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Hay palabras que creímos ya desterradas del diccionario de nuestra vida democrática. Palabras que ponían nombre a prácticas políticas que buscaban, en el teje y maneje del poder, asegurar la permanencia de quienes ya lo ejercían: "Ley de Lemas", "colectoras", "proscripción". Son esas palabras que estaban y que hoy, lamentablemente, vuelven a tener plena vigencia en nuestra provincia.
Hace unos años, en Salta reformamos nuevamente la Constitución Provincial para, entre otras cosas, limitar los períodos de gobierno de gobernadores e intendentes. Una saludable, aunque a mi juicio insuficiente, iniciativa que nos hacía pensar en una mejora en la calidad institucional en la administración de la cosa pública.
Hace unas semanas se sancionó, a instancias del Ejecutivo provincial, la "Ley de Participación Democrática", para nosotros una nueva "Ley de Lemas". Esta ley, al contrario de aumentar la participación de los ciudadanos salteños en la vida democrática, la limita y la diluye. Como en el Juego de la Oca, volvemos diez casilleros para atrás, remontándonos a los años 90, donde la vigencia de este tipo de prácticas era habitual y que, después de mucho trabajo, se logró desterrar.
Diluye nuestra participación porque, al momento del voto, lo haremos por alguien quien eventualmente lo cederá, sin nuestro permiso, al candidato de su mismo espacio que haya sacado más votos que aquel.
"Hoy no necesitamos dirigentes que busquen la permanencia en el poder a toda costa".
Limita, y de esa manera proscribe, la presentación de candidatos a gobernador, toda vez que condiciona esas candidaturas a que el partido tenga listas completas (concejales, intendentes, diputados y senadores) en todos los municipios de, al menos, quince departamentos de la provincia. ¿Por qué quince y no todos? ¿O uno o cinco? ¿O Capital más uno de la Puna, más otro de los Valles Calchaquíes y otros del norte, sur y este de la provincia? Son quince y el argumento es solamente el capricho del cerebro que redactó la ley. Acá, de nuevo, es la palabra PROSCRIPCIÓN, en este caso de potenciales candidatos. Y no me refiero al caso del actual gobernador; esa discusión pasa por otro lado.
La Ley de Participación Democrática fue sancionada con la oposición de un puñado de diputados y de un solo senador. Clara fotografía del funcionamiento de nuestra Legislatura "en modo escribanía" del Ejecutivo provincial.
El Partido de la Reconquista viene a cambiar la lógica del ejercicio del poder en Salta. Queremos un cambio profundo en la manera de ejercerlo, fortaleciendo las instituciones y respetando la división de poderes.
"Claramente esta ley atenta contra principios de nuestra Constitución: el voto directo".
Nos manejamos con una ecuación muy simple: a más fortaleza de las instituciones, menos personalismos. Para próceres ya tenemos suficientes; Güemes encabeza esa lista porque comprendió que el interés de la Patria estaba por encima de cualquier interés personal y por eso se ganó su lugar en nuestra historia.
Hoy no necesitamos dirigentes que, creyendo que son únicos e irremplazables, busquen el reconocimiento o la permanencia en el poder a toda costa. Es la hora del servicio al bien común.
Como partido político hemos presentado ante la Corte de Justicia de la Provincia una Acción Popular de Inconstitucionalidad en contra de la Ley de Participación Democrática. Vemos claramente que esta ley atenta contra principios de nuestra Constitución: el voto directo, la simple mayoría de sufragios y el principio de igualdad ante la ley en materia de derechos políticos (artículos 142, 171 y 13, respectivamente, de la Constitución de la Provincia de Salta).
Ante el avasallamiento de los derechos del individuo por parte del Estado solo nos queda la Corte. Es ella la que debe salvaguardar la Constitución y los principios republicanos.
Esperamos que esta vez… ¡Sea justicia!