda mitad del siglo XIX, que incluía desde Córdoba hasta Bolivia y desde Chile hasta Paraguay.

Brackebusch nació el 4 de marzo de 1849 en Northheim (Baja Sajonia). Realizó sus estudios en teología, geología, matemáticas y ciencias naturales en la Georg-Augustus Universität de Göttingen entre 1869 y 1874. En 1873 ingresó como Geólogo Asistente en el servicio geológico prusiano (PGLA). En 1874 obtuvo su doctorado con una tesis en la geología del Harz.

Brackebusch llegó a la República Argentina en 1875 y se dirigió a Córdoba donde asumió la cátedra de Mineralogía en la Universidad. Se nacionalizó argentino. Ese mismo año de 1875 comienza a realizar recorridos geológicos por las sierras de Córdoba y San Luis y también inicia la publicación de sus resultados, castellanizando su nombre Ludwig por el de Luis. En enero de 1876 continúa sus expediciones científicas por las sierras de Córdoba y San Luis. En 1877 casó con María Emilia Charlotte Weule (1853-1912) con la cual tuvo seis hijos.

En la región andina

En julio de 1878 realizó una expedición científica por la provincia de Catamarca. Desde enero a abril de 1881 encaró una expedición científica por las provincias de La Rioja y San Juan. Entre agosto y diciembre de 1883 hizo un largo viaje por la provincia de Jujuy que le permitirá escribir algunos de sus más importantes trabajos. En 1884 viajó a Alemania y preparó allí una serie de trabajos que fueron publicados en prestigiosas revistas de la época.

De regreso a la República Argentina, entre 1887 y 1888, recorrió Salta, Catamarca, La Rioja, San Juan y Mendoza. En su viaje más extenso por la Alta Cordillera, desde Mendoza hasta Salta, va a estar acompañado por el fotógrafo, pintor, viajero y naturalista alemán Karl Oenike (1862-1924) cuyo material gráfico se conserva en el Museo de Stuttgart. El bisnieto de Oenike, Roberto Liebenthal, recuperó parte de ese rico corpus documental para la ciencia argentina.

Excelente geólogo de campo y observador nato, Brackebusch describió, ubicó estratigráficamente, asignó edades y dio nombre a formaciones que aún se mantienen válidos. Dio el nombre de "Sistema de Salta" a las rocas de edad cretácica que contienen esquistos bituminosos y petróleo. Escribió un gran número de trabajos científicos que versaban sobre rocas, minerales y glaciaciones; debiendo destacarse el mapa geológico, en colores, del interior de la República Argentina (noroeste y centro), a escala 1:1.000.000, que es una verdadera maravilla y que aún mantiene vigencia en muchos aspectos. Su anecdotario de viajes es una joya literaria y fue publicado bajo el título "Por los caminos del Norte" (109 p., 1981).

A fines de 1888, luego de 15 años de trabajos en la República Argentina, Brackebusch regresó definitivamente a Alemania. Falleció en la ciudad de Hannover el 2 de junio de 1906 a los 57 años.

Obras extraordinarias

Lo que nos interesa rescatar en este artículo es su extraordinario rol como cartógrafo.

Entre sus obras publicadas cabe destacar: 1) Plano General de la Provincia de Córdoba, escala 1: 1.000.000 (1876)

2) Mapa del interior de la República Argentina (Observaciones desde 1875 a 1883), escala 1: 1.000.000 (1885)

3) Relieve de la República, en yeso, escala 1: 1.000.000 (1889)

4) Mapa Geológico a colores de la República en Academia Nacional de Ciencias de Córdoba (1891) y 5) Nuevo Mapa de la República Argentina, 1: 1.000.000 (1892).

El que nos interesa destacar es el mapa de 1885. Brackebusch realizó un magnífico mapa de la mitad norte de Argentina con sus países vecinos de Chile y Bolivia que sufrió los avatares de su época. Fue un encargo del gobierno argentino, pero luego se prohibió su circulación por una cuestión de límites internacionales.

Brackebusch reunió allí miles de topónimos, latitudes, longitudes, cotas de alturas de montañas, cursos de ríos, poblados, caminos de postas, fuertes, tolderías, hornos de fundición, estaciones de ferrocarril, minas, sendas de cabalgadura, termas, salinas, bañados, entre muchos otros detalles geográficos y topográficos producto de sus largos viajes de más de mil kilómetros a lomo de mula por el interior de la República. Reunió dicha información personal más toda la documentación cartográfica del país y de los países vecinos elaborada por otros viajeros centroeuropeos.

Luego de años de trabajo finalmente dio a luz un mapa que alcanzó dimensiones manejables. Gracias a Roberto Liebenthal se recuperó el mapa de 1885 con notas manuscritas de K. Oenike y también una memoria explicativa de 1892.

En la exposición de París

Queda claro que a pesar de haber sido vetado en su momento y prohibida la circulación de ese mapa de 1885, el gobierno argentino volvió a recurrir a Brackebusch para que hiciera un mapa preciso del país. Dice el propio Brackebusch en la memoria de 1892, que ayuda a entender también sus esfuerzos de 1885: "Cuando en el año 1887 el gobierno argentino resolvió que, en la Exposición Internacional de París de 1889, su país estuviera representado de manera digna, también se decidió hacer confeccionar, con ese fin, un mapa en relieve del extenso territorio en la escala de 1:500.000. Desde un principio era evidente que una obra de esta clase no podía competir con trabajos análogos de países que ya poseían una carta topográfica excelente, desarrollada hasta en sus menores detalles; pues tal carta no existía para la República Argentina. Si bien grandes extensiones del país habían sido medidas con mayor o menor exactitud, ya fuera con fines catastrales o para dividir tierras fiscales aún incultas en los llamados lotes, precisamente para las regiones montañosas -que eran las de principal interés para el mapa en relieve- solo se contaba con un material sumamente deficiente, ya que en los mapas existentes las condiciones orográficas apenas estaban indicadas de un modo superficial. Para la ejecución de un relieve semejante hubo, por lo tanto, que buscar a una persona que, al menos por experiencia directa, estuviera familiarizada con las regiones montañosas argentinas. Así, para el autor -quien desde el año 1875, como profesor de mineralogía y geología en la Universidad Nacional de Córdoba, había realizado numerosos viajes por las montañas de la República con fines de estudio geológico, reuniendo de ese modo un abundante material topográfico basado en mediciones- constituyó una grata sorpresa que la comisión de la exposición le confiara la elaboración del mapa en relieve. "Este trabajo fue ejecutado en Europa bajo mi dirección y constaba de 72 planchas de madera, fijadas a un armazón de hierro que representaba un casquete esférico de 36 m cuadrados de superficie". Y luego sigue: "Mi intención inicial había sido publicar las distintas hojas, correspondientes a esas planchas de madera, en su escala original de 1:500.000. Pero los costos de una obra de tal naturaleza -que habría comprendido unas 60 hojas, pues las otras 12 representaban solo superficies de agua- habrían sido muy elevados; por ello decidí reducir el mapa a la escala de 1:1.000.000, aunque esta no bastaba para la gran cantidad de detalles de que yo disponía respecto de distintas regiones. Sin embargo, tuve que subordinar mis deseos más particulares al conjunto general y tropecé también, en lo relativo a la extensión del mapa, con dificultades. En efecto, habría alcanzado una longitud de 4 m, por lo que habría resultado demasiado grande para ser colgado en paredes normales; además, su parte sudeste representa solo una gran superficie de agua. Por ello resolví dividir el mapa en dos partes: una septentrional, desde los 21,5° hasta los 42° de latitud sur, y otra meridional, desde los 42° hasta los 56° de latitud sur. La primera se distribuyó en 9 hojas y la segunda en 4 hojas, omitiendo la gran superficie de agua e incluyendo las Islas Malvinas reclamadas por la Argentina en forma de cartucho; cada hoja tendría aproximadamente 80 cm de largo y 60, respectivamente 50, cm de ancho. Luego, los dibujos originales fueron reducidos fotográficamente exactamente a la mitad, y los distintos sectores graduados, tomados directamente de la superficie esférica, fueron insertados en una red construida según la proyección de Bonne; la representación así obtenida fue calcada nuevamente y transferida a la piedra litográfica".

En San Lorenzo

Una copia del mapa de 1885, en español, con anotaciones manuscritas en alemán de K. Oenike hechas en 1888 y el sello del Museo de Stuttgart, en un tamaño de 2 m por 1 m, publicado en el establecimiento litográfico de C. Hellfarth en Gotha, está expuesto en el Colegio "Sagrado Corazón" de San Lorenzo Chico y fue recientemente visitado por el Dr. Manfred R. Strecker, prestigioso geólogo alemán, egresado al igual que Brackebusch de la Universidad de Göttingen. El mapa muestra marcadas en lápiz rojo y azul las rutas que siguieron en su momento Brackebusch y Oenike, u Oenike por su propia cuenta. La potente obra cartográfica de Brackebusch, producto de sus desvelos en largos viajes a mula, repletos de peligros, aventuras y sinsabores, es hoy un tesoro histórico de valor excepcional.

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Te puede interesar

PUBLICIDAD
PUBLICIDAD

Últimas noticias

PUBLICIDAD