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Los últimos días de Manuel Adorni como jefe de Gabinete, tras una agonía previsible de cuatro meses, son muy elocuentes del momento que atraviesa el gobierno de Javier Milei.
Las denuncias aparecen en catarata contra el exvocero y principal defensor del proyecto, que reaccionó sin ofrecer certezas e intolerante hasta la obsecuencia. Lo que empezó con el viaje de su mujer en el avión oficial, como parte de una comitiva, se fue multiplicando por la propia torpeza del funcionario hasta llegar a evidenciar un entramado de corrupción que gira en torno de su persona. Allí abundan negocios inconfesables, el uso torpe de testaferros y supuestos prestamistas y fortunas de origen sombrío.
Hasta ahora, Milei lo había respaldado en forma inequívoca, e incomprensible. Ahora, el agua llegó al cuello y, mientras la secretaria de la Presidencia, "el Jefe" Karina Milei da señales de distanciamiento, su hermano el Presidente anticipó desde España, donde realizó un viaje partidario, que su apoyo tiene un límite: lo que dictamine la Justicia.
Mientras esto ocurría, Adorni añadió otra irregularidad, casi infantil en apariencia, pero que describe cómo entiende el poder el coordinador de los ministros. La compra de equipos para videojuegos a través de Mercado Libre, en agosto del año pasado, de un "monitor gamer" y dos proyectores que le costaron 5.848.589 pesos, pagados con las tarjetas de créditos de dos funcionarios de su área: Laura Daniela Schiuma y Luis Enrique Aluju. Dos meses antes, otra empleada de ja Jefatura, Gisela Kocsis, pagó en efectivo $8.183.383 en colchones y ropa blanca para la mansión de Indio Cuá.
No existen "corruptitos" y "corruptazos". Existen los entramados de corrupción. Los indicios que ofrece el jefe de Gabinete arrojan sombras sobre un gobierno que carga con las causas de $Libra, una presunta megaestafa con criptomonedas que salpica a los hermanos Milei y el escándalo protagonizado por Diego Spagnuolo por el manejo de fondos para personas con discapacidad.
Ni siquiera el exitoso esfuerzo de senadores y diputados oficialistas y aliados por evitar la interpelación y probable destitución del jefe de Gabinete alcanzó para mantener el caso Adorni fuera de agenda.
Tampoco la participación de la Scaloneta en el Mundial, ni la resurrección del escándalo de la fortuna y las desavenencias matrimoniales de Martín Insaurralde sacaron al funcionario de su triste protagonismo.
Hubo un error de cálculo.
La designación de Adrián Ravier como nuevo vocero anunció un cambio de estrategia comunicacional del gobierno, mucho más moderada, dialoguista y democrática, según se vio en el primer encuentro con la prensa. Cuando se conozca el futuro de la Jefatura de Gabinete se verá si realmente el gobierno entiende que "el periodismo y la libertad de expresión" son esenciales para la democracia, como anticipó Ravier.
Justicia y arbitrariedad
Sin embargo, es difícil creer en los milagros. Cuestionar a la prensa es inherente al kirchnerismo y a los libertarios. La semana pasada, el gobierno designó a 35 nuevos jueces, pero excluyó a la magistrada con acuerdo para asumir en el Tribunal Oral Criminal Federal 3 de La Plata, María Verónica Michelli. La trayectoria de la magistrada es impecable y su examen ante el Consejo de la Magistratura es brillante. Pero es cuñada del periodista de investigación Hugo Alconada Mon.
No es la primera arbitrariedad, absolutamente irracional, del presidente. En los primeros meses de gestión, el titular del ANSES, Osvaldo Giordano, fue expulsado luego de que su esposa, la diputada nacional Alejandra Torres, votara en contra de varios artículos de la Ley Ómnibus. Pero la postergación de Michelli es especialmente preocupante, por el nivel de politización en que se encuentra la Justicia y, sobre todo, por la cantidad de vacantes que todavía hay para cubrir.
Hasta las 35 designaciones recientes, quedaban (desde hace por lo menos cuatro años) 337 cargos en la Justicia Federal y Nacional: 200 vacantes para jueces, 72 para fiscales y 65 para defensores oficiales.
Además, es imprescindible completar la Corte de Justicia, con dos vacantes desde las renuncias de Elena Highton (2021) y Juan Carlos Maqueda (2024). Sin olvidar que el Procurador General de la Nación es Eduardo Casal, quien ocupa el cargo de manera interina desde el 31 de diciembre de 2017. Es decir, es un tema institucionalmente muy serio.
"Lo que empezó con el viaje de su mujer en el avión oficial se fue multiplicando hasta evidenciar un entramado de corrupción"
La Justicia Federal es territorio de poder, y los gobiernos tratan de poblarla con magistrados afines, hábiles políticamente, pero no necesariamente muy sólidos como juristas y propensos a responder favorablemente a los pedidos que le lleguen desde el Ejecutivo de turno.
Justamente, en estos días, cuando Javier Milei tiene la posibilidad de designar a tantos magistrados, los acuerdos con la oposición son imprescindibles y, con lo ocurrido con la jueza Michelli, para las instituciones se plantea una prueba de transparencia. Y los pronósticos son sombríos.
Justamente, el muy cuestionado e influyente juez Ariel Lijo viajó a París con el ministro de Justicia, Juan Bautista Mahiques, para exponer ante el plenario del Grupo de Acción Financiera Internacional. ¿Una casualidad o una oportunidad para negociar desde lejos?
Lijo, experto en el manejo de los tiempos políticos, tiene a su cargo la causa por los desaguisados de Adorni. Además, su postulación para la Corte, en 2024 junto con Manuel García Mansilla en la Corte Suprema fracasó, por el rechazo en el Senado, especialmente. Milei los nombró en 2025 por decreto en comisión, pero Lijo no asumió y García Mansilla lo hizo, pero renunció al poco tiempo.
Insatisfacción ciudadana
Un estudio de la Universidad de San Andrés, señala que la mitad de los argentinos está insatisfecha con los poderes del Estado: Diputados, 50%, Poder Judicial, 48%, Poder Ejecutivo, 47% y el Senado, 46%. Son datos de la realidad del humor social.
Tanto el presidente como el ministro Luis Caputo se enojan con los medios de comunicación porque no participan del entusiasmo oficial con sus supuestos logros y consideran que son mercenarios. No aclaran mercenarios de quién.
El mismo estudio de la Universidad de San Andrés indica que los funcionarios que registran mayor imagen negativa son Manuel Adorni (72%), Karina Milei (72%) y Luis Caputo (56%). En general, el estudio abarca los tres últimos períodos presidenciales y estima que comparando el tercer año de Milei con los de Mauricio Macri y de Alberto Fernández, todos corren parejo en cuanto a nivel de satisfacción, con leve ventaja para Juntos con el Cambio y aplazo para el peronismo. Ninguno para descorchar champan.
El frenazo a la inflación es un mérito de este gobierno. La macroeconomía arroja datos favorables. La euforia no llega a la gente. Una inflación mensual en torno de 2,1% y una interanual del 33,2%, el dólar estable y el Producto Bruto Interno con un crecimiento del 0,7% en el primer trimestre son de largo plazo. Pero los problemas del día a día son la falta de trabajo, la corrupción y los bajos salarios. Y las políticas que generan el mayor nivel de insatisfacción son Salud (75%), Educación (75%) y Obras Públicas (74%). Las que más llegan a la gente.
La única verdad es la realidad. Y ninguna retórica, ni bombardeo a través de las redes cambia la experiencia de la gente.
Y, claro los videojuegos y las jubiladas prestamistas de Adorni no hacen más que echar leña al fuego.