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La breve historia sucedió en la prestigiosa Universidad de Cambridge, en Inglaterra. En su Guía oficial, se informa al público que en ella coexisten institutos conocidos como Colleges, en su gran mayoría muy antiguos, por ejemplo: el Christ College fue fundado en el año 1.439; el Clare, en 1.338; el Darwin, en 1.964; el Gonville and Caius, en 1.348; el Jesús, en 1.496; el Kings, en 1.440; el Pembroke, en 1.347; el Queens, en 1.448 y -siguen los nombres- el Trinity, en 1.546. Los amantes del buen cine recordarán que en el Caius se filmaron varias escenas de "Carrozas de Fuego", ganadora del Oscar en 1.982.
El caso que inspiró esta nota se relaciona con tres casas de estudio: la antes nombrada y otras dos, que son Jesus y John Moores. Su protagonista fue el doctor Jason Arday, hasta hace poco profesor de Sociología de la Educación. Alcanzó notoriedad cuando en el año 2023 fue destacado por Cambridge como el primer profesor negro -es afrodescendiente- de su historia. Tenía entonces 37 años.
Esa notoriedad permitió conocer ciertos datos llamativos de ese profesor. Hijo de inmigrantes ghaneses, nació y vivió con una enfermedad del espectro autista; además, tuvo otras incapacidades en su salud. Por todo eso, no pudo hablar hasta los doce años; recién a los dieciocho, aprendió a leer y escribir. Desde entonces pudo estudiar, hacer todos los pasos y llegar a ese doctorado, que es el rango académico más alto al que se puede aspirar en Cambridge y por lo general, en las demás universidades. El ascenso de Arvay llegó a su punto más alto cuando la conocida editorial norteamericana Simon & Schuster anunció que durante agosto de 2026 publicaría sus memorias, con el título "Great and Infortunate Things".
Como se sabe, la publicidad y la notoriedad no vienen solas. En este caso, apenas conocida la noticia de la distinción al profesor se empezó a hablar en los pasillos académicos de ciertas irregularidades en su trabajo científico. En poco tiempo, ya había por lo menos una investigación firmada por Nathan Cofnas, quien fuera docente en Cambridge hasta el año 2024, quien dijo públicamente que había sometido los trabajos de Arday a un programa de detección de plagio, hasta encontrar más de cien pasajes presuntamente copiados, reproducidos o modificados siquiera mínimamente en su tesis de doctorado.
Después se conoció que la publicación académica Times Higher Education había encomendado a su reportero Jack Crove que hiciera un trabajo de investigación sobre posibles malas conductas académicas y éticas en el caso de Arday. Crove se refirió a su trabajo diciendo que había enviado tres correos electrónicos al profesor para que respondiera algunas preguntas y que nunca le contestó. Además, sostuvo que dejó de intentar comunicarse con él por pedido de un oficial de policía. Por su parte, la citada publicación puso la investigación en pausa, después de un intercambio de correspondencia con los abogados del profesor. El reportero no pensó lo mismo, pues terminó su informe sobre el caso, de noventa y siete (97) páginas, y lo envió a Cambridge y John Moores. En su opinión, de lo que se trataba en dicho informe era de acusaciones graves, vergonzosas y angustiantes respecto del profesor Arvay.
"Ya no deseo sentir que vivo bajo un foco de atención constante, donde cada aspecto de mi vida está sujeto a escrutinio".
Lo cierto fue que la polémica se instaló y rápidamente hubo quienes se enrolaron entre los detractores, calificando al profesor -irónicamente- como "modelo publicitario de la diversidad"; y otros que lo defendieron, considerando que era víctima de una verdadera campaña inspirada en el racismo.
La Universidad de Cambridge fue variando su posición sobre el caso, porque si bien al principio de conocerse pareció respaldar a su docente, después pidió informes sobre la tesis de doctorado a la Universidad Liverpool John Moores, pues ella había otorgado el título correspondiente. El Jesus College, del cual Arvay fue miembro académico, informó que había iniciado su propia investigación.
Paralelamente, algunas conductas anteriores de Arday fueron objeto del interés público. Pasó que él mismo había dicho antes de todo esto que en una oportunidad corrió treinta (30) maratones en treinta y cinco (35) días hasta llegar a recaudar cinco millones y medio de libras esterlinas para la caridad. Y que fue visitado dos veces en su oficina por un individuo enmascarado, en una de las cuales portaba un cuchillo.
Otros datos llamativos estaban en su legajo de docente del Jesus College. En él constaba que había declarado un puesto de profesor visitante en la Universidad Estatal de Ohio, Estados Unidos, lo que no fue respaldado por ésta. También incluyó como actual un cargo de profesor adjunto en la Universidad Nelson Mandela, en Sudáfrica, cuando ya no lo era.
Veamos qué hizo el profesor Arvay al conocerse todo esto. Apenas supo de lo que lo que se decía de sus primeros trabajos académicos, admitió que cometió errores; dijo que fueron consecuencia de su autismo y de una supervisión inadecuada de los profesores. A principios de agosto de este año, renunció a sus cargos docentes, diciendo: "Ya no deseo sentir que vivo bajo un foco de atención constante, donde cada aspecto de mi vida está sujeto a escrutinio y juicio público"; que, en su caso, las críticas fueron mucho más allá del desacuerdo académico; que las incesantes acusaciones, las especulaciones y los comentarios públicos, lo habían afectado profundamente tanto a él como a sus seres queridos. Eligió la forma de comunicado, que se publicó en el sitio Good Law Project en el cual, además, se incluyó una petición en su defensa, que reunió más de dieciséis mil (16.000) firmas al tiempo de conocerse la renuncia.
Lamentablemente, no todo terminó allí, porque Arvay fue encontrado muerto en un departamento de Battersea, en Londres, el viernes 14 de agosto. La policía local, que llegó al lugar por una llamada telefónica, confirmó el fallecimiento en forma escueta, al que calificó de inesperado, pero no sospechoso. Tenía 41 años.
Ya se dijo que el doctorado es el máximo grado académico que puede otorgar una universidad. La base son los estudios de grado del postulante. El interesado deberá elegir un tema original o novedoso de la carrera en la que decida intentar doctorarse. Luego sigue la designación de un director/a de tesis. Hay un trabajo conjunto entre el doctorando y el director/a de la tesis. Cuando se entienda que el objetivo está cumplido, se reunirá un jurado constituido por varios especialistas de la disciplina, ante los cuales oportunamente el doctorando defenderá la tesis, en reunión pública. Finalmente, el jurado decidirá cuál es su valoración. Nadie dice que era ni es fácil. Se supone que hay honestidad intelectual y búsqueda de excelencia. Cuando eso pasa, no hay sospechas y todo fluye.
El caso del malogrado profesor Arvay bien puede tener otras motivaciones, que ojalá se conozcan como consecuencia de las investigaciones de las dos universidades; las de los medios académicos que instalaron el tema; o bien en el New York Times, que se interesó por el caso desde que tomó estado público. Más todavía, publicó opiniones de Arvay refutando las afirmaciones en su contra e incluso había pactado una entrevista con el profesor, que él canceló. Esto debiera pasar no sólo por él sino por su familia, sus amigos y los miles que firmaron notas en su respaldo. También por la educación, por la transparencia y ese bien antes mencionado, que es la búsqueda de la excelencia como objetivo final de la educación inglesa en este caso, porque en ese país transcurrió la historia que hoy compartimos. Los anteriores son la tradición, el honor y la disciplina.
Hay ciertas reglas universales para la formación de los futuros doctores, que están explícitas en reglamentos vigentes en universidades nacionales argentinas, como la de Salta. En su Facultad de Ingeniería, hay un doctorado en Ingeniería Industrial, que tiene un Reglamento que recepta esos valores. Destacamos uno entre varios, extraídos de su perfil del egresado, Plan de Estudios, letra b): "Los valores que caracterizan al científico y su actividad, tales como disciplina, respeto, honestidad, compromiso y lealtad".