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Un plan que reivindicó los derechos de los salteños a una salud de excelencia

Jueves, 18 de junio de 2026 01:02
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Durante su gobierno, en la apertura democrática de la Argentina, Roberto Romero impulsó, entre muchas otras cosas, una reforma de la Constitución Provincial que incorporó una amplia legislación social. Este perfil, que caracterizó a su gestión, implicó numerosos trabajos y acciones concretas de promoción en el campo social. Se elaboraron planes de salud que redujeron la mortalidad infantil, junto a proyectos educacionales.

Romero fue un infatigable emprendedor y apoyó sin vacilaciones ni cortapisas las políticas contenidas en el "Plan de Salud Dr. Ramón Carrillo" que convalidaba el derecho a la salud de todos.

La ejecución de ese plan quedó en manos del Dr. Enrique Tanoni (1940 – 2019), uno de los más importantes y comprometidos médicos sanitaristas de la Argentina y América Latina.

Desarrolló una labor intensa en lo sanitario y social durante muchos años en las zonas más inhóspitas de nuestra tierra y se ocupó en estimular las capacidades de centenares de recursos humanos destinados a la atención sanitaria y social de los marginados y excluidos combatiendo sin tregua las desfavorables condiciones que enferman a la gente. Siguió y profundizó las líneas y las propuestas grandes sanitaristas como Ramón Carrillo, Carlos Alvarado y Arturo Oñativia, todos ellos, médicos que establecieron un modelo dinámico, vitalizado por una ética que no admitía diferencias por colores ideológicos o políticos.

El plan, impulsado por Romero y Tanoni, fortaleció la formación técnica de numerosos profesionales, técnicos y trabajadores de la salud e incentivó la tarea investigativa en todas las áreas del conocimiento médico, sanitario y social.

Tanoni fue maestro y generoso compañero, sin altibajos. Jerarquizó a los profesionales y trabajadores de la salud y les dio a través de la ley y de los concursos por méritos el lugar apropiado para su accionar concreto.

La fuerza y la fortaleza de las políticas sociosanitarias contenidas en el Plan de Salud Ramón Carrillo además de la dimensión de las acciones y programas diseñados con objetivos concretos, consideraba los puntos de aplicación, la dirección y el sentido de las acciones sanitarias y sociales como vectores para trabajar casa por casa, familia por familia en todo el territorio provincial delimitando áreas geográficas.

Para ello fue necesario, por una parte, adoptar la estrategia y colocar como puerta de entrada al sistema sanitario a la Atención Primaria de la Salud (APS) adaptándolas directivas de la Organización Mundial de la Salud de 1978. Entre otras cosas, creando y equipando Centros de Salud, y capacitando a los recursos humanos para la atención sanitaria y social afectados al sistema.

Los centros de Salud 

 El Centro de Salud con modalidad argentina fue creado como parte de la política sanitaria que comenzó a organizar la Sanidad a partir de 1946 cuando se creó la Secretaría de Estado de Salud Pública de la Nación posteriormente transformada en Ministerio de Salud Pública. Ramón Carrillo (1906 - 1956) responsable de la planificación y ejecución de la política sanitaria de aquellos tiempos definió al Centro de Salud "como la institución integrativa de la asistencia médico-ambulatoria, médico-sanitaria y médico-social que actúa sobre el individuo y su familia, su medio ambiente biológico, biofisiológico y social con el objeto de habilitarlos física, intelectual y moralmente frente a las contingencias posibles o actuales de la enfermedad, todo ello dentro de un radio y núcleo determinado de población".

La idea de los Centros de Salud nació en los países desarrollados alrededor de 1940 como necesidad de brindar servicios y soluciones a situaciones sanitarias críticas, entre otras cosas, producto de una feroz guerra en plena marcha. El Centro de Salud antes y ahora debe atender a sanos y enfermos de toda clase y profesión, proyectar su acción al exterior, es decir, hacia la comunidad a la que pertenece, realizar el diagnóstico y el tratamiento integral, familiar y social y su acción, en cada caso y en todos los casos, tiene que ser asistencial, sanitaria y social.

El Centro de Salud en un país como la Argentina muy extenso, con geografías diversas, multiétnico, extensa superficie rural y con un grado importante de pobreza estructural es la forma más eficaz y menos onerosa de llevar salud a las comunidades y en todo caso debe ser la unidad funcional básica de servicios sociosanitarios de cualquier planificación en Salud Pública. Más aún y dados los cambios sociales que se están produciendo y la aparición de patologías sociales como la adicción a drogas, la delincuencia juvenil, la deserción escolar, la disolución de la familia, la tecnificación, las migraciones internas, la pérdida de una tabla de valores tradicionales, la neurosis, la angustia, la incertidumbre, la inseguridad y la falta de certeza del destino personal de muchas vidas hace que haya que disponer de una oferta de servicios de salud y sociales lo más cerca posible de la gente.

"Un Centro es un mini - ministerio de Salud Pública dentro del medio y radio de acción donde desarrolla su actividad", señalaba Carrillo, y debe controlar toda la población sana o enferma de acuerdo con sus posibilidades y teniendo siempre presente que allí se ejercen las tres ramas fundamentales de la medicina: la curativa o asistencial, la profiláctica o sanitaria y la preventiva o social.

Por otra parte, está debidamente comprobado y especialmente en Salta que implantó como efector básico al Centro de Salud que demostró ser más eficaz y mucho más barato sin desmedro de la calidad asistencial que cualquier hospital. Debemos tomar conciencia como sociedad de la importancia de este tipo de servicios sanitarios y sociales.

La presencia en cada hogar 

 Agentes sanitarios fueron y son imprescindibles para llevar con éxito un plan de salud que pretenda cubrir una provincia como Salta geográficamente muy extensa y diversa donde hay numerosos habitantes en situación de riesgo y aislamiento, pueblos originarios y concentraciones periurbanas empobrecidas.

Los agentes sanitarios eran y son postulantes de la propia comunidad a la que pertenecen que son intensivamente capacitados y supervisados permanentemente y que deben en cada ronda sanitaria realizar reconocimiento geográfico, mapeo de los parajes, pueblos y barrios, identificación, localización y numeración de todas las viviendas, censo de la población, registro, estado y disponibilidad de los servicios básicos (agua, excretas y basura) de las viviendas, inmunización con todas las vacunas disponibles, antropometría de todos los niños menores de 5 años (peso, talla e identificación del estado nutricional), búsqueda de mujeres embarazadas, búsqueda e identificación de sintomáticos respiratorios, toma de muestras de esputo, identificación y denuncia de viviendas con infestación por vinchucas, promoción de construcción de letrinas y potabilización del agua, educación alimentaria especialmente la infantil y promoción de la lactancia materna, derivación de pacientes a hospitales en los casos de enfermedad evidente.

La salud como un derecho 

En ese proyecto, entre el equipamiento con tecnología de avanzada de los hospitales de mayor nivel, Salta instaló el Tomógrafo Computado para uso gratuito de toda la ciudadanía, el primero en el país.

El derecho a la salud de todos los ciudadanos de la Provincia de Salta se incorporó a la reforma constitucional de 1986.

 Además, se sancionó la primera Ley de medicamentos o monodrogas genéricas, una iniciativa que en 1963 había impulsado a nivel nacional el Dr. Arturo Oñativia, con un proyecto de ley que no pudo o no lo dejaron concretar.

Con la Ley 6422 de Profesionales y Trabajadores de la salud se normalizó y legitimó a los recursos humanos de la salud pública. Con la participación de representantes de todas y cada una de las agrupaciones profesionales de la salud y los sindicatos de la sanidad reconocidos, luego de un arduo y debatido trabajo grupal se lograron los consensos necesarios para promover la ley que asegurara una carrera profesional, con un horizonte de ascenso vertical paulatino y pautado y con el acceso a cargos jerárquicos o ingreso al sistema por riguroso concurso de antecedentes y oposición.

Estos objetivos fueron cumplidos pero ahora estamos obligados a asumir el compromiso con la reducción del hambre y la desnutrición, reducir aún más la mortalidad infantil, reducir la mortalidad materna y detener las epidemias y pandemias como el sida, la tuberculosis, la malaria, el dengue, la enfermedad de Chagas-Mazza, el COVID-19… y defender la salud como un derecho fundamental, reclamar si fuera necesario para que la atención de la salud esté disponible para todos en los lugares en que se vive y trabaja sin olvidar que los gobiernos tienen la obligación de cuidar la salud de los pueblos y brindar toda la información para que el conocimiento de la salud y la vida se empodere en todos. 

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