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El caso de Lucía Sosa, una trágica historia de muertes infantiles

Una historia oscura que insinúa una patología criminal. Tuvo seis hijos con distintos padres; tres de ellos murieron, muy pequeños, en forma sospechosa. 
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Entre los años 2005 y 2008, Canal 13 emitió con buenos números la serie "Mujeres asesinas". Tan es así que se mantuvo durante cuatro temporadas, llegando a los setenta y ocho episodios unitarios. La producción fue de Polka y el guion se basó en un libro de Marisa Grinstein. La temática eran casos policiales reales dramatizados.

Entre otros, fue dirigida por Daniel Barone, Jorge Nisco y Alberto Lecchi. Se trató de contar cada historia sin tratar de justificar los crímenes cometidos. Esta serie tuvo una secuela en México. Sin embargo, en ninguna de las dos versiones se incluyó un caso de características similares al de Lucía Sosa, esta mujer que tiene entre 43 y 44 años, que hace unos días está detenida en General Madariaga, Provincia de Buenos Aires, por un caso supuestamente cometido por ella en perjuicio de una hija menor, en Villa Gesell, no muy lejos de la citada localidad.

Sosa nació en Formosa. En las distintas investigaciones en que fue mencionada, consta que tuvo seis hijos, de distintos progenitores. La mayor fue Rocío de quien la madre perdió la custodia. El segundo fue Lucas, que ahora tiene diecisiete años, dado en adopción.

Candela, la tercera, murió a los seis meses de edad, en 2013. Yazmín, la cuarta, falleció a los once meses de edad, en 2016. El quinto es un varón que ahora tiene cuatro años y que fue resguardado por las autoridades como consecuencia de lo que le pasó a su hermana Isabella, que murió en julio de este año, cuando tenía dos años.

En cuanto a los padres, no hay datos del de la hija mayor ni el de Lucas. Héctor Picard es el padre de Candela y Yazmín. José Aguirre, su actual pareja, es el padre del niño de cuatro años y de Isabella.

Antes de Isabella

En el caso más reciente, a cargo del fiscal Juan Pablo Calderón, éste pidió la detención de Sosa, que luego dispuso el Juez de Garantías, Leopoldo Mancinelli. Isabella murió en la casa donde vivía con su familia. La madre dijo que se había bronco aspirado con la mamadera. La autopsia practicada estableció otra causa de muerte: estableció que la menor falleció por asfixia obstructiva mecánica. La madre fue acusada del delito de "Abandono de persona agravado por el vínculo" y se negó a declarar.

Como consecuencia de la muerte de Isabella, se reactualizó que años atrás, la madre y Picard, que era entonces su pareja, fueron acusados de la muerte de su hija Yasmín. Ella y su marido desaparecieron de su domicilio y se mantuvieron prófugos de la justicia durante dos años. Fueron detenidos y llevados a juicio. En el año 2018, fueron absueltos por falta de pruebas, por el Tribunal Oral Criminal N° 3 de Mar del Plata, integrado por los jueces Juan Manuel Sueyro, Mariana Irianni y Fabián Riquert.

El fiscal de ese caso acusó a la pareja de abusar sexualmente y provocar la muerte de Yazmín. Según el primer voto del juez Sueyro, ello no se había probado, ni surgía de los análisis médicos e informes periciales evidencia de una muerte violenta de la víctima, que pudiera ser atribuida a los padres. En ese voto, el juez añadió que todo lo que circula en las redes sociales no es prueba, sino opinión. Por todo, propuso la absolución de los acusados por aplicación del principio de la duda.

Lo que también fue reactualizado, fue que en todos los casos en que a Sosa le fueran retirados sus hijos, había alertas de maltrato, de violencia o vulnerabilidad. Los menores fueron alojados en hogares o bien, dados en adopción legal.

Lo mismo sucedió con una conducta constante de la madre, Lucía Sosa, porque antes del final, había llevado a Yazmín al hospital muchas veces, por cuadros respiratorios agudos, tales como neumonía y bronquiolitis.

Las denuncias de Rocío y Lucas

Sobre Picard, hubo novedades la semana que pasó, porque Rocío, la mayor de las hijas de Sosa, dijo a la fiscalía que cuando tenía 7 años, el antes nombrado abusó de ella, cuando convivía con su madre. Agregó que, cuando eso pasó, su progenitora estuvo presente y no intervino para nada. Como era previsible, tanto su madre como el autor del hecho la amenazaron para que no dijera nada. Es esperable que se inicie contra él otra investigación por esta denuncia.

Apenas conocida la muerte de Isabella, Lucas Ruiz, uno de los hijos mayores de Sosa, hizo declaraciones periodísticas, diciendo que ella "es una persona agresiva, sin corazón" (sic); "no podés tener tres hijos y asesinarlos" (sic); "no es apta para tener hijos"; dijo que se sabía que, si su madre no fuera internada o cayera presa (sic), todo volvería a pasar.

Estas duras expresiones fueron el principio. Lucas refirió que, cuando iba a visitar a su madre con el fin de revincularse con ella, sufría violencia física; que lo golpeó el día de su tercer cumpleaños; que le prohibía decirle mamá a su madre adoptiva; que a pesar de todo eso, el fuero de familia (textual) insistió diez años en la re-vinculación. Terminó diciendo que él siempre pidió no volver a verla, por el miedo que le tenía.

Hay otro testimonio que también es perjudicial para la madre. Héctor Picard, quien fuera su pareja, dijo que cuando él estaba en la casa que compartían, parecía que Sosa cuidaba a sus hijos, pero que, apenas él salía y ella quedaba sola, se convertía en otra persona. Lo dijo porque en este último caso, los chicos terminaban en el hospital por motivos de salud, por neumonía o bronquiolitis. Les daban de alta y para justificarse, ella le decía que los llevaba por precaución.

Hasta ahora, la actual pareja de la detenida, Javier Aguirre, fue el único que la favoreció. Preguntado por los periodistas, les dijo que creía que lo que pasó con su hija fallecida fue algo fortuito, un accidente. Recordó que el día en que eso pasó, él regresó de su trabajo a las 14 y 30. Su hija estaba tendida en la cama. Él le tomó el pulso y advirtió que no tenía latidos. Por eso, la alzó, salió a la calle a pedir ayuda y así pudo llevarla a un hospital. Contestó otras preguntas diciendo que no sabía nada de la vida anterior de Sosa y que no conocía (al hijo de ella) Lucas.

En todos estos años, Lucía Sosa, fue solo ama de casa. No trabajó por su cuenta ni en relación de dependencia durante todo ese tiempo.

El caso de su hija Candela había sido incluido en la acusación en contra de Sosa y Picard en la justicia de Mar del Plata. Los dos fueron absueltos, lo cual impide que puedan ser juzgados nuevamente por ello.

En esta nueva investigación, por otra hija menor que Sosa tenía a su cargo, una primera línea a trazar sería hacia Formosa, que fue donde nació y creció; donde tuvo su primera hija. De los lugares donde vivió, podrá obtenerse la información concerniente a la condición socioeconómica en la que pasó toda su vida, la composición de su grupo familiar, etc.

La sombra de una patología

Si Sosa fue ama de casa, entonces sus parejas o esposos fueron quienes sostenían esos hogares con sus ingresos. En Gesell, antes de este último caso, la principal acusada ya contaba con un accionar repetido con sus hijas y sus recurrentes visitas a hospitales, en general por las mismas enfermedades, que o no eran tales o no tenían la gravedad que se requiere para una internación.

Igual, en este y en todos los casos, queda a cargo del fiscal obtener las pruebas sobre las que luego pretenda basar una acusación ante el tribunal de juicio. En cuanto a la defensa, la información disponible es escasa. Pareciera ser que está a cargo de un defensor público, es decir, uno pagado por el Estado para asistir a personas sin recursos y que, además, no se ha designado un defensor de confianza o particular para que la asista.

Una sombra extraña sobrevuela cierto patrón de conducta de Lucía Sosa. Es el Síndrome de Mucha usen, o Muchausen, que es una enfermedad mental que consiste en un trastorno grave, por el que una persona simula, exagera, inventa o se produce intencionalmente enfermedades físicas o psiquiátricas para asumir el rol de enferma. A veces, la enfermedad se impone a otra persona, en general, bajo la forma de maltrato infantil, o abuso de personas vulnerables.

Si es la madre, suele someter a su hijo/a a exámenes o tratamientos médicos innecesarios, dolorosos o peligrosos, lo que debiera constar en las historias clínicas. Son capaces de provocar síntomas reales; a los ojos de los demás, parecen personas muy comprometidas ante el médico tratante y después, ante la sociedad.

Hace ya algunos años, Sosa y Picard fueron filmados al frente de protestas con carteles y pancartas pidiendo con vehemencia que les devolvieran los hijos, de cuya guarda y custodia habían sido apartados por los distintos actos de violencia. Ambos dan el mismo perfil de las patologías mencionadas precedentemente.

Como el dolo no se presume; y en este nuevo caso, Lucía Sosa será considerada inocente mientras no se pruebe lo contrario, la carga de la prueba y de la verdad objetiva recae sobre la fiscalía. Su teoría del caso le impondrá demostrar la existencia del hecho y la responsabilidad penal; si la imputada tiene la enfermedad antes mencionada o no, etc. Ahí se sabrá si las graves sospechas instaladas por los noticieros tienen su correlato en pruebas idóneas para justificar un juicio y una grave condena.

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