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El campeonato mundial de fútbol tuvo vastas consecuencias políticas, trasuntadas en diferentes planos. Pero más allá de su significado deportivo, el campeonato ratificó una particularidad, exhibida festivamente en las calles: en un país signado por la dualidad entre la pujanza de su sociedad y el desprestigio de sus instituciones, el seleccionado nacional, una estructura estable que desde hace décadas se va renovando periódicamente en su integración para adecuarse al paso del tiempo, es la institución más respetada de la Argentina.
Su desarrollo reveló un reposicionamiento de la Argentina, que exhibe una mayor relevancia en el nuevo escenario mundial, producto de una reconfiguración geopolítica en curso a escala global. En esa visualización no puede subestimarse la gravitación de la política exterior del gobierno de Javier Milei, signada por su alineamiento con Donald Trump, que está en la raíz del conflicto desatado con Brasil.
Un reflejo de este reacomodamiento fue la notable repercusión internacional alcanzada por el inédito gesto de los jugadores de la selección nacional que, en la celebración del triunfo contra Inglaterra, enarbolaron la bandera argentina con la imagen de las islas Malvinas.
Una nítida expresión de esa repercusión fue la nota publicada en "The Guardian" de Londres, que planteó que las islas en litigio no podrán ser eternamente inglesas y que Gran Bretaña está forzada a aceptar negociaciones con la Argentina para encontrar una solución diplomática al conflicto.
Pero las consecuencias de esa bandera desplegada en un estadio de fútbol en Estados Unidos hubieran sido apenas simbólicas sin esa reconfiguración en el escenario mundial. La nueva estrategia de seguridad nacional de Estados Unidos, que fija la prioridad del hemisferio americano y la vigencia de la "doctrina Monroe", es un punto de inflexión cuya proyección abarca el tema Malvinas.
En esta nueva visión, el control de los tres pasos interoceánicos situados en este hemisferio se transformó en un tema central para la seguridad nacional estadounidense. Esto explica la obsesión de Trump por la presencia china en el canal de Panamá y el interés en Groenlandia para avanzar en el control del Ártico.
El estrecho de Magallanes multiplica su valor estratégico. Estados Unidos, que abandona como prioridad su compromiso con la OTAN en la defensa del Atlántico Norte, empieza a revisar sus intereses en el Atlántico Sur, que incluyen el conflicto de Malvinas. La alianza estratégica con la Argentina encuentra allí un motivo adicional para su consolidación.
Otra lectura de este episodio protagonizado por la selección fue la ratificación de la importancia del "softpower" (poder blando) en la política mundial. El peso de la opinión pública, potenciado por las redes sociales, se hace sentir con mayor intensidad en la toma de decisiones: una bandera en un estadio ante millones de espectadores diseminados por todo el planeta tiene mayor efecto que años de tratativas diplomáticas.
Esta interrelación entre la situación interna y el contexto mundial tuvo otra expresión en la controversia con Brasil. La confrontación de Milei con Lula es coherente con su política de alineamiento con Trump. Ese alineamiento incluye la intención de erigirse en el principal aliado de Trump en América Latina y en máximo referente de un inédito "bloque de derecha" regional.
En ese contexto, la evolución del proceso político en los próximos meses estará subordinada a cuatro acontecimientos mundiales que tendrán lugar entre fines de octubre y los primeros días de noviembre, cuyas consecuencias redefinirán el panorama.
El 27 de octubre será la segunda vuelta electoral en Brasil entre Lula y Bolsonaro. Ese mismo día serán las elecciones legislativas israelíes, donde se juega la suerte de Benjamín Netanyahu, el segundo aliado externo de Milei. El 3 de noviembre tendrán lugar las elecciones de medio término en Estados Unidos, que definirán el espacio de maniobra de Trump en la última mitad de su mandato. Inmediatamente después llegará a Buenos Aires León XIV, quien encabezará la movilización popular más multitudinaria de la Argentina de los últimos años.
Pero la visita de León XIV intensifica ese entrelazamiento entre la problemática nacional con el principal debate en desarrollo a nivel mundial. El contenido de la encíclica "Magnífica Humanidad", que define su visión sobre la adecuación doctrina social de la Iglesia en la era de la IA, alude a una cuestión que para Milei representa una prioridad para la atracción de inversiones extranjeras, dentro de una estrategia orientada hacia la reinserción de la Argentina en el nuevo escenario económico internacional.
Una opción estratégica
En un artículo publicado en el "Financial Times", en conjunto con el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, titulado "La Argentina invita a la IA a liberarse a sí misma", Milei explica que, así como la Primera Revolución Industrial permitió a la humanidad liberarse de las limitaciones del músculo humano, la IA nos liberará de las limitaciones del cerebro humano "impulsando la productividad más allá de nuestros sueños más locos".
En este punto Milei coincide con el pronóstico de Elon Musk de que en pocos años más los robots humanoides y las nuevas fuentes de energía producirán un volumen de bienes y servicios que abrirá una "era de la abundancia", lo que convertirá al trabajo en una "actividad opcional".
Modelos
Milei esboza un original paralelismo histórico entre el actual momento mundial y 1602, cuando la creación de la Compañía Holandesa de las Indias Occidentales inició el formidable avance en el proceso de integración de la economía global que marcó el nacimiento del capitalismo y precedió a la Primera Revolución Industrial.
Afirma que "La Revolución Industrial que se encendió unos años más tarde no se completó gracias a la ingeniería sino al derecho corporativo holandés". Agrega que "recién cuando la ley le puso un techo al riesgo, el capitalismo se desplegó con verdadera fuerza".
Milei defiende la necesidad de un régimen jurídico que permita el desarrollo de la IA "sin la mano mortal de una regulación prematura y mal comprendida" y enfatiza que "buscamos ofrecer el entorno legal y fiscal más atractivo para las empresas de inteligencia artificial que definirán el siglo XXI".
Bajo esa premisa explica la importancia del proyecto de reforma de la Ley General de Sociedades enviado al Parlamento, cuyo articulado estipula, entre otros puntos, la habilitación legal de las denominadas "corporaciones no humanas", caracterizadas como "entidades operadas por agentes de la IA o robots" en las que "los accionistas podrán elegir la ley de gobierno corporativo que prefieran".
El objetivo es que "Buenos Aires sea para la inteligencia artificial lo que Ámsterdam fue para la navegación: el lugar donde la imaginación jurídica se puso a la altura del momento tecnológico y cambió el mundo".
Inteligencia Artificial
En esta dirección se inscriben el proyecto de creación de un polo de inteligencia artificial en la Patagonia con el protagonismo de Open AI, uno de los mayores conglomerados de Silicon Valley, y el convenio entre la firma estadounidense Meiter Electric con el INVAP y Nucleoeléctrica para la construcción del prototipo de un pequeño reactor nuclear que posibilite una línea de fabricación del producto para satisfacer la exponencial demanda mundial de energía necesaria para el desarrollo de la inteligencia artificial.
Esta visión explica la radicación en Buenos Aires de Peter Thiel, una personalidad relevante de la alta tecnología y un teórico del pensamiento libertario, interesado en examinar la posibilidad de convertir a la Argentina en un campo privilegiado para un amplio despliegue de la inteligencia artificial.
El Papa
Ese objetivo aumenta la relevancia la visita de León XIV, cuya encíclica, que convoca a un diálogo entre los gobiernos y todos los sectores involucrados, no sólo las empresas tecnológicas sino las organizaciones de la sociedad, marcó un hito en el debate sobre de mayor desafío que afrontará la humanidad en el presente siglo.
El balance de las elecciones en Estados Unidos, Brasil e Israel y de la visita de León XIV será un factor determinante en el proceso de reconfiguración del sistema de poder en la Argentina, cuya prueba de fuego será la contienda electoral de 2027. En tal sentido, el gobierno ya ha fijado la prioridad política que de aquí en más orientará su gestión: la reelección de Milei.