inicia sesión o regístrate.
Hay quienes nacen con estrella y otros, estrellados. Manuel Adorni, sin lugar a dudas, califica en el primer grupo, aunque con serias y acumuladas probabilidades de terminar en el segundo.
Durante tres meses, como si se tratara de una novela de misterio de Agatha Christie, mantuvo al país en vilo con la presentación de su dichosa Declaración Jurada. El funcionario juraba y perjuraba que todo estaba en regla, pero a medida que la impiadosa calculadora de Comodoro Py sumaba pasajes, hoteles, casas y departamentos, Adorni despertó de una milagrosa amnesia temporaria. Allí advirtió que se le había olvidado declarar algunas chucherías.
La bendición celestial, en realidad, se manifestó hace veinte años. Fue entonces cuando descubrió, junto a su hermano, que su fallecido padre había dejado 200.000 dólares en efectivo escondidos en algún recoveco de la casa heredada (un olvido que, se ve, viene en los genes). Poco después, la Gracia Divina volvió a tocarlo: transformó esos 200.000 dólares en más de medio millón invirtiendo en Bitcoins. Quizás el milagro ocurrió gracias a las enseñanzas de un tal Javier Milei, que por aquellos tiempos daba clases sobre cómo hacerse rico con criptomonedas.
La suerte —o el destino cósmico— ya le había sonreído en 2015. Ocurrió en las pantallas de C5N, y nada menos que en el programa de Gustavo "Gato" Sylvestre, donde conoció a Milei. Sí, leyó bien: C5N y el "Gato" Sylvestre fueron los celestinos que unieron a estas dos potencias. En aquel momento eran dos ilustres desconocidos a los que nadie registraba, pero el universo ya estaba tejiendo su magia.
La varita mágica volvió a rozarlo en diciembre de 2023. Adorni no militó, no pegó carteles ni figuró en las listas electorales de La Libertad Avanza. Sin embargo, la noche en que Milei festejaba su triunfo en el Hotel Libertador, a nuestro querido y deslomado economista se le ocurrió pasar a saludar al "León". Entró como un civil cualquiera y salió con un nombramiento de rango ministerial bajo el brazo: vocero presidencial. Hay quienes ven la oportunidad y otros que la persiguen; a él le cayó encima. Un verdadero oportunista del destino. Meses más tarde, sin la menor experiencia en la función pública ni en la gestión de equipos, las fuerzas celestiales volvieron a sonreírle: lo ungieron como la máxima autoridad en la administración del Estado, nada menos que Jefe de Gabinete de Ministros.
Una vez adentro del gobierno, como aseguró su discreta escribana Adriana Nechevenko, "se le dio todo junto". Tuvo la insólita fortuna de encontrar a dos jubiladas que no solo le vendieron un departamento, sino que además le prestaron el 80% del dinero para que se los comprara, en cuotas y sin intereses. ¡Unas santas del mercado inmobiliario! Adorni camina por la vida y la gente se despoja de su dinero y de sus casas y se mata por dárselos…
También tuvo la suerte de que el presidente invitara a su esposa a Nueva York en el avión oficial, y de que ella resultara beneficiada con jugosos contratos de proveedores estatales. Adorni repitió hasta el cansancio que no se había tomado vacaciones, pero luego tuvo que admitir ante la Justicia un raid de escapadas de lujo: Aruba, Punta del Este, Bariloche, Cataratas e Iguazú. Un merecido desquite para alguien que, en sus 46 años previos a asumir el cargo, solo registraba en su historial migratorio un humilde viaje familiar a Salta en agosto de 2023.
Para coronar esta racha de privilegios divinos, el Gobierno impulsó la ley de "Inocencia Fiscal". Por pura casualidad, la norma olvidó excluir a los funcionarios públicos y a sus familiares directos, permitiéndole blanquear sus olvidos criptográficos. Y como el titánico esfuerzo de rectificar la friolera de 22 declaraciones juradas requería un ejército de abogados y contadores, las Fuerzas del Cielo operaron el último milagro: la Oficina Anticorrupción prorrogó el plazo de vencimiento justo a tiempo.
Dicen que la fe mueve montañas, pero en el caso de Adorni, mueve deudas, duplica Bitcoins, ablanda jubiladas y consigue aviones privados. Esperemos que las Fuerzas del Cielo le sigan mandando señales, porque a este ritmo de descubrimientos patrimoniales, lo único que le falta declarar es el mismísimo jardín del Edén. FIN
.
.