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El 11 de diciembre de 1815 en la Sala Capitular, se reunía la Asamblea Electoral, presidida por el deán José Alfonso de Zavala. La asamblea conformada por los electores del pueblo y su campaña, tenía el objetivo de nombrar a los diputados que representarían a Salta en el Congreso General Constituyente a instalarse en la ciudad de Tucumán.
La elección recayó en el coronel José de Moldes y los doctores José Ignacio Gorriti y Mariano Boedo. Dicha elección se efectuaba de acuerdo a las prescripciones del Estatuto Provisorio, otorgando poder e instrucciones a los diputados para su desempeño en la magna asamblea.
Doctor Mariano Joaquín Boedo
Nació en Salta el 25 de julio de 1782. Su padre Manuel Antonio Boedo García, era oriundo de Galicia, y su madre, salteña María Magdalena Aguirre y Aguirre. Los primeros estudios los hizo en su ciudad natal, demostrando en los mismos, dedicación e inteligencia. Más tarde prosiguió su educación en Córdoba en el Seminario Conciliar de Nuestra Señora de Loreto. Su estadía allí, duró tres años, en virtud de su óptimo rendimiento académico, sus padres decidieron enviarlo a la Universidad Mayor Real y Pontificia San Francisco Xavier de Chuquisaca. En este lugar demostró ingenio y profundo talento, en 1804, se recibió de Licenciado en leyes civiles y teología.
Esta titulación le permitió acceder al cargo de Secretario de la Real Audiencia de Charcas, designación que le posibilitó continuar con sus estudios universitarios y obtener el título de abogado en 1805. En la Universidad de Chuquisaca cultivó la amistad de sus condiscípulos, particularmente con el joven Mariano Moreno, con quien compartía el temperamento fogoso y bravío y los mismos objetivos e ideales políticos. Concluidos los estudios, se trasladó a Salta.
En esta ciudad, recibió las noticias de los sucesos de la jornada del 25 de mayo de 1810 con alborozo, y decidido a abrazar la causa de la emancipación americana, adhirió a los principios de la Revolución de Mayo. En el Cabildo Abierto del 19 de junio, que se reunió para tratar la incorporación de un diputado a la Junta porteña, intervino con fervor, prestando su voto conjuntamente con el cuerpo de abogados, manifestando que todo él "se hallaba penetrado de los mismos sentimientos del Cabildo de Buenos Aires, y en consecuencia era de parecer que inmediatamente se mande el Diputado que exige".
"La elección recayó en el coronel José de Moldes y los doctores José Ignacio Gorriti y Mariano Boedo".
El coronel Juan Martín de Pueyrredon, nombrado el 3 de agosto de 1810, gobernador de Córdoba, lo nombró asesor letrado y quedó a cargo de la Intendencia cuando aquel fue designado presidente de Charcas. Aunque el tiempo en que desempeñó este cargo fue breve, su gestión fue correcta, mereciendo elogios de aprobación. Cesó en su interinato ante la designación del nuevo gobernador propietario de Córdoba, don Diego de Pueyrredón y regresó a Salta. En 1812, Manuel Belgrano encomendó a Boedo el gobierno y tesorería de la ciudad de Salta.
En 1813, fue electo miembro del Cabildo de Salta, y en fecha 13 de marzo dispuso las honras fúnebres a los caídos en la jornada del 20 de febrero en el campo del Honor, en la memorable batalla ganada dicho día.
La designación de Martín Güemes como gobernador de la Provincia, efectuada por el Cabildo el 6 de mayo de 1815, promovió un conflicto en Jujuy, ciudad que se negó a reconocerlo en tal carácter, aduciendo el no haber intervenido en su elección. El conflicto evidenciaba la rivalidad existente entre ambas ciudades y el objetivo jujeño de lograr su autonomía.
Diversas gestiones para llegar a la concordia entre ambas partes, fueron infructuosas. Hubo necesidad de nombrar dos comisionados para resolver el asunto y establecer las bases a las que debían sujetarse las partes. Representante de Jujuy fue el canónigo Juan Ignacio Gorriti, y por Salta el doctor Pedro Antonio Arias de Velásquez. Esta mediación no llegó a ningún acuerdo. En 16 de setiembre se designó a Mariano Boedo en la comprensión que vencería los escollos y conseguiría la unión de Jujuy y Salta. Boedo acalló los ánimos exaltados, y junto con el doctor Manuel del Portal, representante jujeño, el 18 de setiembre de 1815, en la Sala Capitular de Jujuy se reconocía el nombramiento de Güemes como gobernador de la Provincia.
"La designación de Martín Güemes como gobernador de la Provincia promovió un conflicto en Jujuy".
En el año 1816, se desempeñó como Asesor. La óptima solución del pleito entre Güemes y la ciudad de Jujuy, otorgó prestigio a Boedo e influyó para que se lo nombrara representante de Salta ante el Congreso que tendría por sede a la ciudad de Tucumán. El 2 de mayo de 1816, se aprobó por unanimidad su incorporación, previo juramento.
En la firma del acta de la independencia el 9 de julio, Boedo ejercía la Vicepresidencia del Congreso. Participó en la comisión revisora de nuevos impuestos de la gobernación de Cuyo, Salta y Jujuy y en la de Aranceles y Derechos de Aduana. Abogó por la eximición del cobro del plan de arbitrios en atención que el estado de guerra en Salta, dificultaba su percepción. Actuó en la revisión del Reglamento del Congreso y en la numeración y arreglo de sus artículos. Fue siempre relevante su intervención en los debates en el Congreso, el que presidió en enero del año 1817. Junto a los diputados Gascón y Serrano, revisó, metodizó y corrigió el Reglamento presentado para su sanción.
Dejó su banca por problemas de salud. El 7 de noviembre de 1818, fue reemplazado por Marcos Salomé Zorrilla. Su salud resentida le impidió regresar a su ciudad natal. No volvió a ocupar cargos públicos y permaneció en Buenos Aires hasta su fallecimiento el 9 de abril de 1819. Tenía 36 años. Había casado con Javiera Lesser del Castillo y fue padre de tres hijos. Sus restos se hallan sepultados en la Basílica Menor de San Francisco.
Doctor y General José Ignacio Gorriti
Nació en la ciudad de Jujuy el 30 de julio de 1770. Su padre Ignacio de Gorriti, era natural de Azcoitía, en Guipúzcoa, perteneciente al País Vasco, y su madre María Feliciana de Cueto y Liendo, natural de Jujuy. Transcurrió su infancia en la ciudad natal, recibiendo educación con los padres franciscanos, luego ingresó al Real Convictorio de Monserrat en Córdoba y más tarde cursó estudios en la Universidad de Chuquisaca, dedicándose a la carrera de Leyes, donde obtuvo los títulos de Bachiller, Licenciado y Doctor en Sagrados Cánones.
"El Cabildo produjo una revolución contra Güemes, motivando su renuncia. A su regreso el gobernador aplastó la revuelta".
Regresó a Salta, para administrar la finca familiar de Horcones y organizar una rica biblioteca. En este tiempo, se hizo conocido por su honradez, su desempeño en los deberes y responsabilidades de hijo, hermano y vecino, modelo de virtudes y consejero.
Inspirado por jóvenes enfervorizados por los ideales americanos, adhirió a los principios que en 1810 apoyaron la causa de mayo. Esto se tradujo no solo de palabra sino con su fortuna.
En Salta formó la Partida de Baqueanos para el Ejército del Norte y el primer Cuerpo de Patriotas Decididos que se incorporó a las filas de Güemes. Junto a éste peleó contra el realista en los Valles Calchaquíes. Fue corresponsal de Ildefonso de las Muñecas y de Bernardo de Monteagudo. Alojó y ayudó con dinero, ganado, mulas y alimentos para la tropa a Antonio González de Balcarce y Juan José Castellli en su paso por Salta. Colaboró con Belgrano, actuó en Las Piedras y en Tucumán. Fue eficaz colaborador en la Batalla de Salta y prosiguió combatiendo en la guerra de guerrillas comandada por Martín Güemes.
En 1816, el pueblo de Salta lo eligió diputado al Congreso de Tucumán, teniendo en el mismo una importante actuación tanto en los debates como en las decisiones. Su nombre aparece en las sesiones secretas celebradas entre julio y agosto de 1816.
En 1817, con el Congreso en Buenos Aires, renunció a su cargo de Diputado para volver a Salta y continuar su lucha contra los realistas, conceptuando ser más útil sus servicios a la Patria poniendo su espada y su pecho al lado de Güemes.
Desde la disolución del Congreso en 1819 y hasta 1821, fue ministro de Güemes, posteriormente fue nombrado gobernador interino en instancias en que nuestro prócer se retiraba en campaña contra Bernabé Aráoz en Tucumán. En conocimiento que el enemigo penetraba por Humahuaca, organizó una fuerza de 600 hombres y delegó el mando en el Cabildo y partió raudamente, rodeando por completo la quebrada. Luego de dos días de asedio y combates parciales, se rindieron 4 jefes, 12 oficiales, 400 soldados incluido el coronel Marquiegui. El resto de la tropa realista debió volver a su antigua posición en el Alto Perú. Una rotunda victoria en la jornada del 27 de abril de 1821, que se recuerda como el Día Grande de Jujuy. Se recuperaron armas y ganado que fueron restituidos a sus dueños.
El Cabildo de Salta produjo una revolución contra Güemes, motivando su renuncia. A su regreso el gobernador aplastó la revuelta y le comisionó en la organización del cuartel de El Chamical. Estando en esta tarea, recibió a Güemes, herido de muerte, prestando servicios en su hora postrera.
Entre 1821 y 1823 fue un progresista gobernador, fusiló a ladrones y saqueadores, evitó la repetición de movimientos revolucionarios, formó una comisión filantrópica de vacunación para propagar sus beneficios en la población salteña. Como amigo personal de Güemes mandó celebrar las honras fúnebres, oportunidad en que pronunció un panegírico.
En 1825, fue gobernador delegado por ausencia de Arenales. Entre 1827 y 1829, gobernó por segunda vez con gran eficacia: introdujo la vacunación antivariólica, fomentó la educación y la beneficencia, legisló sobre el ejercicio de la medicina, la sepultura y los nombramientos e incompatibilidades en el Poder Judicial. Sería nuevamente gobernador en 1831, debiendo emigrar a Bolivia y en la pobreza, a causa de las derrotas que le infligiera Facundo Quiroga. Falleció en Charcas en 1835. Había casado con doña Feliciana Zuviría, habiendo dos niñas de este matrimonio.
Con la espada y con la ley en las manos, estos salteños contribuyeron al sostén de la emancipación de estas tierras, en un derrotero sembrado de notables logros.
A José de Moldes, el Congreso no le permitió incorporarse pese a los reclamos de sus pares y de Güemes. Pero esa, es otra historia.