inicia sesión o regístrate.
La historia sucedió en la localidad de José León Suárez , en el partido bonaerense de San Martín los días 9 y 10 de junio del año 1956. Un fusilamiento de prisioneros ejecutado por fuerzas policiales contra militantes de la Resistencia Peronista.
El día 16 de septiembre del año 1.955, el peronismo, que gobernaba el país, había caído derrocado por la así denominada Revolución Libertadora, liderada al principio por el general Eduardo Lonardi y poco después, por el general Pedro E. Aramburu y el almirante Isaac Rojas. El hasta entonces presidente Juan D. Perón abandonaba el país e iniciaba un largo exilio, que se prolongará hasta su primer regreso, en 1972, y el definitivo, en 1973.
Apenas derrocado el gobierno, comienza lo que se conoce como Resistencia Peronista, que adopta distintas formas de lucha política. Una de ellas se expresó en los cuarteles y unidades militares. En aquellos días del mes de junio del 56, se inicia un levantamiento contra el gobierno militar encabezado por los generales Juan José Valle y Raúl Tanco.
El intento comenzó en el Regimiento de Infantería del Ejército en La Plata y en la Escuela de Suboficiales Sargento Cabral, en la ciudad de Buenos Aires, lo que se prolongó a la Escuela de Mecánica del Ejército y a los cuarteles de Palermo, ambos también en la ciudad de Buenos Aires. Incluso se intentó volar un arsenal. Hubo otros conatos en Santa Rosa, La Pampa, en Rosario de Santa Fe y en algunas localidades de la Provincia de Buenos Aires, en las cuales civiles y militares se apoderaron de estaciones de radio y puestos policiales.
Rápidamente se notó que los grupos rebeldes carecían de preparación y de unidad. Ese fue el principal motivo de su fracaso en pocas horas. El gobierno reaccionó con dureza e implantó la ley marcial, una especie de autorización administrativa y procedimientos sumarios, posibilitando que se condenara a muerte a los líderes de la revuelta y a todos los sospechosos; alguna vez podría servir para justificar lo que estaba por pasar. Un detalle. Los fusilamientos que son el objeto de esa nota se habrían concretado horas antes que entrara en vigor dicho instituto.
Ese fue el previsible destino del general Valle. Nuestra historia de hoy encenderá las luces sobre un grupo de civiles detenidos la madrugada del 10 de junio en una casa de departamentos de la localidad de Florida, en el Gran Buenos Aires. En orden alfabético, ellos fueron: Benavídes, Reinaldo; Brion, Mario; Carranza, Nicolás; Chiano, Rogelio; Garibotti, Francisco; Gavino, Norberto; Giunta, Miguel Angel; Lizaso, Carlos; Livraga, Juan Carlos; Rodríguez, Vicente y Troxler, Julio.
La información reunida entonces permite afirmar, como probable, que la policía bonaerense sospechaba que esos civiles podían estar relacionados con el general Tanco, sindicado como uno de los líderes del levantamiento. Esa era la pregunta que se les hacía en las entrevistas, en la comisaría de San Martín, en la que estaban detenidos.
Ya entrada la noche del mismo día, el jefe policial Rodríguez Moreno recibe la orden telefónica: debía fusilar a todos los detenidos en algún descampado. A estos fines, dispone que todos sean subidos a un camión, custodiado por trece policías armados con Máuser; y que los respalde una camioneta con personal suficiente.
Hace frío: cero grados. Escribe Rodolfo Walsh en su libro Operación Masacre (1957) (*): " Por el borde del baldío hacen caminar a los detenidos. Los vigilantes los empujan con los cañones de los fusiles. La camioneta entra en la calle y les alumbra las espaldas con los faros Ha llegado el momento "
El relato sigue: los policías no les dicen nada a los detenidos, que van caminando lentamente; algunos se quedan quietos y otros corren. Ahí empiezan las descargas. Después, sobre los cuerpos tendidos, hay nuevos disparos para terminar con ellos. Uno en especial les llega a decir a los verdugos que no lo dejen así, que lo maten; y eso pasa. Brion, Carranza, Garibotti, Lizaso y Rodríguez murieron en los basurales de José León Suárez. En cambio, Benavídes, Chiano, Díaz, Gavino, Giunta, Livraga y Troxler (**) sobrevivieron corriendo sin rumbo en la penumbra.
Walsh empieza a pensar en su investigación y en su libro, a partir de una frase que oye en un local donde se jugaba al ajedrez: "Hay un fusilado que vive". Eso fue suficiente para que hiciera todo lo posible para ubicarlo y entrevistarlo. Era Juan Carlos Livraga, al final, el único que vive todavía hoy, a sus 96 años, en los Estados Unidos. Lo mismo hizo con Giunta y De Chiano. Los dos primeros le contaron todo lo que pasó: ninguno sabe o recuerda cómo fue que caminaron y después corrieron por un callejón y el campo en medio de las balas. Giunta, que habló con desgano, le dijo al periodista que se sentía lastimado, porque es un hombre decente y, además, no era peronista.
Además de los nombrados, pudo ubicar a otras dos víctimas: Gavino y Díaz, aunque no habló con ellos. Lo que sucedió después con la investigación fue mérito suyo y, como él mismo lo destaca, de Enriqueta Muñiz, que le prestó una colaboración esencial. Ella lo ayudó a buscar y descubrir lo que fue la escena del crimen; los caminos, la zanja y el basural.
"Operación Masacre" tuvo varias formas. A su autor no le fue fácil encontrar alguien dispuesto a publicarlo. Empezó a hacerse por entregas en una hojita gremial, de color amarillo, mal diagramada, según él, que se vendía en los quioscos; después se publicó, también por entregas, en el diario "Mayoría", entre mayo y julio del año 1.957. El formato de libro debió esperar un tiempo más.
Setenta años después
El día 23 del pasado mes de junio de este año, el Juzgado Federal N° 2 de San Martín, a cargo de Alicia Vence, dictó sentencia en el caso juzgado en el expediente n°41.041/22, caratulado "Fusilamientos de José León Suárez". No fue un proceso penal, sino un "Juicio por la Verdad". En él, después de escuchar la exposición de las partes interesadas y de producir la prueba ofrecida, entre ellas, los testimonios de una de las víctimas y de los familiares de las otras, el caso de los fusilamientos fue declarado crimen de lesa humanidad; el Estado argentino fue declarado responsable de la planificación, de la ejecución y del encubrimiento posterior.
Además, la parte resolutiva de la sentencia dijo que los responsables máximos de los hechos fueron el general del Ejército, Pedro Eugenio Aramburu y el almirante Isaac Rojas, de la Armada Argentina. Otros responsables de menor jerarquía fueron los jefes policiales Desiderio Fernández Suárez, Rodolfo Rodríguez Moreno y Juan Constantino Guaranta.
Se aclaró que la dictada no era una condena penal; que, de haberlo sido, los responsables afrontarían pena de prisión perpetua, por los delitos de Allanamiento ilegal; Privación ilegítima de la libertad; Homicidio agravado por alevosía, cinco hechos; y otros siete casos de Homicidio agravado por alevosía, en grado de Tentativa, todo ello en concurso real. La misma sentencia ordenó varias medidas de reparación: la creación de sitios de memoria; la colocación de placas conmemorativas; la rehabilitación del honor de las víctimas; la difusión educativa y el registro oficial de víctimas de violencia estatal.
Los fundamentos de la sentencia se conocerán el jueves16 de julio.
Se ha citado, como antecedente de este caso y de esta sentencia, otro "Juicio por la Verdad", en la Provincia del Chaco, en el año 2.022. En él, el objeto fue el caso conocido como "Masacre de Napalpí", en julio de 1924, cuando fueron asesinados centenares de indígenas qom y mocoví que protestaban por las condiciones de esclavitud en que vivían.
El autor
Rodolfo Walsh fue un escritor y periodista argentino, nacido en Choele Choel, Río Negro, en 1.927. Operación Masacre fue el primero de tres libros paradigmáticos del periodismo de investigación. Los otros dos fueron "Quién mató a Rosendo" y "El Caso Satanovsky". También escribió novelas del género policial, como fue el caso de "Variaciones en rojo", reeditada recientemente, entre otras obras.
Rodolfo Walsh fue asesinado y desaparecido el 25 de marzo de 1977. Un Grupo de Tareas lo emboscó en la intersección de la Avenida San Juan y Entre Ríos de la Ciudad de Buenos Aires. Por entonces vivía en la localidad de San Vicente. El día anterior, había distribuido su conocida "Carta de un escritor a la Junta Militar". En los registros permanece como desaparecido. Gillespie, en su obra "Soldados de Perón", dice sobre Walsh que, al momento de su detención, era segundo oficial montonero y encargado de información de esa organización.
Históricamente, la violencia política nos provocó enormes daños como sociedad, incluso desde antes de la Organización Nacional. Sobre la resistencia peronista y los fusilamientos de José León Suárez puede verse las obras de Alain Rouquié, "Poder Militar y Sociedad Política en Argentina"; de Julio Sierra, "Fusilados"; de José P. Feinmann, "La Sangre Derramada" y Vicente Di Maggio, "Cefaléutica de Buenos Aires" (2.022).
(*) Operación Masacre fue llevada al cine en 1973, dirigida por Jorge Cedrón y escrita por Cedrón y Walsh, y protagonizada por Norma Aleandro y Carlos Carella. Fue filmada en la clandestinidad durante la dictadura de Lanusse en 1972.
(**) Julio Troxler era oficial de la Bonaerense. Sobrevivió a la masacre, pero fue asesinado en septiembre de 1974 por la Triple A.