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El miércoles 3 de junio de 2026 se cumplieron 182 años del paso a la inmortalidad de un gran sabio que vivió en Salta en la primera mitad del siglo XIX, el Dr. Joseph Redhead (1763-1844). Su figura fue recordada, resaltada y revalorizada en un acto protocolar que se llevó a cabo en San Lorenzo (Salta) con la presencia del embajador británico David Cairns y autoridades locales, civiles y militares. Salta tenía una deuda de honor con este héroe de la independencia que acompañó codo a codo a Güemes y Belgrano. Ese gigante de la historia mundial que fuera Arnold J. Toynbee (1889-1975) nos lo recordó cuando visitó Salta en la década de 1960.
Toynbee quedó sorprendido de lo poco que los salteños sabían de la figura de este gran médico y científico, al cual hasta ahora solo se le había dedicado un corto pasaje urbano y mal escrito como "Read Head". Joseph Redhead fue la gran figura médica y científica de la época revolucionaria. Acompañó a Belgrano en las batallas de Salta, Vilcapugio y Ayohuma, en la jura de la bandera a orillas del río Pasaje (hoy Juramento), fue testigo presencial del encuentro en Yatasto entre San Martín y Belgrano. En tanto, publicó en 1819 el primer trabajo científico experimental del país sobre la dilatación del aire atmosférico, midió las alturas de las montañas por el camino real a Potosí y mantuvo correspondencia científica desde Salta con Alexander von Humboldt.
Redhead fue británico de nacimiento y salteño por adopción. La biografía de este prominente médico, científico, aliado, amigo y confidente de Güemes y Belgrano ha pasado desapercibida. Había nacido en Barbuda en 1763. Era hijo de Samuel Redhead y Sara Bullock. Del testamento se deduce que el padre de Redhead era un hacendado con plantaciones de caña de azúcar en la isla.
Durante su infancia, la familia Redhead se trasladó a Edimburgo. Allí cursó estudios primarios y secundarios en el "Real Colegio de Edimburgo". Lo que pasó desapercibido es que ese tiempo de Redhead en Edimburgo corresponde con lo que se ha dado en llamar la "Ilustración Escocesa", una de las explosiones de talento que se dieron a lo largo de la historia de la humanidad. El Edimburgo en que le tocó vivir a Redhead en la segunda mitad del siglo XVIII estaba en un verdadero esplendor científico y cultural. Baste mencionar que descollaban allí figuras como las del filósofo David Hume, el economista Adam Smith, el geólogo James Hutton, el químico Joseph Black, el matemático John Playfair y el ingeniero James Watt.
A ellos se les sumaba Benjamin Franklin, gran amigo de Hume, que los visitaba asiduamente. En una carta que Franklin le escribió a un amigo suyo le dijo: "Da la casualidad que, en este momento, se reúnen allí un grupo de hombres verdaderamente tan selecto, de profesores y de diversas ramas del conocimiento, como no se ha dado nunca en otra época o país". Y lo dice Benjamín Franklin quien fuera uno de los padres fundadores de los Estados Unidos. En 1780 Redhead se trasladó a Prusia donde, en la Universidad de Göttingen, se especializó en Física y en Ciencias Naturales. Fueron sus compañeros de estudios Guillermo IV, luego Rey de Prusia y Emperador de Alemania, y el sabio Alexander von Humboldt con el que mantendrá amistad durante toda su vida y de quien fuera su corresponsal científico en Salta.
En 1793 se estableció en París donde fue alumno de Jean-Nicolas Corvisart, el afamado médico de Napoleón Bonaparte. En París conoció a destacados hombres de ciencia, como: Aimé Bonpland, botánico que acompañó a Humboldt en sus viajes a las regiones equinocciales, y al naturalista y antropólogo Joseph Dombey que lo inclinó al estudio de la flora.
Durante su residencia en París fue encarcelado catorce meses en "La Bastilla". Cuando salió de prisión, continuó su periplo europeo. En 1802, recorrió los principales ámbitos académicos de Italia y Rusia, para proseguir estudios de perfeccionamiento, tomando contacto con destacados científicos de ambos países.
Regresado a Edimburgo, las autoridades gubernamentales y académicas lo derivaron a América del Sur con la misión de realizar estudios de sus secretos naturales. Junto a personalidades que acompañaban al Virrey Cisneros, arribó al puerto de Buenos Aires, donde el Real Protomedicato del Virreinato del Río de la Plata lo habilitó para ejercer la medicina.
Desde 1806 hasta 1809, realizó un largo viaje, acompañando al séquito del Virrey, en una travesía que partió desde Buenos Aires con destino a Potosí, el enclave minero más importante de América del Sur.
En la Puna jujeña realizó un estudio de su flora y fauna, en especial de sus cactáceas. Hizo también importantes relevamientos geográficos y geológicos. El más destacado de esos trabajos, fue establecer la altura del "Cerro Potosí". En 1809, enamorado por la belleza de la región y su clima, Redhead decidió radicarse en la ciudad de Salta, entonces sede de la Intendencia de Salta del Tucumán. Aquí se dedicó, al estudio intensivo y sistemático de la botánica local; en especial de las plantas medicinales. Se interesó por flagelos endémicos como el paludismo y la disentería, y epidémicos como el tifus. Redhead preparaba los medicamentos que recetaba.
En 1810 participó del cambio de autoridades entre el último gobernador realista Nicolás Severo de Isasmendi y el primer gobernador patriota Feliciano Antonio Chiclana, atendiendo a ambos como médico para certificar el estado de salud. En 1812, al producirse la primera invasión realista, proveniente del Alto Perú, y ocupada la ciudad de Salta, el General Pío Tristán, ordenó detener y confiscar los bienes de Redhead, a quien consideraba espía. Puesto sobre aviso, el doctor Redhead huyó a San Miguel de Tucumán. Allí, por intermedio de José Ignacio Gorriti, estableció vínculos con el General Manuel Belgrano del que, al poco tiempo, comenzó a ser un estrecho colaborador.
Uno de sus primeros aportes fue colaborar con Belgrano en la traducción del discurso de George Washington de despedida a los ciudadanos norteamericanos. A pedido de Belgrano, Redhead lo acompañó incorporado a las filas del ejército patriota, en su esforzada marcha hacia Salta. Redhead estuvo en el campo en que se libró la Batalla de Salta el 20 de febrero de 1813, auxiliando a heridos y enfermos, tanto del ejército patriota, como del ejército realista.
Fiel a su palabra, Redhead prosiguió marchando junto a Belgrano al Alto Perú, donde el rostro de los triunfos patriotas en Tucumán y en Salta se transfiguró con las derrotas de Vilcapugio y Ayohuma. En enero de 1814 se incorporó como médico de la red de milicias gauchas. El 6 de mayo de 1815 los miembros del Cabildo designaron a Güemes como Gobernador de la recién creada Provincia de Salta. A sus servicios profesionales como médico, Redhead, añadió la condición de confidente y consejero político de Güemes.
Redhead fue electo miembro de la asamblea electoral que eligió tres representantes de Salta, Moldes, Gorriti y Boedo, al Congreso de Tucumán. En 1817, designado Cirujano Mayor de las Milicias de Güemes, Redhead introdujo medidas antisépticas, a efecto de evitar infecciones, a causa de gérmenes. Como médico, enseñó y puso en práctica simples precauciones: hervir agua para lavar heridas e instrumental quirúrgico y realizar sangrías con prudencia.
En mayo de 1817, en carta al almirante Bowles, Redhead dice que Güemes "come asado cuando puede procurárselo, anda medio desnudo, sin un peso para comprar vino, pan o aguardiente, rara vez duerme bajo techo y deja a la calumnia inventar cuantas historias se le antoje".
El 5 de octubre de 1819, Güemes otorgó 350 pesos de viático para el viaje de Redhead a Tucumán para que "cure y asista a Belgrano en la larga enfermedad que padece". En Tucumán, Redhead no solo asistió a Belgrano, sino que le salvó la vida cuando un rústico y violento subalterno le quiso poner barrotes de hierro en las piernas y Redhead impidió que se consumara el atropello.
Médico de próceres
En ese año de 1819, Redhead pudo concluir su libro titulado "Memorias sobre la dilatación progresiva del aire atmosférico", que dedicó a Manuel Belgrano. Trabajo producto de su investigación científica que el prócer remitió a Buenos Aires para su publicación en la Imprenta de la Independencia. En febrero de 1820, Belgrano solicitó a Redhead ser trasladado a Buenos Aires. Tras un penoso viaje arribaron a Buenos Aires y al cabo de unos meses, expiró allí, el 20 de junio de 1820. A Redhead le tocó cerrarle los ojos. Belgrano, obsequió a Redhead su reloj de oro de bolsillo.
En 1821 Redhead regresó a Salta. La primera y penosa noticia que recibió fue la muerte de su otro gran amigo el General Güemes, fallecido después de diez días de agonía, justo un año después de la muerte de Belgrano.
Redhead decidió permanecer en la ciudad de Salta. La amistad con Güemes se prolongó en los vínculos con la familia del jefe gaucho. Trabajó como médico hasta su fallecimiento en 1844. Aquí vivió en casa de Macacha Güemes a quién le cedió por testamento todos sus bienes al fallecer soltero y octogenario, a los 81 años.
En Salta fue visitado por famosos viajeros de su época, que dejaron constancia de este hecho en sus memorias y cuadernos de viaje. La vida de Redhead fue rescatada originalmente por Carlos G. Romero Sosa; en el libro del suscripto "Joseph Redhead, un sabio británico en la Salta del siglo XIX" con prólogo de John A. Hunter (Mundo Ed., Salta, 2023); y en un artículo en la revista "Todo es Historia" en coautoría con Gregorio Caro Figueroa titulado "El Dr. Redhead, entre la Ciencia, Güemes y Belgrano" (Edición N° 666, julio de 2023, Buenos Aires).